
jueves, 28 de mayo de 2026
miércoles, 27 de mayo de 2026
No. No dejo el tema....
Iba a dar por cerrado el tema, pero he pensado que os gustaría conocer uno de los factores clave que disparó la popularidad de la Vespa. Al revisar la prensa de los años cincuenta, es habitual encontrar crónicas que ensalzan la enorme aceptación de este vehículo entre las jóvenes europeas. Parecía que en Italia, Francia o Inglaterra las regalaran; sin embargo, en España la realidad era bien distinta. Aunque su precio no era desorbitado, la economía de posguerra no estaba precisamente para «tirar cohetes».
Así, a pesar del impacto de éxitos cinematográficos como Vacaciones en Roma —donde la pareja de moda, Audrey Hepburn y Gregory Peck, recorría la Ciudad Eterna sobre dos ruedas—, el cliente tipo de Vespa en nuestro país no fue mayoritariamente femenino. El perfil real era el del trabajador que necesitaba un transporte rápido y, sobre todo, económico. Los médicos rurales fueron sus mejores embajadores, seguidos de fotógrafos, sacerdotes y carteros. En el ámbito local, me consta que fotógrafos de renombre como Rizo, Belay, Mazaira, Cudeiro y Covelo fueron usuarios habituales de estos «corceles» mecánicos.
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| 102 Vespas sorteo en Galicia el Coñac Decano el mes de junio del 1955 |
Pero hubo otro argumento definitivo para su popularización: el marketing, un área en la que Ourense siempre ha sido puntera. Varios negocios locales organizaron sonadas promociones donde el premio estrella era una Vespa, que incluso se exhibía con orgullo en los escaparates para atraer las miradas.
Ya os he compartido anteriormente fotos de los Almacenes Feijóo haciendo entrega de estos premios (gracias a la generosidad de los hermanos Feijóo, que me han prestado parte de su archivo), pero no fueron los únicos. El histórico Calzados Castro también se sumó a esta tendencia, al menos durante la celebración de su 56º aniversario en 1954, sorteando una unidad entre su fiel clientela.
martes, 26 de mayo de 2026
Ya puestos... Iso Scooter...
lunes, 25 de mayo de 2026
Otra de Scooters....
Al hilo del artículo de este viernes, he descubierto una información que desconocía totalmente: la existencia de serios competidores para Vespa y Lambretta en el mundo de los scooters.
Es cierto que sabía de la marca Iso —e incluso espero poder unir pronto una unidad con matrícula ourensana al grupo de Facebook "Aquellos cacharros Ourensanos"—, pero no era la única. Marcas como Rondine fueron contemporáneas y, por lo que he podido leer, estuvieron cerca de cambiar la historia. Aunque su calidad era superior, su precio también lo era, y ese factor resultó definitivo para su destino comercial.
Mientras sigo recabando datos, os muestro cómo era este vehículo a través de un anuncio del que fue su distribuidor en nuestra ciudad. Una vez más, aparece un nombre omnipresente en el motor local: el Garaje Americano de los Hermanos Vázquez.
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| Rondine 125 Sport |
viernes, 22 de mayo de 2026
La historia de Vespa en Ourense
Camino de los 75 años.
En el mundo del motor, nadie duda de que el SEAT 600 ha sido el coche más icónico para los españoles; sin
embargo, en el ámbito de las dos ruedas —y a pesar de ser un scooter—,
la Vespa reina de forma
indiscutible desde 1946.
Como ocurre con la mayoría
de los grandes inventos, la Vespa nació de la necesidad, ofreciendo una
solución ingeniosa a los retos de su época. En primer lugar, facilitó la
movilidad con un vehículo asequible durante los difíciles años de la posguerra.
En segundo, priorizó la fiabilidad
sobre la velocidad, apostando por una postura de conducción excepcionalmente
cómoda.
La sociedad europea no
tardó en adoptarla. Fue celebrada como un vehículo ideal para el público
femenino, ya que permitía conducir con la naturalidad de quien se sienta en una
silla. No obstante, no fueron las únicas en caer rendidas a sus encantos: los médicos rurales sustituyeron burros y
caballos por este nuevo medio de transporte. A ellos se sumaron rápidamente —no
sin esfuerzo, pues aunque barata, suponía una inversión— carteros, fotógrafos y
sacerdotes de todos los pueblos de la geografía española.
Hablar
de la Vespa en Galicia exige una parada en Vigo, la tercera ciudad de España en contar con un concesionario
oficial de la marca. Este hito llegó de la mano del empresario Luis Kaifer Olona, una figura
incansable que ya había cosechado éxitos en diversos sectores.
Su trayectoria pública
comenzó en 1925 como representante en Galicia de la sociedad Tubos Forjados de Bilbao (no lo puedo
asegurar pero creo que tenía orígenes vascos). Además de su faceta
empresarial, Kaifer destacó como un deportista activo y un firme colaborador en
el fomento del deporte local, lo que le valió el reconocimiento y el respeto de
la sociedad de la época.
Con el incipiente
desarrollo de la automoción, Kaifer apostó decididamente por el sector. Grandes
firmas le confiaron sus representaciones, convirtiendo su almacén en un punto
estratégico para todo tipo de componentes, desde frenos y amortiguadores hasta
neumáticos de marcas como Pirelli
o Firestone. En cuanto a
vehículos, distribuyó con éxito marcas como Fiat, Dodge y Ford. Balilla y Topolino fueron otros
de sus éxitos.
Su influencia también fue
clave para la provincia de Ourense.
Hacia 1954, apenas un año después de asumir la representación de Vespa en Vigo,
Kaifer detectó el creciente mercado ourensano. Para atender esta demanda, llegó
a un acuerdo con el Garaje Americano,
ellos colaboraban en las ventas y Kaifer enviaba a mecánicos especializados
varios días al mes, garantizando así el servicio técnico oficial en la ciudad
de las Burgas. Sin embargo, el servicio técnico puntual no era suficiente; el
éxito de ventas de la marca hacía imprescindible un concesionario oficial en la
ciudad. El encargado de asumir este reto fue Rogelio Fernández, quien creó la firma FERQUIN, Fernández-Quintas, apellidos de sus
hijos.
Rizo, era uno de los usuarios de este
vehículo, pero al mismo tiempo, cuando veía uno por las calles no podía evitar
fotografiarlo
El negocio nació inicialmente en la calle Progreso, junto a la confitería
Milhojas, pero pronto se trasladó en busca de mayor visibilidad a la calle del Paseo. Allí, Ferquin ofrecía
un catálogo propio de la época, donde convivían las flamantes Vespas con las
máquinas de coser Refrey o las
lavadoras Bru.
Gonzalo Belay, se
marchaba de vacaciones y demostraba que la Vespa era un vehiculo familiar.
Ademas de llevar todos los pertrechos que usarían en el Camping (incluida la
pelota de playa), su mujer y su hijo lo acompañaban. Toda una proeza
De aquellos años queda una
curiosa anécdota, relatada por José Antonio Feijoo, sobre la sana rivalidad —el
"pique"— entre Ferquin
y JELASA (Jesús Lago y Lago), el
distribuidor de Lambretta. Uno
de los grandes argumentos de venta de Ferquin era la seguridad: criticaban que
el faro de la Lambretta, al ir fijo en el escudo, no iluminaba el trazado en
las curvas. Por el contrario, la Vespa, al llevar el foco integrado en el
manillar, permitía dirigir la luz hacia donde apuntaba la rueda, una ventaja
competitiva que se convirtió en todo un lema de la casa.
El siguiente paso en esta
historia (circa 1962), llegó de la mano del célebre: Delio Rodríguez, quien supo ver en la Vespa el complemento
perfecto para su especialidad: las bicicletas.
Así, durante un tiempo, la avenida de la Habana fue testigo de la convivencia
entre las monturas de Orbea y
los motores de Vespa.
Sin embargo, esta alianza
no duró mucho. A Delio se le presentó la oportunidad de introducir en sus
tiendas una gama de «vehículos de grandes usuarios» a la que no pudo
resistirse. Me refiero, por supuesto —valga la broma—, a las sillas y los
coches de bebé, que acabaron desplazando a las motocicletas en su escaparate.
Anuncio y precios de
aquellos tiempos
Nos acercamos a la
actualidad, que supone el periodo más longevo de un distribuidor de la marca.
Me refiero a Hermanos Abad, una
firma que ya contaba con gran experiencia: desde el año 1958 distribuía marcas
como MV Agusta o B.S.A., todo un lujo. La mayoría los
recordamos en la avenida de las Caldas, a la entrada del Puente Viejo, pero
también tuvieron una exposición y venta en la calle Concejo antes de
trasladarse a su ubicación actual en la zona universitaria.
Ellos gestionaron la marca
hasta el siglo XXI y, bajo su dirección, la Vespa vivió su momento de mayor esplendor. Hoy la concesión está
en manos de Motos Ucha, pero eso
ya forma parte del presente.
Esta es la
responsable de este artículo, y de la creación del grupo Aquellos Cacharros ourensanos, en Facebook, con el que unos 9000 ourensanos estamos recuperando las imágenes
de vehículos con matricula de nuestra provincia anteriores a los años 70. A día de hoy se conocen mas de 1000 vehículos
de esa época.
jueves, 7 de mayo de 2026
Distribuidor de Fiat en 1926
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| Juan Carrera de Haz piloto de competicion de Fiat motor, con el vehiculo que trajeron al Posio. |
martes, 14 de abril de 2026
Mas negocios recuperados por la I.A.
¿Qué os voy a decir de Rober en la época de Reyes? En mi generación, el escaparate de Bazar Puga se alternaba con el de Empresas Reunidas en el Paseo y, poco a poco, aunque quedaba más lejos, el de Rober comenzó a ganar ese puesto de privilegio.
Lo de Reguera ya era más cosa de mis mayores; pero creo recordar que mi tía era amiga de alguna de las dueñas y, en alguna ocasión, tuve que ir haciendo labores de recadero. Cada uno tendrá sus propios recuerdos.
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| Fotografia de Rosa Bermudez |
lunes, 13 de abril de 2026
Negocios del pasado. fotos de José Luis Ferreiro
miércoles, 8 de abril de 2026
De marcha gracias al amigo Ferreiro
Aquí os dejo dos retazos de nuestra historia nocturna:
Memoria nocturna: El Copetín al Paso
No fue uno de mis locales habituales; más bien era mi hermano quien lo frecuentaba. Cuestión de edad, supongo, ya que yo por aquel entonces era (y sigo siendo) muy joven.
Por eso, prefiero abstenerme de dar detalles técnicos y dejar que seáis vosotros quienes aportéis vuestras vivencias en los comentarios. ¿Qué recordáis de aquellas noches? La foto original me la ha cedido mi amigo José Luis Ferreiro.
Cervecería BAVIERA
Este otro sí que fue de mis locales habituales durante mis años de juventud y, casualmente, volví a frecuentarlo en los últimos años, cuando estaba bajo la gestión de Alberto "Mamma Mia". Siempre fue un local con un encanto muy especial.
Pero no quiero ser yo quien acapare los detalles; os lo dejo para que seáis vosotros los que aportéis vuestras anécdotas e información en los comentarios. ¡Seguro que hay muchas historias que contar!
viernes, 3 de abril de 2026
La Granadina, "el aroma de la nostalgia"
"La Granadina" El
Aroma de la Nostalgia:
Es frecuente que, cuando cierra algún
comercio histórico, hagamos un repaso por los que aún resisten. Hoy, si
buscamos negocios con verdadera solera, la realidad es que queda muy poco.
Desaparecidas ya las armerías de Marcial Feijóo y La Lira, junto a templos del
sabor como La Ibense y El Cortijo, hoy debemos refugiarnos en el ramo sanitario
para encontrar establecimientos centenarios: La Casa de los Lentes, junto a
farmacias como Román, Fábrega o Bouzo, componen esa escasa oferta.
Sin embargo, hay
más. Es posible que para incluirlos tengamos que ampliar el rango de años, pero
creo que es de justicia mencionar al Pepinillo, El Couto y, por supuesto, a
este establecimiento al que rindo homenaje hoy. LA GRANADINA.
Hay recuerdos que no se guardan oen
la vista, sino con el olfato. Para cualquier ourensano que recorriera el Paseo
o las inmediaciones de la calle Cardenal Quiroga desde comienzos de los años
sesenta, existe una fragancia imborrable que actúa como una máquina del tiempo.
Era un perfume denso, dulce y tostado que anunciaba, mucho antes de divisar el
mostrador, que estábamos cerca de Don Nicolás Remacho Rus y su
inseparable compañera en el arte del azúcar. Hablamos de "La
Granadina", aunque para la mayoría de nosotros, aquel rincón de
felicidad siempre será recordado simplemente como "La Garrapiñada".
El Ourense
de aquella época tenía sus ritos. El paseo dominical, el estreno de las ropas
en las fiestas de verano y, por supuesto, la obligada —o evitada— parada en el
puesto de Nicolás. Para nuestras madres y abuelas, aquel lugar era a menudo una
"zona de peligro". Sabían que, al acercarse a las escaleras de Santa
Eufemia, la batalla estaba perdida. Los más pequeños, guiados por un instinto
primario que nos hacía ignorar cualquier advertencia, nos sentíamos atraídos
como por cantos de sirena hacia aquel despliegue de colores brillantes y aromas
embriagadores.
Mientras las
autoridades maternas intentaban acelerar el paso para evitar el inminente
"conflicto" por el dulce, nosotros ya estábamos hipnotizados. Allí,
tras el mostrador, Nicolás operaba con la precisión de un alquimista,
adaptándose a las "necesidades" del momento o al ritmo de la demanda
de una ciudad que parecía no saciarse nunca de sus creaciones.
El
repertorio de "La Granadina" era un espectáculo para los cinco
sentidos. Si Nicolás estaba en plena faena de preparación, el olor de las almendras
garrapiñadas (o los cacahuetes, según el día) inundaba la calle. Ver cómo
el azúcar se transformaba en esa costra rugosa y crujiente sobre el fruto seco
era casi hipnótico. Las almendras se servían en bolsitas de unos 150 gramos, el
tamaño justo para que duraran lo que duraba el paseo, aunque rara vez llegaban
intactas al cruce siguiente.
Pero el
despliegue visual no terminaba ahí. En las bandejas, relucían las famosas manzanas
caramelizadas. Eran esferas de un rojo intenso, casi irreales, que
desafiaban nuestra capacidad de morder sin pringarnos enteros. Aquellas
manzanas, sujetas por su palo de madera, eran el trofeo máximo de cualquier
tarde de fiesta. Y junto a ellas, las piruletas y paletas de caramelo rojo,
delicias de una simplicidad sublime que hoy parecen haber desaparecido ante la
invasión de la golosina industrial.
Sin embargo, si hubo una estrella que marcó la diferencia en "La Granadina", fueron aquellas planchas de caramelo con cacahuetes incrustados. Nicolás las extendía sobre el mostrador y las cortaba "a ojo", con una maestría que solo dan los años de oficio. Eran trozos irregulares, potentes y únicos. Muchos de los que hoy peinamos canas seguimos buscando, sin éxito, ese sabor exacto en las ferias actuales, pero aquel equilibrio entre el tostado del cacahuete y el punto justo del caramelo parece haberse ido con él.
Como bien
recordamos, no solo el gusto y el olfato participaban en el ritual. El tacto y
el oído jugaban su papel, aunque a veces con consecuencias "trágicas"
para nuestra vestimenta. Las manos pequeñas tenían serias dificultades para
gestionar aquel manjar pegajoso. El crujido del caramelo al romperse bajo los
dientes era música para nuestros oídos, pero el inevitable rastro de azúcar en
los dedos terminaba, casi siempre, en el jersey.
¿Quién no
recuerda la voz de su madre riñendo mientras intentaba, en vano, limpiar con un
pañuelo de tela aquella mancha de caramelo rojo antes de que se secara? "¡Ay,
que no se puede ir contigo a ningún lado!", nos decían, mientras
nosotros seguíamos saboreando los últimos restos de la almendra, ajenos al
drama de la colada.
Hoy, al
pasar por esos mismos rincones del Paseo o Santa Eufemia, el aire parece más
ligero, menos denso. Falta ese humo dulce que salía del puesto de Don Nicolás.
Pero gracias a documentos como estos y a la memoria colectiva de quienes
disfrutamos de sus manzanas y sus garrapiñadas, "La Granadina" sigue
viva en el catálogo de nostalgias de Ourense no Tempo.
Afortunadamente, el hilo de esta historia no se ha roto del todo. La Granadina continúa abierta y,
lo que es más importante, un Remacho
sigue hoy al frente del negocio, manteniendo viva la llama de una tradición
familiar que es ya patrimonio de nuestra ciudad.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y, con ellos, las
exigencias. Las reglamentaciones actuales, estrictas en sus protocolos, limitan
mucho la estampa que recordamos de antaño. Aunque no manejo los datos técnicos,
es de suponer que aquellas bandejas de manzanas descubiertas o las planchas de
caramelo con cacahuete expuestas directamente sobre el mostrador no encajarían
en los estándares de higiene contemporáneos.
Aun así, todavía es posible ver cómo se elaboran con
esmero las almendras y cacahuetes
garrapiñados, que se empaquetan de manera diligente para el cliente de hoy.
Pero, sinceramente, ¿no os gustaría volver a saborear uno de aquellos productos
tal y como eran antes?. Personalmente, creo que entraña más peligro el consumo
de tantas chucherías actuales, saturadas de conservantes y saborizantes
artificiales, que aquella sana y brillante manzana caramelizada que marcaba el
paso de nuestros veranos.
miércoles, 1 de abril de 2026
viernes, 27 de marzo de 2026
Gafitas cuatro ojos, "Capitán de los piojos"
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| El doctor Antonio Vazquez de Parga-Jorge posando con los niños del Orfanato de Osera, a su lado asoma la cabeza su fiel perro. Coloreada con Inteligencia Artificial |
“Mirando por la vista”
Historia de la oftalmología
en Ourense
Quizás el
hecho de utilizar gafas desde los tres años me haya hecho valorar el sentido de
la vista de manera especial. Admiro y respeto a quienes, con sus conocimientos,
me ayudaron a sobrellevar el eterno estigma del "gafotas" o el "gafitas
cuatro ojos, capitán de…". Eso, lo llevaba bastante bien; lo que me
molestaba de verdad era aquel tapón de goma que me pegaban en el cristal de la
gafa (en el ojo “bueno”) para estimular al vago. Con frecuencia, acababa usando
el parche para jugar al fútbol.
Pero
dejémonos de mis historietas. Hoy quiero recuperar la memoria de los
oftalmólogos y ópticos de nuestra Auria, centrándome en un pasado reciente que
a muchos nos resultará familiar.
A finales
del siglo XIX y principios del XX, la oftalmología no estaba segregada de la
medicina general. Los primeros nombres que aparecen en la prensa Ourensana (El
Miño, La Zarpa, La Región) solían ser médicos foráneos, castellanos
normalmente que anunciaban su especialidad en enfermedades de los ojos.
No tenían
consulta fija en la ciudad; se instalaban durante unos días en hoteles, fondas
como el Miño o la fonda Cuanda, (después Roma), o la de la famosa
Isidora, donde incluso operaban cataratas y afecciones menores. El primero
que he localizado es Emilio Alvarado, quien ya en 1899 se desplazaba
regularmente desde Valladolid junto al doctor Adolfo Álvarez. A ellos se
sumaron nombres como los doctores Gastaldo (1899), Fructuoso Alonso
(1902) o Garrido, Arechaga, Peralba, Catalá y Enríquez en años
posteriores.
El salto
definitivo a la modernidad ocurrió en 1967, cuando sus hijos, Manuel
y Pacita, abrieron el flamante local de la calle del Paseo. Aquellos
escaparates luminosos fueron el símbolo de un Ourense que despertaba, separando
definitivamente la figura del "oculista" de la del óptico moderno..
Junto a negocios como la Farmacia Román, la Casa de los Lentes es de los pocos
supervivientes que han sabido evolucionar sin perder su esencia.
Avancemos
ahora hasta finales de los años veinte para conocer al personaje que tal vez más
representativo de esta historia junto a esa óptica centenaria, os hablo del doctor
Antonio Vázquez de Parga Jorge
Republicano
convencido y presidente de Unión Republicana en 1936, sufrió en carnes propias
la fractura de la Guerra Civil. Es memorable su reclusión en la
prisión-orfanato del Monasterio de Oseira. Allí, en el "Escorial
gallego", su figura cobró una dimensión humana inmensa: la comunidad de
monjes lo acogió con tal respeto que incluso permitieron que su perro
conviviera con él en el monasterio.
Tras la
guerra, y a pesar de las dificultades del régimen, retomó su labor. Su legado
lo continuarían sus hijos, Antonio y Rosario, manteniendo el apellido
Vázquez de Parga como un referente de la medicina Ourensana hasta la
actualidad.
Entre la
consulta de Don Antonio y los mostradores de la Casa de los Lentes se dibujó la
historia visual de nuestros padres, de nuestros abuelos y la mía propia. Eran
tiempos de recetas manuscritas y de los primeros cristales progresivos; tiempos
en los que ir "al oculista" transformaba nuestra fisonomía mientras
estrenábamos gafas paseando por el Paseo.
A partir de
los años 60 y 70, a los herederos de Vázquez de Parga se sumaron profesionales
como Losada, Iglesias, Balbino
o Lorente, consolidando un elenco de especialistas excepcional para
nuestra ciudad, que hoy se complementa con clinicas especializadas. Tambien las opticas se multiplicaron con aperturas de grandes
profesionales, Gafa de Oro, Varela, incluso el barrio del Couto no hace mucho
estreno una optica ….
Mi más sincero agradecimiento a Doña Rosario Vázquez de Parga, por su amistad de tantos años y por su generosa colaboración para reconstruir estas líneas.

viernes, 13 de marzo de 2026
La barcaza de Oira, el ultimo año
Nunca llegué a conocer este "bar" que se instalaba en medio del Miño para dar servicio a los bañistas de la playa de Oira. Según mis datos, funcionó al menos durante tres veranos. Comenzó siendo una estructura algo precaria que flotaba gracias al empuje de unos bidones de metal, pero, como podéis ver, en su último año incluso contaba con zonas cubiertas. Eso sí, lo de acercarse a la plataforma para zambullirse después al río ya no estaba permitido.
Reconozco que me encantaría —si no comer, que parece complicado— al menos tomar una cerveza o un café mecido por las aguas del Miño. Son placeres que hoy se nos ocultan. No obstante, si tenéis curiosidad y todavía no han cerrado, en Barra de Miño existían dos bares "fluviales" similares.
¿Por qué no buscamos maneras de integrar el río en nuestra vida? Lo hemos tenido siempre ahí y, sin embargo, casi siempre le hemos dado la espalda.
martes, 3 de marzo de 2026
¿Quien lo recuerda???
Mas I.A. Y no, no me volvi loco, de mi generacion para abajo todos saben perfectamente donde esta hecha la fotografia. Pero ¿y las siguientes generaciones?.
Os dais cuenta del cambio que experimento esta zona?. Y por si fuera poco algunos negocios, ni con la foto se ven. Recordais Boccacio?. Y aunque la i.a. decidio cambiarle el nombre, veis donde era DiMax???. Ya no digo nada del tema vehiculos, hoy ya no es que no puedan aparcar tranquilamente en la calle, es que en breve, ni siquiera podran circular sin un permiso especial.
Evolución le llaman, normalmente es para mejorar, pero y si no???. Digo esto porque la evolución en esa zona se llevó por delante la mejor marisqueria que hubo en los 40: El Bar Azul. y eso es imperdonable... (es broma).
miércoles, 28 de enero de 2026
Cosas que no cambian y deberian...
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| Quiero pensar que los infantes estaban limpiando las paredes de tanto cartel .... |
En mi búsqueda de vehículos antiguos de nuestro Ourense, me encontré esta motocicleta matriculada en el año 61 con el OR-6124. La moto es perfecta para la colección de Aquellos Cacharros ourensanos, pero la foto también tiene un punto que me "incita" a la crítica....
No sé si habéis identificado el lugar donde esta aparcada, no es fácil, pero.... ¿Recordáis la Ferretería Llamas en la Plaza del Hierro?, no os pregunto por su predecesora: Ferretería Aguirre porque yo no la conocí en esa ubicación, de hecho la de Llamas aunque si la conocí en ese local, la principal estaba en Progreso al lado de la Gasolinera de Pérez Rumbao.
En la parte de abajo de ese local hoy está parte del Barallete. pasamos de los tornillos a los vinos, pero como nexo de unión en los dos había pinchos (que chiste más malo...).
El caso es que en la fotografía podéis ver lo que ocurrió cuando cerró la ferretería. Toda la pared se llenó de carteles de lo más variado, anunciando el partido de futbol, la actuación musical del fin de semana, o la reunión de tal o cual asociación, dejando la pared en tan lamentable aspecto, hoy los carteles ya no son tan frecuentes, aunque en alguna zona aun….
Hoy el problema son los vándalos que pintarrajean las paredes, escudándose en un falso arte que incluso demuestra su escasez de inteligencia, ya que molestar a toda la ciudadanía, para ellos tiene un coste económico ya que tienen que comprar los sprays de pintura…. No nos equivoquemos, porque si que hay artistas del Grafiti, y muy buenos que los tenemos en Ourense, valga por ejemplo Mon Devane, reclamado por pueblos y ciudades de toda España, e incluso últimamente a nivel internacional. Pero para hacer esos trabajos, no es cuestion de salir con ganas de emborronar o manchar paredes, necesitas planificar y lo mas importante conocimientos....
Y ya puestos, precisamente Mon Devane, estos dias esta nominado para mejor Grafitti de 2025 si quieres apoyarlo, este es el enlace.
https://streetartcities.com/awards/2025/vote
de Street Art Cities buscando sui obra, votándola junto con una ciudad y confirmado el voto vía email.
y esta su obra que muchos ya conocereis en vivo, esta en la entrada de Castiñeiro, San Xoan de Rio.
martes, 27 de enero de 2026
Talleres Moises, Autos Santa Rita
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| Entre mis dudas esta, conocer si el local de Talleres Moises era el que marque con un X, o es el que esta mas cerca de la Subdelegacion de Defensa??? el otro era la Perfumeria "Suevia" |
martes, 16 de diciembre de 2025
Aunque sean solo fotos XVIII. Avance la tienda de Olegario
Lo gestionaba un matrimonio formado por Olegario y Maria Elena, ella era sobrina del gran Alejandro Veiras. y los dos eran vecinos y amigos de mi familia. Por desgracia no habia conseguido hasta ahora ninguna fotografia de ese negocio, pero ya os habia hablado en varias ocasiones de el Olegario era un personaje singular y los negocios aprendian de el, en lugar de ser al reves.
Como si no, al llegar las rebajas la tienda y escaparates se llenaban de gallinas, conejos, jamones, huevos, verdura, cualquier tipo de alimento. Cobraba en especias en lugar de dinero y era todo un exito, la gente de los pueblos estaba desenado que empezaran para cambiaer directamente un par de conejos por un abrigo, o un par de gallinas por un pantalon. Bueno no se si los "precios" eran asi, pero por lo que yo se todos quedaban contentos. El problema surgia cuando alguno de los animalitos llevaba tres o cuatro dias en el escaparate, no solia pasar, pero despistes ssiempre habia, y por comer no habia problema que incluso a veces jugando era yo quien me encargaba, lo peor era cuando "Descomian"....
Como anecdota, el negocio se llamaba Avance y el que estaba en el siguiente local era "Olegario", motivo??? Cuando Olegario se establecio en Progreso ocupo el local de Progreso 65, no seel motivo decidio cambiarse al otro local y no le permitieron llevarse el nombre....













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