martes, 26 de mayo de 2026

Ya puestos... Iso Scooter...

        Y ya para cerrar, por el momento, este capítulo dedicado a los scooters de mediados del siglo XX, os presento un hallazgo curioso: un anuncio de prensa del año 1953. Este documento gráfico pertenece a un conocido emprendedor ourensano que, en su día, decidió embarcarse en la ambiciosa aventura de distribuir una marca que prometía grandes éxitos en el mercado nacional: el Iso.

        Si analizamos las especificaciones de la época, el Iso Scooter podía competir perfectamente en calidad y robustez con los grandes referentes del sector. Sin embargo, su principal hándicap fue el coste. En la batalla del precio, las todopoderosas Vespa y Lambretta eran, sencillamente, imbatibles. Dado que la finalidad de estos vehículos en la España de la posguerra era motorizar a la población con una herramienta de trabajo y transporte que fuera dura, fiable, duradera y, sobre todo, barata, el Iso no logró consolidarse masivamente frente a sus competidoras transalpinas fabricadas bajo licencia en España.

        Un último detalle importante para los coleccionistas y amantes de la ephemera de automoción: no perdáis el tiempo buscándola en mercadillos de segunda mano, rastros o anticuarios. Esta llamativa chapa publicitaria que ilustra el texto no es una reliquia recuperada de un viejo taller; ha sido confeccionada digitalmente utilizando Inteligencia Artificial, recreando el diseño y envejecimiento de una placa de la época a partir de la información del anuncio original.

 



 

lunes, 25 de mayo de 2026

Otra de Scooters....

 


Al hilo del artículo de este viernes, he descubierto una información que desconocía totalmente: la existencia de serios competidores para Vespa y Lambretta en el mundo de los scooters.

Es cierto que sabía de la marca Iso —e incluso espero poder unir pronto una unidad con matrícula ourensana al grupo de Facebook "Aquellos cacharros Ourensanos"—, pero no era la única. Marcas como Rondine fueron contemporáneas y, por lo que he podido leer, estuvieron cerca de cambiar la historia. Aunque su calidad era superior, su precio también lo era, y ese factor resultó definitivo para su destino comercial.

Mientras sigo recabando datos, os muestro cómo era este vehículo a través de un anuncio del que fue su distribuidor en nuestra ciudad. Una vez más, aparece un nombre omnipresente en el motor local: el Garaje Americano de los Hermanos Vázquez.

Rondine 125 Sport

viernes, 22 de mayo de 2026

La historia de Vespa en Ourense

El comienzo. Kaifer & Garaje Americano 

 La Vespa en Ourense.

Camino de los 75 años.

En el mundo del motor, nadie duda de que el SEAT 600 ha sido el coche más icónico para los españoles; sin embargo, en el ámbito de las dos ruedas —y a pesar de ser un scooter—, la Vespa reina de forma indiscutible desde 1946.

            Como ocurre con la mayoría de los grandes inventos, la Vespa nació de la necesidad, ofreciendo una solución ingeniosa a los retos de su época. En primer lugar, facilitó la movilidad con un vehículo asequible durante los difíciles años de la posguerra. En segundo, priorizó la fiabilidad sobre la velocidad, apostando por una postura de conducción excepcionalmente cómoda.

            La sociedad europea no tardó en adoptarla. Fue celebrada como un vehículo ideal para el público femenino, ya que permitía conducir con la naturalidad de quien se sienta en una silla. No obstante, no fueron las únicas en caer rendidas a sus encantos: los médicos rurales sustituyeron burros y caballos por este nuevo medio de transporte. A ellos se sumaron rápidamente —no sin esfuerzo, pues aunque barata, suponía una inversión— carteros, fotógrafos y sacerdotes de todos los pueblos de la geografía española.

            Hablar de la Vespa en Galicia exige una parada en Vigo, la tercera ciudad de España en contar con un concesionario oficial de la marca. Este hito llegó de la mano del empresario Luis Kaifer Olona, una figura incansable que ya había cosechado éxitos en diversos sectores.

            Su trayectoria pública comenzó en 1925 como representante en Galicia de la sociedad Tubos Forjados de Bilbao (no lo puedo asegurar pero creo que tenía orígenes vascos). Además de su faceta empresarial, Kaifer destacó como un deportista activo y un firme colaborador en el fomento del deporte local, lo que le valió el reconocimiento y el respeto de la sociedad de la época.

            Con el incipiente desarrollo de la automoción, Kaifer apostó decididamente por el sector. Grandes firmas le confiaron sus representaciones, convirtiendo su almacén en un punto estratégico para todo tipo de componentes, desde frenos y amortiguadores hasta neumáticos de marcas como Pirelli o Firestone. En cuanto a vehículos, distribuyó con éxito marcas como Fiat, Dodge y Ford. Balilla y Topolino fueron otros de sus éxitos.

            Su influencia también fue clave para la provincia de Ourense. Hacia 1954, apenas un año después de asumir la representación de Vespa en Vigo, Kaifer detectó el creciente mercado ourensano. Para atender esta demanda, llegó a un acuerdo con el Garaje Americano, ellos colaboraban en las ventas y Kaifer enviaba a mecánicos especializados varios días al mes, garantizando así el servicio técnico oficial en la ciudad de las Burgas. Sin embargo, el servicio técnico puntual no era suficiente; el éxito de ventas de la marca hacía imprescindible un concesionario oficial en la ciudad. El encargado de asumir este reto fue Rogelio Fernández, quien creó la firma FERQUIN, Fernández-Quintas, apellidos de sus hijos.

Rizo, era uno de los usuarios de este vehículo, pero al mismo tiempo, cuando veía uno por las calles no podía evitar fotografiarlo

El negocio nació inicialmente en la calle Progreso, junto a la confitería Milhojas, pero pronto se trasladó en busca de mayor visibilidad a la calle del Paseo. Allí, Ferquin ofrecía un catálogo propio de la época, donde convivían las flamantes Vespas con las máquinas de coser Refrey o las lavadoras Bru.

Gonzalo Belay, se marchaba de vacaciones y demostraba que la Vespa era un vehiculo familiar. Ademas de llevar todos los pertrechos que usarían en el Camping (incluida la pelota de playa), su mujer y su hijo lo acompañaban. Toda una proeza

            De aquellos años queda una curiosa anécdota, relatada por José Antonio Feijoo, sobre la sana rivalidad —el "pique"— entre Ferquin y JELASA (Jesús Lago y Lago), el distribuidor de Lambretta. Uno de los grandes argumentos de venta de Ferquin era la seguridad: criticaban que el faro de la Lambretta, al ir fijo en el escudo, no iluminaba el trazado en las curvas. Por el contrario, la Vespa, al llevar el foco integrado en el manillar, permitía dirigir la luz hacia donde apuntaba la rueda, una ventaja competitiva que se convirtió en todo un lema de la casa.

            El siguiente paso en esta historia (circa 1962), llegó de la mano del célebre: Delio Rodríguez, quien supo ver en la Vespa el complemento perfecto para su especialidad: las bicicletas. Así, durante un tiempo, la avenida de la Habana fue testigo de la convivencia entre las monturas de Orbea y los motores de Vespa.

            Sin embargo, esta alianza no duró mucho. A Delio se le presentó la oportunidad de introducir en sus tiendas una gama de «vehículos de grandes usuarios» a la que no pudo resistirse. Me refiero, por supuesto —valga la broma—, a las sillas y los coches de bebé, que acabaron desplazando a las motocicletas en su escaparate.

Anuncio y precios de aquellos tiempos

            Nos acercamos a la actualidad, que supone el periodo más longevo de un distribuidor de la marca. Me refiero a Hermanos Abad, una firma que ya contaba con gran experiencia: desde el año 1958 distribuía marcas como MV Agusta o B.S.A., todo un lujo. La mayoría los recordamos en la avenida de las Caldas, a la entrada del Puente Viejo, pero también tuvieron una exposición y venta en la calle Concejo antes de trasladarse a su ubicación actual en la zona universitaria.

            Ellos gestionaron la marca hasta el siglo XXI y, bajo su dirección, la Vespa vivió su momento de mayor esplendor. Hoy la concesión está en manos de Motos Ucha, pero eso ya forma parte del presente.

               Mi agradecimiento a Tito Abad (Hermanos Abad) y a José Antonio Feijoo por cederme parte de sus recuerdos para completar esta historia.

Esta es la responsable de este artículo, y de la creación del grupo Aquellos Cacharros ourensanos, en Facebook, con el que unos 9000 ourensanos estamos recuperando las imágenes de vehículos con matricula de nuestra provincia anteriores a los años 70.  A día de hoy se conocen mas de 1000 vehículos de esa época.





jueves, 21 de mayo de 2026

Vista de la ciudad de foto Villar 1934


Mi búsqueda de antiguas vistas de la ciudad, de vez en cuando, tiene recompensas como la que hoy os muestro.

Ya sabemos que Pacheco contagió a todo el personal de su estudio el gusto por estas imágenes; así, Ksado, Xesta y su hijo Augusto firman la mayoría de las vistas que conocemos de Ourense. Sin embargo, no había ningún inconveniente en que otros profesionales hicieran lo propio. Leopoldo Iglesias (Villar Foto), en aquellos años de comienzos de los 30, colaboraba con el diario Pueblo Gallego y en 1934 envió esta original perspectiva. No es la habitual realizada desde la finca de los Sas, sino que (espero no equivocarme) se subió a los tejados de la Catedral para capturarla.

A riesgo de error, porque como sabéis mi visión espacial es mejorable, yo diría que la calle que se ve con más claridad es la de la Paz, y en el lado izquierdo se aprecia lo que creo que sería el Obispado.

Os agradezco vuestros comentarios para confirmar estos detalles. y ampliar datos...

miércoles, 20 de mayo de 2026

La plaza de Vigo 1934

 

Hace cinco años que escribí esta entrada y, por aquel entonces, no pude mejorar la fotografía que había publicado el diario Pueblo Gallego para que pudiéramos disfrutarla debidamente. Hoy vuelvo a enseñárosla con estas mejoras; cosas de la tecnología. Aun así, es una pena que todavía no se pueda leer la matrícula de ese flamante vehículo.

 Cuando hablamos de la plaza de las Mercedes, son pocos los que recuerdan que, en la esquina donde aparece su nombre, aún se conserva el rótulo que la identifica como Plaza de Vigo.

Es posible que incluso sean más los ourensanos que saben que ahí estuvo situada la Pía da Casca, e incluso que las escaleras del Paxaro estaban en A Porta da Pía.

Pero dejémonos de lo que creemos saber y vayamos a los hechos. Según mis datos, desde que en el año 1934 se decidió honrar a nuestros "parientes" de Vigo dándole su nombre a la plaza, no me consta que nadie lo haya cambiado oficialmente, por lo que sigue manteniendo esa denominación. Debo reconocer que, en lo que respecta al callejero de Ourense, muchos datos son difíciles de contrastar debido a expedientes de honra desaparecidos, entre otros contratiempos. En aquellos años de comienzos de los 30, era muy habitual organizar jornadas de hermanamiento entre ciudades gallegas durante las fiestas; vigueses y pontevedreses eran visitantes habituales.

La fotografía que hoy os muestro es precisamente de ese año en el que pasó a llamarse Plaza de Vigo, pero con una toma singular: es la primera imagen que veo en la que el protagonismo se le otorga a la parte superior de la plaza. Al fondo aparece el antiguo hospital y, donde se ve ese vetusto automóvil, supongo que es donde se ubicaban los bomberos.