miércoles, 4 de noviembre de 2026
Mas ephemera. La suscripción a La Zarpa....
martes, 3 de noviembre de 2026
La receta del un medico del siglo pasado...
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| Doctor Ramón Quesada Borrajo. Fotografia recuperada con I.A. de la revista Vida Gallega 1916 |
Hoy en día, la atención médica recibe con frecuencia numerosas quejas, principalmente por los retrasos que existen en la asistencia. Y es indudable que para un enfermo el tiempo es algo fundamental, incluso vital: en ocasiones un retraso en determinado diagnóstico puede resultar fatal.
Sin duda debemos continuar pidiendo que mejore la asistencia, las técnicas, los medicamentos y todo lo relacionado con la salud. Pero quizás también convenga no olvidar que nada de esto ha surgido de la noche a la mañana. Han sido necesarios muchos años de avances en los que infinidad de profesionales han contribuido a mejorar el sistema día a día. Si hoy —ya no digo mi bisabuelo, sino mi propio padre— pudiera contarnos cómo era la asistencia médica de su infancia, nos sorprenderíamos enormemente.
Hace unos días, un buen amigo me regaló unos viejos papeles que cayeron en sus manos, y entre ellos venía esta receta que hoy comparto con vosotros. Ya sabéis que considero que la mayoría de estos documentos y objetos carecen de valor económico, pero poseen un valor histórico incalculable.
Creo que la lectura de la receta no entraña demasiada complicación (podría enseñaros alguna actual que... pero bueno, por si acaso), os diré que en ella se prescribía: flor de tilo, tintura etérea de digital, extracto de canela, bromuro potásico y jarabe de codeína. Un doctor amigo me confirma a vuela pluma que muy probablemente el paciente padecía una bronquitis, aunque también se aprecia algún compromiso cardíaco. Los expertos en la materia nos lo confirmarán; yo me limito a mostrar el documento.
Además de lucir el sello y la firma del doctor Quesada, si os fijáis veréis que fue dispensada en la farmacia Fábrega: el paciente salió de la consulta y, a solo unos pocos metros, encargó su preparado.
No os voy a hablar hoy del doctor Ramón Quesada Borrajo, ya que el amigo David Simón se ha encargado de recuperar su currículum en varias ocasiones. Únicamente, para que os situéis, recordar que fue el primer presidente del Colegio Médico-Farmacéutico, entre otros muchos cargos de relevancia.
lunes, 2 de noviembre de 2026
La primera residencia sanitaria.
Pocos recuerdan que este edificio fue la primera residencia sanitaria de la ciudad. Evidentemente, no se puede comparar con sus sucesores, ni por capacidad ni por comodidad, pero en aquellos momentos eran muchos los que descubrían que la asistencia sanitaria adquiría otra dimensión.
Se inauguró en octubre del 47 en la «Casa de Campos» y, como rezaban los carteles de la fachada, dependía del Instituto Nacional de Previsión. Realmente, no eran más de cuatro plantas del edificio, en las que había 40 camas. En la primera planta se realizaban las consultas; en la segunda estaban las salas de cirugía y hospitalización de hombres, y la tercera acogía las habitaciones de mujeres. (No he podido confirmarlo, pero es probable que el cuarto piso lo utilizaran las monjas que daban asistencia a los enfermos y que, al mismo tiempo, se usara de almacén).
En aquellos años, en los que la gente estaba acostumbrada a tener que sacudirse el bolsillo para recibir asistencia, el hecho de contar de manera gratuita con la atención de profesionales del nivel de los doctores Peña Rey, Borrajo o Vázquez de Parga suponía un avance espectacular.
Lo sencillo sería decir que a este centro lo sustituyó en mayo del 69 la residencia Nuestra Señora del Cristal, pero son muchos los pasos intermedios que habría que citar. No me refiero solamente al recordado «18 de Julio» (calle Celso Emilio Ferreiro, esquina con Valle-Inclán), sino también a los varios hospitales privados que hubo en Ourense: Peña Rey (Parque de San Lázaro), Julio García (calle Habana) y «El Carmen», con los doctores Sueiro y Morante (primero en las calles Progreso y García Mosquera, y después en la calle Habana). Sin olvidar nombres como Pol Piñeiro, Ascarza, Guitián o Cabaleiro. Y desde luego no me olvido de los centros que la Diputación desarrolló con la intención de cubrir las necesidades de beneficencia: Las Mercedes, Las Lagunas, etc.
Evidentemente, debería profundizar en el tema y corregir algún error que seguramente he cometido, pero eso será otro día...
sábado, 31 de octubre de 2026
Recordando La Bilbaina
Los recuerdos que tengo de este cafe cantante son unicamente por lo que me contaron mis mayores, yo era demasiado pequeño para disfrutar de sus espectaculos.
Una de los cosas que me contaron es que todas las artistas eran recibidas por el publico con gran cariño, aunque despues en la sala habia de todo, cierto es que aunque se llamaba Café La Bilbaina, se servian bebidas espirituosas y ya se sabe no todo el mundo sabe controlar sus efectos...
viernes, 30 de octubre de 2026
Pudo ser. Ourense "As Burgas"
Al fondo se ve la
avda. de Portugal, pendiente de urbanizar. La fotografía está hecha desde el
puente de la Burga.
Pudo ser. Ourense "As Burgas"
A lo largo
de los casi 20 años de historia de Ourense no Tempo, en más de una
ocasión me he topado con información sobre proyectos que en su día se pensaron
para la ciudad. Algunos podrían tildarse directamente de disparatados, mientras
que otros, viéndolos con perspectiva, habrían tenido un valor incalculable para
Ourense. Sea como sea, ninguno llegó a buen puerto y hoy la gran mayoría
serían, sencillamente, inviables.
Eso sí, lo
que podemos hacer es aprovechar las nuevas tecnologías para imaginarnos el «¿y
si...?» y ver cómo habría quedado la zona. A lo largo de varios artículos os
iré enseñando esas imágenes —ficticias, claro, pero intentando ser lo más fiel
posible a los planos originales—. Espero que os guste el viaje en el tiempo. Y
oye, si recordáis algún viejo proyecto que se quedó en el tintero, dejádmelo en
los comentarios y le damos el mismo tratamiento visual.
Hoy empezaré
por dos de los varios (¡tengo localizados hasta cinco!) proyectos que tuvieron
As Burgas como protagonistas
La fábrica de aguas Minerales
Es evidente que el potencial termal de nuestra provincia es algo que solo
ahora estamos empezando a valorar como merece. Día y noche, las fuentes de La
Burga evacuan miles de litros de ese preciado bien de primera necesidad... ¡y
encima a una temperatura …! Ya he tocado este tema en otras ocasiones, pero al
no existir pruebas gráficas, la historia siempre se quedaba un poco desvaída.
Lo he comentado con muchos de vosotros y está claro que no es ningún
secreto: el agua de La Burga se aprovecha (o se aprovechó) en la piscina Pedro
Escudero del Pabellón, en el colegio de las Josefinas y, si nadie me corrige,
en los edificios que están justo enfrente, en la calle Progreso. Las antiguas
casas de baños de la zona, como La Moderna o los Baños do Outeiro
(de los que aún se conservan restos aunque un polémico derribo lo ha dejado
prácticamente desaparecido). El antiguo matadero, situado donde se planteaba el
proyecto que hoy os enseño, también exprimía ese caudal de agua caliente.
Incluso cuando los Pérez Bobo proyectaron su fábrica de curtidos donde hoy se
levanta el colegio de las Josefinas, buscaban sacar partido a estas caldeadas
aguas. Y, por supuesto, los lavaderos públicos de la plaza fueron otra clara
muestra de este uso.
A todos estos métodos de aprovechamiento, en diciembre de 1922 se sumó el
proyecto del ingeniero y empresario Otto Krebs, quien planteaba canalizar esa
agua y dar servicio a los edificios de la ciudad... Finalmente, esa idea
evolucionó hacia el proyecto que hoy intento mostraros con una «imagen»: la
creación de una empresa embotelladora que utilizara esa agua para enviarla
envasada al ejército que combatía en tierras africanas.
En aquellos años, una botella de agua mineral natural tenía un coste
superior al de una botella de buen vino, lo que hacía aún más difícil de
entender que no se aprovechara semejante tesoro. No he conseguido averiguar por
qué no siguió adelante ese proyecto, pero sin duda a raíz de él fue el
aprovechamiento en varios edificios de la zona, aunque me atrevería a decir que
se surten de vetas diferentes a las principales de la Burga.
Como veis en la fotografía la
fabrica se ubicaría al lado de la casa de baños La moderan, coincidentemente
donde se intento construir el hotel termal de las Burgas.
La Piscina de san Lázaro
El Parque de San
Lázaro se convertiría en una zona balnearia de gran nivel.
Habría sido algo espectacular y, sin duda, un gran reclamo turístico para la
ciudad. Sin embargo, a pesar de haber leído sobre este tema en varias
ocasiones, sigo sin saber si todo se redujo a una inocentada o al comentario
bienintencionado de alguien que pensó que, si esta agua servía para climatizar
la piscina del pabellón, también podría usarse para abrir un balneario en el
centro.
De haber sido real, el proyecto no dejaba ningún detalle al azar. Se planteaba
canalizar las aguas termales mediante tuberías subterráneas por las calles del
Paseo y Santo Domingo. Estas permitirían aumentar la temperatura en los fríos
días del invierno ourensano al instalar radiadores en varios puntos del
recorrido para caldear el ambiente (desconectándose en verano, aunque no sé
hasta qué punto habría sido efectivo...). En el parque se ubicaría el
balneario, que seguramente habría sido todo un espectáculo.
Me he atrevido a incorporar dos propuestas al proyecto: la primera,
modificar el entorno de la estatua de Asorey para convertirlo también en una
fuente; la segunda, intentar recuperar la pieza que le falta a la fuente que
muchos llaman «mellada», a pesar de su gran belleza. Como sabéis, esta es una
de las fuentes procedentes de Oseira y perdió parte de su estructura en uno de
sus traslados.
Así como me consta que el proyecto para el aprovechamiento de las aguas para
consumo fue real, tengo mis dudas sobre la veracidad del de la piscina termal
de San Lázaro. ¿Qué opináis?






