jueves, 5 de noviembre de 2026

La Industrial

Esta semana ha tocado Ephemera, como veis, y mañana mi artículo en La Región también incluirá otro de estos documentos. Será una «hermosa» factura de una empresa ourensana, pero eso será mañana.

Hoy os muestro una de aquellas típicas postales que algunas empresas utilizaban a modo de publicidad, pero que también servían para anotar encargos, hacer cuentas o cualquier otra cosa que se le ocurriera al comerciante en ese momento.

La de hoy pertenece a uno de los negocios de papelería que tuvimos en la ciudad. Aunque su principal actividad era la imprenta y la encuadernación, trabajos que realizaban en el callejón que bajaba pegado a la antigua cárcel de Progreso, la fachada que aparece en la postal es la de la librería que tenían en Progreso, justo al lado de la confitería La Trinidad y de otro negocio con mucho sabor. ¿Os acordáis de las delicatessen de Santorum?

Pues entre esos dos locales estaba La Industrial...

Actualmente, el edificio continúa inalterado desde que cerró el negocio. Basta fijarse en los huecos de la fachada para comprobar que siguen siendo los mismos. Pero tal vez alguien debería buscarle un poco de rentabilidad a ese excelente solar, situado en una ubicación más que privilegiada...


 

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Mas ephemera. La suscripción a La Zarpa....

Ayer os mostraba una receta medica que forma parte de mi coleccion de ephemera y hoy os enseño otra de las joyas que tengo en mi colección. 
Todos sabeis que era el diario La Zarpa, aquel que o abade de Beiro: Basilio Alvarez fundo y dirigio en 1921. Era un periodico declarado como agrarista, y esa fue su tendencia desde el inicio hasta que en el 36 por razones obvias desaparecio.  
Hoy gracias a que no todoel mundoi tira a la basura los viejos papeles, podemos ver un recibo de la suscripcion mensual. Seguramente los lectores habituales lo hacian de manera anual, pero en noviembre del 35 es posible que en prevision   de los acontecimientos ya se fuera pagando mes a mes????....

Como siempre os digo, la Ephemera carece de valor economico, pero el historico y cultural en la mayoria de casos es incalculable. Cuando encontreis por casa papeles u objetos de este tipo, acordaros de mi mail Ourensenotempo@hotmail.com . Ni siquiera es necesario que me deis el original, con una foto me llega....


 

martes, 3 de noviembre de 2026

La receta del un medico del siglo pasado...

Doctor Ramón Quesada Borrajo.
Fotografia recuperada con I.A. de la revista Vida Gallega 1916

Hoy en día, la atención médica recibe con frecuencia numerosas quejas, principalmente por los retrasos que existen en la asistencia. Y es indudable que para un enfermo el tiempo es algo fundamental, incluso vital: en ocasiones un retraso en determinado diagnóstico puede resultar fatal.

Sin duda debemos continuar pidiendo que mejore la asistencia, las técnicas, los medicamentos y todo lo relacionado con la salud. Pero quizás también convenga no olvidar que nada de esto ha surgido de la noche a la mañana. Han sido necesarios muchos años de avances en los que infinidad de profesionales han contribuido a mejorar el sistema día a día. Si hoy —ya no digo mi bisabuelo, sino mi propio padre— pudiera contarnos cómo era la asistencia médica de su infancia, nos sorprenderíamos enormemente.

Hace unos días, un buen amigo me regaló unos viejos papeles que cayeron en sus manos, y entre ellos venía esta receta que hoy comparto con vosotros. Ya sabéis que considero que la mayoría de estos documentos y objetos carecen de valor económico, pero poseen un valor histórico incalculable.

Creo que la lectura de la receta no entraña demasiada complicación (podría enseñaros alguna actual que... pero bueno, por si acaso), os diré que en ella se prescribía: flor de tilo, tintura etérea de digital, extracto de canela, bromuro potásico y jarabe de codeína. Un doctor amigo me confirma a vuela pluma que muy probablemente el paciente padecía una bronquitis, aunque también se aprecia algún compromiso cardíaco. Los expertos en la materia nos lo confirmarán; yo me limito a mostrar el documento.

Además de lucir el sello y la firma del doctor Quesada, si os fijáis veréis que fue dispensada en la farmacia Fábrega: el paciente salió de la consulta y, a solo unos pocos metros, encargó su preparado.

No os voy a hablar hoy  del doctor Ramón Quesada Borrajo, ya que el amigo David Simón se ha encargado de recuperar su currículum en varias ocasiones. Únicamente, para que os situéis, recordar que fue el primer presidente del Colegio Médico-Farmacéutico, entre otros muchos cargos de relevancia.

lunes, 2 de noviembre de 2026

La primera residencia sanitaria.


 Pocos recuerdan que este edificio fue la primera residencia sanitaria de la ciudad. Evidentemente, no se puede comparar con sus sucesores, ni por capacidad ni por comodidad, pero en aquellos momentos eran muchos los que descubrían que la asistencia sanitaria adquiría otra dimensión.

Se inauguró en octubre del 47 en la «Casa de Campos» y, como rezaban los carteles de la fachada, dependía del Instituto Nacional de Previsión. Realmente, no eran más de cuatro plantas del edificio, en las que había 40 camas. En la primera planta se realizaban las consultas; en la segunda estaban las salas de cirugía y hospitalización de hombres, y la tercera acogía las habitaciones de mujeres. (No he podido confirmarlo, pero es probable que el cuarto piso lo utilizaran las monjas que daban asistencia a los enfermos y que, al mismo tiempo, se usara de almacén).

En aquellos años, en los que la gente estaba acostumbrada a tener que sacudirse el bolsillo para recibir asistencia, el hecho de contar de manera gratuita con la atención de profesionales del nivel de los doctores Peña Rey, Borrajo o Vázquez de Parga suponía un avance espectacular.

Lo sencillo sería decir que a este centro lo sustituyó en mayo del 69 la residencia Nuestra Señora del Cristal, pero son muchos los pasos intermedios que habría que citar. No me refiero solamente al recordado «18 de Julio» (calle Celso Emilio Ferreiro, esquina con Valle-Inclán), sino también a los varios hospitales privados que hubo en Ourense: Peña Rey (Parque de San Lázaro), Julio García (calle Habana) y «El Carmen», con los doctores Sueiro y Morante (primero en las calles Progreso y García Mosquera, y después en la calle Habana). Sin olvidar nombres como Pol Piñeiro, Ascarza, Guitián o Cabaleiro. Y desde luego no me olvido de los centros que la Diputación desarrolló con la intención de cubrir las necesidades de beneficencia: Las Mercedes, Las Lagunas, etc.

Evidentemente, debería profundizar en el tema y corregir algún error que seguramente he cometido, pero eso será otro día...

sábado, 31 de octubre de 2026

Recordando La Bilbaina




Los recuerdos que tengo de este cafe cantante son unicamente por lo que me contaron mis mayores, yo era demasiado pequeño para disfrutar de sus espectaculos. 

Una de los cosas que me contaron es que todas las artistas eran recibidas por el publico con gran cariño, aunque despues en la sala habia de todo, cierto es que aunque se llamaba Café La Bilbaina, se servian bebidas espirituosas y ya se sabe no todo el mundo sabe controlar sus efectos...