Pero lo que hoy os voy a recordar fue otra de las ideas peregrinas que se estilaron con frecuencia en esta ciudad. Desde finales del siglo XIX , se había dedicado una plaza ajardinada al ilustre fray Benito Jerónimo Feijoo, el padre Feijoo. En ella disfrutaba sus días a pesar de que un par de magnolios, según parece, tapaban en parte su visión (y algún gracioso durante unos años hacía una broma que, por fortuna, no dañaba la estatua). Pues en ese año, alguien pensó que sería mejor lugar para nuestro ilustre padre la plaza que surgiría de la construcción de esa nueva ciudad escolar. Y no sé qué tal quedaría, ¿pero era imprescindible quitarla de su sitio para adornar otro lugar? ¿Qué pondríamos en sus jardines, ¿la fuente de la Alameda?. no voy a entrar a discutir cual es mejor ubicación, si estar al inicio de la calle mas concurrida de la ciudad, o delante de centros educativos donde el ambiente no es de paseo precisamente,
Por fortuna, en mi modesta opinión, no se llevó a cabo el traslado —otros sí, pero...—. Y al final fue una merecida estatua a don Vicente Risco la que ocupa aquel lugar. ¿Quién mejor, con su historial de relación con la educación y formación de maestros?

















