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martes, 13 de octubre de 2026

Martes y trece, El Marracú

 

El Marracú. 

        Hace años dediqué unas cuantas horas y días a desentrañar la historia que escribió con sangre este personaje: el Marracú, episodio fundamental en la crónica negra ourensana. Como recordaréis, en 1919 la ciudad se estremeció al conocer, primero, la desaparición de un comerciante madrileño; a medida que pasaba el tiempo y avanzaba la investigación, se volvía cada día más evidente que había tenido un cruel final.

        No voy a repetir la historia, porque podéis leerla en el blog utilizando el buscador. Hoy, aprovechando que encontré esta fotografía de las que en su día se publicaron para delatar al asesino, voy a recuperar otro de los elementos que circulaban por la ciudad en aquellos años. Recordad también que desde el asesinato hasta la detención del Marracú transcurrieron cinco años, tiempo más que suficiente para que el pueblo le dedicara canciones…algún día dedicaré un artículo a un tema que también me apasiona pero al que no encuentro manera de seguirle la pista: me refiero a las coplas de ciego, también llamadas pliegos de cordel.

        Revisando en archivos y redes, puede encontrarse este fragmento:

Inocente Federal, si no vinieras a Orense
y por tu hijo te guiaras, no llevaras esa muerte.
Para meterlo en la mina, arrastrado lo llevaron…

        Nos lo cuenta Amelia González Iglesias en la revista digital A Solaina, de la web Seixalbo.com, y se lo debemos a la memoria de su abuela.

        La memoria es algo frágil, y por otra fuente me llega esta letra, más larga y seguramente tan válida como cualquiera:

…por tu hijo no lloraras lágrimas de tanto horror.
Él te buscaba en las calles, preguntando con dolor,
mientras cartas falsifican en tierras de Portugal,
para ocultar el destino del infeliz Federal.

La codicia del Marracú en su huerta lo enterró,
en una mina de agua el cuerpo sin vida echó.
Mina de piedra y fango, pozo de vecindad,
donde enterraron los cuartos y la santa caridad.

La justicia al final destina. Vecinos que me escucháis
en la feria de Orense hoy: guardaos de tratos falsos,
que la vida al hoyo va.

        Pero con vuestro permiso, esta tercera versión es para mí la más probable como real de aquellos años. Me la cantó —sí, lo habéis leído bien, me la cantó— mi buen y añorado amigo Adolfo Rego Pérez. Él, aunque poco le faltó, no había nacido cuando ocurrieron los hechos; pero esas cancioncillas eran algo que le gustaba tanto como coleccionar todo lo relacionado con Ourense: carteles de fiestas, coplas de mayos… El caso es que en una de las conversaciones telefónicas que teníamos los viernes, cuando él terminaba de leer mi artículo en La Región, se puso a cantar estas estrofas. No lo esperaba y no pude grabar, pero lo convencí y me fue repitiendo al dictado lo que aquí leéis. Yo tuve el privilegio de escucharlo con el típico soniquete de los pliegos de cordel.

Al rico comerciante, que llamaban Federal,
lo trajeron a Orense para un negocio hacer.
Venía buscando tesoros,
con los bolsillos repletos,
y encontró la sepultura
en los pozos más secretos.

Por culpa del vil metal,
un buen hombre se perdió,
en una mina de agua,
el Marracú lo escondió.

No busquéis en los caminos,
ni preguntéis en la estación,
que el cuerpo del Federal
está en profunda prisión.

Seguramente que  alguno de vosotros tiene otra version, es lo que tienen estas coplas, que cada ciego tenia una y el que las escuchaba, se componia otra, por eso es tan complicado recuperarlas, pero...  

viernes, 25 de septiembre de 2026

Cronica negra Ourensana. El Evaristo, una vida ....

En la imagen se le ve sereno, casi indiferente, como si aquello fuera apenas un contratiempo más en una vida acostumbrada a los tropiezos. Y al "niño" que detuvieron con el se le ve incluso sonriente, como si estuviera orgulloso de ser detenido junto a un delincuente de "nivel".

Cronica negra, El Evaristo, una vida…

         Crecer fuera del ambiente familiar es, sin duda, un hándicap para cualquier joven, y puede llevarlo a tomar decisiones erróneas, como le ocurrió al protagonista de esta historia. Aunque ya os anticipo que muchos, como él, que vivieron su infancia en el hospicio consiguieron llevar después una vida plenamente normal.

Evaristo Iglesias, nada más nacer, fue entregado en el hospicio ourensano. Hoy posiblemente se investigaría para conocer su origen, pero en los años treinta era perfectamente legal entregar a un niño; lo ilegal era abortar. El hospicio era un mundo aparte, un espacio donde la infancia transcurría entre muros grises, rutinas estrictas y la ausencia de ese calor que solo una familia puede dar. Los niños aprendían a valerse por sí mismos desde muy pequeños, porque nadie lo haría por ellos. Durante sus primeros seis o siete años recibían educación y alimentación promovidas por obras de caridad y ayudas públicas, aunque las condiciones no eran precisamente las mejores.

Al cumplir los siete años se les empezaba a buscar un medio de vida. La mayoría entraban como aprendices en algún taller, aunque también existía la opción de hacerse "mozo de cuerda": esperar en la estación, en el entorno de los hoteles o en algún comercio a que alguien necesitara ayuda para transportar equipajes o mercancías. Esa fue la salida elegida para Evaristo. 

No era un trabajo fácil, pero para un rapaz fuerte como Evaristo se pensaba que sería la mejor opción. Durante aproximadamente un año se dedicó a ello, aunque no tardó en darse cuenta de que el esfuerzo era mucho y el beneficio más bien escaso, así que comenzó a explorar otras alternativas bastante más lucrativas, aunque también mucho más peligrosas.

Algunos mozos, con algo más de suerte o quizás con mejor carácter, conseguían trabajo estable en algún negocio y lograban llevar una vida más ordenada. Evaristo, sin embargo, no fue uno de ellos.

El robo de gallinas en el populoso barrio del Puente Mayor fue una de esas nuevas actividades. No puedo confirmar cuánto tiempo se dedicó a semejante "oficio", pero sí sabemos que en 1931, cuando cumplió diecisiete años, fue detenido como cabecilla de una pequeña cuadrilla de rateros, tras una noche en la que habían robado más de once gallinas. Ese fue el comienzo de una vida que no podría tener buen final. Tras su detención, le fue retirado el permiso necesario para ejercer como mozo de cuerda y tuvo que buscarse la vida de otro modo. En la ciudad ya era conocido y decidió cambiar de aires.

Los buscó en la zona de Manzaneda, Trives y alrededores. Allí subió el nivel: no dudaba en entrar en viviendas o negocios para despojarlos de cuanto había dentro, incluso con los propietarios presentes, a quienes amedrentaba y golpeaba si lo consideraba necesario. Ese mismo año ingresaba por segunda vez en prisión, en este caso en la de Trives, por un robo cometido en A Teixeira. Fue escalando así la pendiente de la delincuencia. Ya no tenía inconveniente en robar incluso en dependencias municipales: el juzgado de Montederramo fue el escogido para llevarse una máquina de escribir, dinero en efectivo y una escopeta. Ahora ya estaba armado.

El siguiente paso fue unirse a un grupo de vagos y maleantes asentados en el entorno de Maceda. Durante un tiempo sembraron el terror en los caminos que circundaban la villa. Las gentes de aquellos pueblos aprendieron a cerrar bien las puertas al anochecer y a desconfiar de los desconocidos que se acercaban pidiendo cobijo o trabajo. El nombre de Evaristo comenzaba a circular de boca en boca, siempre asociado al miedo. No se podía presagiar un final feliz, y poco después llegó el momento más grave de su biografía.

Ya se había hecho con una pistola y, de hecho, la policía que le seguía la pista lo consideraba un "pistolero" al más puro estilo de un gánster americano. Se encontraba en Silleda cuando escuchó una conversación que le hizo ver una buena oportunidad: un empresario con su chófer se dirigía hacia Ourense por negocios. Evaristo dedujo rápidamente que llevaría dinero encima y buscó la manera de conseguir que lo llevaran hasta O Carballiño, que era una de las paradas previstas por el empresario. Durante el viaje fue ganándose la confianza de su víctima y, con la excusa de venderle patata a buen precio, logró que se desviara hacia Listanco, donde lo mató, le robó más de novecientas pesetas y huyó con el automóvil. Al menos no acabó con la vida del chófer.

Aquel crimen marcó un punto de no retorno. Ya no era un ladrón de poca monta ni un delincuente de caminos: era un asesino. Y, sin embargo, Evaristo no pareció inmutarse demasiado. Quizás llevaba demasiados años endureciéndose, demasiados años sobreviviendo en un mundo que nunca le había dado nada.

Ese fue el más grave de sus crímenes, aunque ya había herido gravemente a otra víctima con anterioridad. Conviene recordar que, antes de estos últimos delitos, cumplía condena de seis años por un delito cometido en Trives. Consiguió escapar, y fue entonces cuando se desencadenó toda esta barbarie.

Con el botín del asesinato buscó refugio en Vigo, pero en lugar de intentar pasar desapercibido comenzó a organizar un grupo de criminales con los que tenía intención de atracar un banco y una de las joyerías más prestigiosas de la ciudad. Vigo era entonces una ciudad en plena efervescencia, portuaria y comercial, con suficiente movimiento de dinero como para tentar a cualquiera. Evaristo creyó que allí podría desaparecer entre la multitud y, al mismo tiempo, dar el golpe definitivo que lo pusiera a salvo para siempre.

José Peréz Ávila en los 90..
Por fortuna, el agente de policía encargado de seguir sus pasos, Sr. Carril, empezó a obtener resultados. Detuvo a dos de los integrantes de la banda y, con la información obtenida, logró finalmente la detención de Evaristo en la calle de la Herrería de Vigo. De ese momento es la primera fotografía que os muestro, en la que posa junto a otro delincuente también ourensano. La labor de este policía es digna de encomio, ya que después de ese éxito no cejo en su objetivo y días después conseguía la detención del resto de la banda. 

La pena solicitada para Evaristo era la capital, la pena de muerte. Sin embargo, el saber hacer de uno de los mejores abogados que ha tenido Ourense, José Pérez Ávila, consiguió que la condena quedara en treinta y siete años de prisión. Una pena que, doy por hecho, cumplió en la cárcel ourensana, a la que habría que sumar el resto de condenas pendientes.

Toda una vida, perdida entre rejas. La historia de Evaristo no es la de un villano de novela, sino la de un hombre al que nadie enseñó a elegir bien, y que tampoco supo encontrar solo el camino correcto. Una historia triste, como tantas otras que se escribieron en aquellos años duros, y que conviene no olvidar.

viernes, 15 de mayo de 2026

El Tarzán Orensano. 1950


 El Tarzán Ourensano

 Un misterio de 1950.

Los años de posguerra no fueron fáciles, y menos para familias que habían quedado rotas o que ya con anterioridad sufrían problemas. El caso más frecuente era el de niños con enfermedades mentales a los que la falta de ayuda social condenaba en muchos casos al encierro o al abandono. En el mejor de los escenarios cuando la familia era pudiente, su vida transcurría bajo una continua vigilancia y en casos críticos el medico incluso aconsejaba que se les atara.

En la ciudad fueron varios los casos conocidos, pero son los desconocidos los mas graves, ya que suponían abandonos e incluso crímenes. Hoy sin embargo no me apetece recordar algo tan desagradable, así que aprovechare para recuperar una historia que apareció en mis consultas mientras intentaba documentar sucesos similares. Hoy recordaremos al “Tarzán orensano”.

El personaje de Tarzán de los monos, creado por Edgar Rice Burroughs, es conocido desde 1912, No obstante no fue hasta la década de 1930 cuando alcanzó fama mundial, gracias a la interpretación del atleta Johnny Weissmüller en la gran pantalla. En Ourense tuvimos nuestro propio Tarzán aunque su historia fue mucho menos cinematográfica y su desenlace, aunque satisfactorio, dejó tras de sí numerosas incógnitas.

 Todo comenzó la tarde-noche del sábado 2 de septiembre de 1950. Un grupo de gente que estaba en torno a las vías del tren en las Caldas, vio a lo lejos lo que parecía una niña, con ropas raídas y desaliñadas. En un primer momento la figura intento huir, pero intuyendo que necesitaba ayuda la siguieron hasta conseguir detenerla. La primera sorpresa, fue su aspecto totalmente desaliñado, y la comprobación que no era una niña, sino un chico con el pelo tan largo que le llegaba a la cintura. Iba descalzo y vestía una camisola tan deteriorada por el tiempo que a duras penas le cubría el cuerpo.

 En un primer momento se hizo cargo del niño Carmen la guardesa de las obras del ferrocarril, quien le proporciono ropa y comida. Al mismo tiempo se avisaba a las autoridades, que llegaron con la idea de trasladarlo al asilo de la Barrera, mientras se realizaban averiguaciones.

Durante el tiempo que permaneció con Carmen, el joven fue incapaz de articular palabra alguna; solo emitía gritos y sonidos guturales que recordaban a los de un animal. Una vez ingresado en el asilo, y tras comprobar que no mostraba signos de agresividad, se le permitió interactuar con otros niños. Estos, en un intento por comunicarse, comenzaron a recitar nombres al azar para ver si reaccionaba. Al pronunciar "Javier", creyeron detectar un leve gesto de asentimiento, por lo que se asumió que ese era su nombre.

Esa estancia en el centro, fue muy breve, ya que el chico en cuanto pudo se escapó. Tal vez tantas miradas y preguntas fueran excesivas para alguien que aparentaba llevar viviendo tanto tiempo en soledad.

El niño jugando con un reloj en el asilo de la barrera.

Rápidamente las fuerzas locales se dispusieron en su busca, pero de nuevo fue una casualidad la que facilito encontrarlo. Entre dos vagones de la estación, un operario del ferrocarril lo encontró al día siguiente y nuevamente volvió a recluirse en el asilo de la barrera. Comenzaba así la labor de intentar identificarlo y explicar que había sucedido. No existía en los alrededores de la ciudad ningún reporte de desaparición que coincidiera con sus características, lo que sugería que el joven podría haber estado vagando por los montes durante más de un año.

 Pasado un mes de estancia en el asilo de la barrera casi se podía decir que estaba integrado, eso sí, pasando por alto otras dos fugas y otros tantos intentos fallidos. El principal problema era la comunicación, ya que prácticamente no pronunciaba palabras. Se le notaba interés y ganas de hablar, pero su vocabulario se reducía a una docena de palabras que repetía al escucharlas. Un detalle que fue decisivo: en algunos momentos usó palabras más habituales en Portugal que aquí, como bola por pelota, o carro por coche….

Eso sumado a la falta de posibles casos de huida o desaparición en el entorno, obligó a ampliar el radio de acción, para encontrar su origen. Uno a uno se fueron descartando los posibles casos de desaparición en la provincia, Al final se pensó en un posible deambular del muchacho desde algún lugar mucho más lejano. A esa teoría se sumaba la tendencia del chico a esconderse en la zona del ferrocarril, lo que hacia pensar en una cierta familiaridad.  En esa tesitura las autoridades decidieron realizar unas fotografías y circularlas por la prensa del norte de Portugal.

«Encontra-se num asilo de Orense ( Espanha) um menor que aparenta 14 ou15 anos, de cabelo castanho e olhos claros. Que naquela cidade foi encontrado abandonado próximo da estaçao do camino de ferro. No dia 1 de setembro do ano corrente.»


 Foto publicada en los diarios portugueses para facilitar su identificación.

© Biblioteca Pública de Braga – Universidade do Minho

No fue de manera inmediata, pero afortunadamente a finales de noviembre una señora portuguesa de la zona de Vila Real, se ponía en contacto con las autoridades para que la ayudaran a recuperar a su hijo al que había identificado en la foto publicada. La alegría fue inmensa dado que desde el mes de abril en que había desaparecido mientras jugaba con otros niños en el pueblo de Valpaços, ya se le había dado por muerto.

Final feliz para una historia que guarda muchas preguntas sin respuesta. A pesar de que he intentado averiguar que fue de ese niño, no he conseguido ningún tipo de información, cierto es que para su total reintegración en la sociedad, buscar la confidencialidad es lo mejor que se puede hacer.

Lo que sí se puede descartar es la mayoría de especulaciones iniciales de la historia que hablaban de un trágico accidente en el que fallecían sus padres, o de malos tratos que le llevaron a escapar al monte, incluso se le suponía testigo de un violento crimen en los montes portugueses. Cierto es solamente que ese muchacho de tan solo 12 años tuvo que afrontar una experiencia durísima, pero que su fortaleza de espíritu le permitió resistir un viaje de mas de 100 km entre Valpaços y Ourense, en el que seguramente se enfrentó a peligros impropios para su edad, además de ser capaz de alimentarse por sí mismo. Me gustaría saber que fue con el tiempo de ese muchacho que probablemente aun siga vivo hoy; tendría, si no me equivoco 88 años, y uno de sus apellidos seria Rey….


Mi agradecimiento a don José Paulo Azevedo da Silva, de la biblioteca pública de Braga por su colaboración.






viernes, 20 de febrero de 2026

Crónica Negra. La niña Carmen. El crimen del Areal

San Cosme , El Areal no estaba acondicionado y el funeral partió desde la que había sido plaza da Fonte Arcada. 1909 I.A. 

 Crónica Negra. La niña Carmen

El crimen del Areal

                No es la crónica negra la que mas me gusta recordar, pero con frecuencia me comentáis que es bueno no olvidarla intentando que no se repita. Difícil porque muchos no aprenden por mas que se equivoquen, pero…

               En mis lecturas son muy variados los casos que podrían incluirse en esta Crónica Negra Ourensana, algunos son causa de mayor repulsión que otros, principalmente cuando la víctima es una niña indefensa como es este caso. Si por encima el asesino también es menor de edad, aún resulta más inexplicable, pero ocurrió:  El asesinato de san Cosme, 1909.

            Me llamó la atención en su día ver que la prensa situaba los hechos en el barrio de San Cosme, extramuros de la ciudad, cuando los hechos ocurrieron en la calle Areal (aprox. Por detrás de la actual Sierra Martiña). Al final decidí no preocuparme por el lugar exacto, y al no existir que yo sepa imágenes del caso, con ayuda de la I.A. he intentado simular un escenario…

            Retrocedamos a comienzos del año 1909, En un caserón de la calle del Areal (que desemboca en San Cosme), viven la viuda Felicia Conde de 40 años con sus tres hijas de 14, 10 y año y medio; hace poco más de un año que falleció el marido quien las dejo en una posición más o menos holgada: casa, fincas, unos galpones que alquilaban para cría de ganado a otros vecinos y algo de dinero.

            Por otro lado, los hermanos G. Q. Avelino (15) y Manuel (17), de una familia desestructurada, la madre con no buenos antecedentes y el padre se había suicidado a finales del año anterior. Felicia que conocía a la familia, al necesitar ayuda para las fincas decide contratar a Avelino a comienzos del año, pero poco después viendo las pocas ganas de trabajar del muchacho lo despide y le da su puesto a otro hermano G.Q. de once años.  En el poco tiempo que estuvo en la casa, Avelino conoce los andares y secretos, con lo que en varias ocasiones se sabe que durmió en alguna dependencia anexa con su hermano mayor, y seguramente que, aunque pasaran desapercibidos algún pequeño hurto llevó a cabo. El caso es que la confianza fue a más, y así el 24 de julio en compañía de su hermano entran de noche a la casa se comen unos trozos de empanada y cogen unas calderillas que estaban en la cocina.

            ¡Ojalá!. Hubiera quedado ahí la cosa. Viendo lo fácil que les resultaba entrar y salir sin ser vistos, y conociendo la ubicación del arca donde Felicia guarda sus ahorros, deciden volver a actuar el 31 de julio. Duermen esa noche en un Ripper estacionado próximo a la calle del Baño, cosa que hacen con frecuencia y saben que temprano los verá el “Cojo”, un vendedor de hierba que los conoce de pequeños, y les servirá de coartada. Al despertar con cuidado de no ser vistos se acercan al caserón, donde al rato ven salir a Felicia con su hija mayor y el hermano pequeño de los G.Q. que había ocupado el puesto de Avelino.  Entran en la casa y se dirigen hacia la habitación donde se guarda el arca. La desgracia quiso que en ese momento la niña Carmen de 10 años se despertara por el ruido y al salir de su cuarto viera a los ladrones. Soltó un grito y uno de ellos dio la vuelta y al verla, con un hacha que había cogido en la casa para romper el arca, le asesto dos golpes mortales en la cabeza. Con frialdad pasmosa siguen hacia el cuarto y con habilidad la abren y se hacen con el botín, unas pocas joyas y aproximadamente unas 1500 pesetas..

En la plaza mayor se encuentran Manuel y Alejandro "El Cojo" I.A.

            Salen de la casa y cada uno por su lado se encaminan al centro de la ciudad. Avelino se dirige directamente al bar de Panchito en la plaza de la Trinidad, sabe que el podrá ayudarle a escapar y también intentará proporcionarle coartada.   Manuel en busca de afianzar su coartada busca al “Cojo”, y le encuentra en la plaza mayor delante de la Armería Calvo y le convence de ir a comer algo en el Panchito…
            Hacia la plaza de la Trinidad se dirigen y allí se encuentran con su hermano y al poco rato baja Manuel Otero “Panchito” el tabernero. Durante el juicio se demostraría que todo era un montaje para que Alejandro “El Cojo”, pensando que decía la verdad los encubriera. 
Con total frialdad aparente los dos hermanos y Panchito que se había comprometido a ayudarlos a escapar hacia Coruña donde embarcarían para América, encargaron a la criada que fuera a comprar unos pollos para prepararlos y mientras se pusieron a jugar a las cartas los cuatro. Así los encontró la pareja de la guardia Civil que los buscaba desde poco después de ocurridos los hechos. Varias pistas encontradas en el lugar del crimen los acusaban y para terminar de aclararlo, en la taberna se encontró el dinero y algunos de los objetos robados.

Ese mismo día 1 de agosto, en la taberna del Panchito de la calle del Villar enfrente de la plazuela de la Trinidad, son detenidos los dos hermanos, junto al propio Panchito por encubridor

            A pesar de la sencillez del caso, la justicia para garantizar que no se cometan errores, es lenta y así fue como el juicio tardó en celebrarse casi dos años. El 24 de mayo de 1911 se dicta sentencia: Condenando a cada uno de los hermanos a 18 años de cárcel y a Manuel Otero a 8 meses por encubridor. Además de una indemnización para la familia de la fallecida.

            Con todo eso se hizo justicia pero la perdida jamás se repone, los crímenes son así, se pueden perdonar, pero jamás olvidar.





viernes, 12 de diciembre de 2025

Crónica Negra Ourensana. Accidentes de autocares

 

 Año 1960 Accidente Freixendo. Poco después del trágico accidente, la familia retomó la empresa con otro autocar. Imagen tratada con I.A.

Crónica negra los autocares

 Desconozco datos estadísticos sobre este tema, tan problemático y doloroso, que es el de los accidentes de autocares, pero en nuestra provincia han sido demasiado frecuentes a lo largo de la historia. Intencionadamente he obviado aquellos con niños involucrados, cosa frecuente por la necesidad de realizar el transporte escolar; no me apetece recordarlos y creo que a las familias tampoco.  Por ello he seleccionado algunos de los siniestros más llamativos por la espectacularidad del accidente sin centrarme en las victimas.

               En primer lugar nos vamos al mes de octubre de 1960. La empresa de Victorino Villamarin goza de gran prestigio en la provincia por su seriedad y capacidad de trabajo, además de su autobús mixto dedicado a “ferias y fiestas”, en las ferias a las que asistía solía montar un puesto donde servía comidas, “Carne o caldeiro e un bo Ribeiro”. Aquel día regresaban a Quenlle Victorino y uno de sus hijos únicamente con cuatro pasajeros, el resto se habían quedado en Ourense por que habían decidido pasar más de tiempo en la ciudad, y la última “Línea” no saldría hasta las seis.  Aquellos días había llovido y ese fue otro de los fatídicos agravantes del accidente.

Hacia las 13,20 el autocar entraba en el puente de Freixendo y por razones desconocidas no pudo tomar la curva cayendo al regato que por allí pasa, se quedó en el fondo con las ruedas hacia arriba. El regato normalmente llevaba poco caudal pero esos días de lluvia estaba mucho más activo, lo que unido al propio tapón que hizo el autocar, supuso que en cuestión de segundos el nivel del agua cubriera más de un metro, y los accidentados que iban en el interior, supuestamente aturdidos por el golpe no tardaron en ahogarse, otra teoría habla de que en la zona mixta se transportaban unos sacos de cal viva, que empeoraron la situación.  Sea como fuera el pueblo de Quenlle nunca olvido esa tragedia. (La foto y datos han sido cortesía de Pedro Villamarín)

               El siguiente caso, por fortuna hasta consiguió algún comentario jocoso de los muchos ourensanos que lo vieron y vivieron, aunque pudo haber sido una autentica desgracia.  Imaginaos la escena Septiembre del 1959, día de los Remedios y feria en la ciudad, 12,15 de la mañana en Cardenal Quiroga, (Aprox. A la altura del cine Mary).   Un autocar de la Empresa Guerra, que estaba detenido, de repente pierde el freno y se abalanza calle abajo, lo primero que se lleva por delante es una moto, y acto seguido el carro de un carbonero que se servía de un asno para su tracción. Finalmente otros tres vehículos y el bordillo consiguieron que se detuviera poco mas adelante.  Los curiosos que salen en la fotografía de Cudeiro relataban la escena del pobre asno que se vio levantado por los aires hasta que rompieron los soportes del carro al que iba atado… 

1959 calle Cardenal Quiroga.  Foto Cudeiro, atendiendo a la víctima del accidente imagen tratada con I.A.

El tercer caso, nos recuerda que las carreteras de la provincia, en tiempos (hoy nos quejamos pero…), tenían unos trazados y conservación que ya de por si suponían un auténtico riesgo permanente, Firme en mal estado, baches, y unas curvas que no tenían una justificación razonable.

Eran las navidades del año 64 y los vecinos de Trasalva, Palmes, Castro de Beiro… se acercaban con frecuencia a realizar sus compras en la capital. A las 8 de la mañana comienza el recorrido del autocar de la empresa Marca, y van subiendo pasajeros en cada parada, poco antes de llegar a Quíntela eran casi cuarenta los viajeros, la mayoría de pie en el pasillo, de repente un coche pide paso, y el chofer intenta cedérselo, se orilla hacia el arcén, casi inexistente, y de repente el suelo cede. Por fortuna la altura no dio para que diera mas de una vuelta de campana, pero aun así el balance fue trágico, una fallecida, y 35 heridos de consideración.

Como anécdota personal, descubro con sorpresa que de nuevo esta involucrado Benito Alejos el primo de mi padre, del que ya os hablé en otra crónica negra Orensana, (El crimen de Velle) fue el guardia herido en el cruce de disparos que se produjo por error en la captura del asesino.  En esta ocasión ya era comisario jefe de policía y sufrió el accidente estando de paisano….

1964 accidente de Trasalva- Quíntela. Perdón por lo tétrico de la imagen, pero es real. imagen tratada con I.A.

Para terminar no hablare de un accidente en concreto, sino de una fecha: 10 de agosto del 67, ese día se contabilizaron hasta tres accidentes con autocares implicados, (Ribadavia y Carballiño los dos con victimas), al menos otros tres con camiones y varios atropellos, un día aciago en el tráfico provincial.  Ojalá recordar estos trágicos accidentes pueda servir para que continúe reduciéndose el numero de victimas como año a año parece que vamos consiguiendo. 

1967 Ribadavia. - 1972 Xeixalvo.

Uno de los más graves fue el producido en enero del 1965, en el embalse de San Esteban, 4 muertos y 10 desaparecidos además de los heridos al caer un autocar al embalse.  También podría hablaros del accidente del 77 en Valdeorras, pero mejor dejarlo así. 

Al volante cabeciña, que decían los mayores….


martes, 3 de junio de 2025

Colaborando con la Tele. Cuarto Milenio.

 

Ourense no Tempo en Cuarto Milenio

Va a hacer casi un año que el amigo Fernando Méndez, me llamó para que entre los dos, hiciéramos una colaboración con el programa de Iker Jiménez, "Cuarto Milenio". Y en varias ocasiones se lo anuncie a mis amigos y seguidores para que pudieran ver uno de mis artículos de la Crónica Negra Ourensana, escenificada con actores. El caso es que Como no era un tema de actualidad, hubo que esperar para verlo, pero al menos personalmente creo que mereció la pena.

Además de profundizar en los datos, buscando testimonios de personas que lo vivieron de cerca, y localizar las ubicaciones reales, han escenificado los hechos con gran realismo. Espero que os guste.

Si queréis leer el artículo en el blog, con las fotos que publique en su día lo tenéis en este enlace.

Leer en Ourense no Tempo

O si lo quereis leer en La Región, este es el enlace.     La Región, Crimen de Belle

Gracias a la productora y a Iker Jiménez por ayudarnos a dar a conocer historias de nuestro Ourense; aunque sean de la Crónica Negra. Visto el resultado, me tiene a su disposición...  GRACIAS

Las cuestiones tecnicas para subir el archivo al blog, han sido gracias a mi buen amigo Domingo Paz.

viernes, 16 de mayo de 2025

Virxe Do Cristal. A Pequeniña

Imprenta y papelería La Popular 1908

A Pequeniña

milagro y crónica negra.


               El mes de mayo, para los católicos es el mes de la Virgen, y casualmente en estos días cayó en mis manos un pequeño librito que recoge la historia y milagros de una de las más veneradas en la provincia; Nuestra Señora del Cristal. “A Pequeniña”

               Los que llegamos a verla, recordamos un pequeño “pomo” de cristal con apariencia de macizo en el que se observa en el interior una lámina de pequeño tamaño, que sin duda se identifica con una Virgen por un lado y con La Dolorosa por él otro; en su momento creyentes y no creyentes coincidieron en aceptar que cuando sucedió sus aparición no se conocían técnicas industriales ni artesanas que pudieran elaborar tal objeto; los mas inquietos insinuaban que podría ser una especie de ámbar, fruto de una infinita paciencia; pero…

               Cuenta la tradición que en el siglo XVII circa de 1650, un labrador de la zona de Vilanova encontró en el suelo la figurita y si bien le llamó la atención, la recogió y sin mucho interés la guardo en la faltriquera, al rato notó como si le pesara de manera excesiva y asustado se deshizo de ella; había perdido la oportunidad de ser reconocido como el autor del hallazgo.

               A los pocos días una pastorcilla paso por el lugar y al ver el cristal y la figurita de su interior, la cogió y corriendo la llevo a la iglesia de Vilanova, donde el sacerdote la recibió con verdadero asombro; al día siguiente la llevó al obispado ourensano, donde el obispo, en aquellos tiempos Antonio Paiño, coincidió en lo sorpresivo de la figura creada dentro del cristal, y autorizó que se colocara en la iglesia de Vilanova para ser venerada, en poco tiempo la concurrencia de fieles atraídos por la original pieza fue tan grande que llego a oídos del Rey Felipe IV la aparición de la curiosa pieza, quien deseoso de verla pidió se llevará a la corte, allí expertos de todo tipo la estudiaron sin ser capaces de asegurar cual podría ser su procedencia. Lo que si corroboraban que no se podía haber formado de forma humana, al no apreciarse ningún tipo de corte ni hendidura. Dispuso el Rey su regreso a Vilanova y al poco tiempo, se le construyó una capilla que la alojara, aunque no se buscaron grandes lujos ni oropeles, la propia imagen era suficiente para reclamar la atención de los fieles, por lo cual se hizo la capillita de plata recubierta de oro. A lo largo de los años se registraron varios hechos calificados como milagros en los que se justificó la acción de la Virgen del Cristal, pero eso es tema que deberán justificar especialistas y creyentes.

                              Rapazas de Vilanova,

                        Ben vos podedes gabar;

                        Que non hai Virxe n´o mundo

                        Com´a VIRXE D´o CRISTAL

               Sería injusto no recordar el poema escrito por Curros Enríquez, narrando la que según la tradición popular seria la realidad de la figurita; esta sería una historia de amor y desamor con final trágico. A Virxe do Cristal, escrito en 1877 y publicado en 1880 formando parte de Aires da Miña Terra

 

Originariamente el camarín era de plata, , según el Jesuita Juan Villafañe que la estudió en 1722,

 actualmente se discute si el original fue de bronce.

               Ojalá la historia se quedara en el hecho milagroso, sin embargo hace años la Virgen del Cristal ha pasado a formar parte de la Crónica Negra Ourensana, por los hechos ocurridos en torno a su desaparición.

Fue en marzo de 2015 cuando ocurrió el trágico asesinato del párroco Adolfo Enríquez Méndez, un hombre de 77 años conocido por su generosidad y preocupación por ayudar a quien lo necesitaba. En su casa custodiaba la figura de fabuloso valor sentimental e histórico, pero con un valor económico muy reducido (se habla de aprox. 200 euros), que no hacía pensar en que fueran necesarias mayores precauciones. De hecho desde el primer momento se barajó la idea de que el crimen había sido cometido por alguno de los perceptores de la ayuda del sacerdote, este según quienes lo conocían confiaba en la gente, y eso en ocasiones, no es posible.

Hoy han pasado diez años de ese terrible suceso, que sigue sin resolver, al no haber aparecido pruebas suficientes que permitan identificar a los autores. De la figura de la Virgen se han realizado varias réplicas, que el pueblo resignado ha aceptado como propias aunque no desesperan de recuperar algún día la original y que los culpables paguen por su crimen.

Llama la atención que estas replicas se hayan elaborado de resina, por la gran dificultad que entraña hacerlas en el cristal original….

                              Vilanova d´os infantes

                        E vila de grande sona;

                        N´hai zapateiros n´o mundo

                        Que batan millol-a sola

Quizás habría que hablar también de tierra de grandes músicos y artistas circenses, pero eso realmente ya fue motivado por la visión del gran Secundino Feijoo.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Riadas en Ourense. ¿aprenderemos??

 

Inundaciones de 1986 Os Peares.



Procuro escapar de la actualidad para no fomentar comparaciones, pero en estos dias varios de vosotros me habeis pedido fotos de riadas en nuestra provincia, y aunque os he remitido a visitar el blog porque ya teneis en el varios articulos, se que muchos teneis dificultades para navegar por el blog. "cosas de la edad". (perdon por la broma pero...)

Las primeras fotos que os muestro son de una de las zonas que peor lo tienen pasado: Os Peares, su situacion en la confluencia de tres cauces de agua. Miño, Sil y Búbal  hace quer tenga todas las papeletas para que en caso de crecidas el pueblo lo "note". 
En este caso las fotos son del año 86, pero si visitais el grupo  de facebook "Todos tenemos alguna relacion con los Peares" Clik aquí, podreis ver mas e incluso leer recuerdos de los directamente implicados.

 Y a continuacion recupero un articulo que habla de ese tragico problema mas en plan general, lo publique en el blog y en la Región, el 28 de enero del 2022.  
Al final no podemos olvidar que Ourense tiene unos cuantos rios, y aunque los hombres estan acostumbrados a intentar robarle su espacio, estos tienen paciencia y saben esperar, a  los rios les dejamos cicatrices, pero ellos cuando reclaman lo suyo. Hacen daño.

Las riadas Aurienses.

Año 59 ourensanos cruzando la pasarela del Pelamios. (Foto Villar)

     ¿No os tiene ocurrido que de tanto ver algo,  termina por pasar desapercibido?, a mi me ocurre con frecuencia, y cuando me doy cuenta incluso tengo un sentimiento de vergüenza o como mínimo de culpabilidad. Podría hablaros de magnificas vistas, puestas de sol o unos cuantos ejemplos de mas sitios y situaciones, pero no quiero cansaros, seguro que cada uno tendrá sus ejemplos. El caso es que en ocasiones  la naturaleza se resiste a permitir ese olvido y se revela, ese es el caso de mi artículo de hoy, ¡Cuando nuestros ríos deciden reclamar atención!!!

   En Ourense tenemos la gran fortuna de ver pasar el Miño por el medio de la ciudad, y por si eso fuera poco otros tres afluentes juguetean en barrios de nuestra ciudad: Barbaña, Lonia y Regato dos Muiños. Por algún motivo que desconozco nunca hemos sabido darle la importancia y uso que seguramente se merecen estos torrentes, ¡algún día....!. 

Quizás por ese casi olvido, todos los años se nos da un toque de atención, los cauces se desbordan, y aunque por fortuna suele ser más un espectáculo que otra cosa, a lo largo de la historia hemos tenido episodios que han dejado huella, incluso llevándose vidas. 

     De 1656 es la primera referencia que tengo de crecidas en el Miño,  pero fue la de 40 años después (1696) la que de confirmarse los datos habrá sido la más grande:  "....llego a pasar más cantidad de agua por detrás de Nuestra Señora de los Remedios de la que lleba el Miño en algunos tiempos de hibierno....” en otro párrafo nos descubre un tétrico escenario: .... ...ques a donde rebalsa el Miño con el entropiezo de la mar, entre otras muchas cosas, se allaron dos padres de san Benito que fueron para allí y una señora de buen porte y un sazerdote y otras muchas personas que llebó el río con muchas mas que no pareçerían.....” (Texto de Antonio de Novoa, párroco de Santa Eufemia 1696).

   Al margen de estos textos manuscritos, no tenemos más información de esas crecidas, teniendo que avanzar hasta el 1844 para tener datos contrastados de la que hasta ahora fue la peor de todas, irrefutable la altura que alcanzaron las aguas porque se decidió dejar marca en las piedras del puente de cual había sido tal nivel. Esta es la inscripción que lo indica: “Alta de la Avenida 19 FB 1844”. (Situada en el entorno de la Caseta do Legoeiro). En el 46 sabemos que otra crecida hizo que el “Gefe político” de la provincia decidiera hacer una fortificación en el puente mayor para evitar la huida hacia ´Portugal de los rebeldes, dada la imposibilidad de cruzar el rio por otro medio.

   

A Ponte en Diciembre de 1909

Es de la siguiente, la de dic. 1909 la primera que he podido conseguir pruebas graficas. Fue ¿Cómo no? El maestro Pacheco quien se encargo de fotografiar aquel espectáculo de nuestro Miño por encargo de “Vida Gallega”. Sin duda una riada impresionante, pero lo que la convirtió en más peligrosa si cabe fue el haberse producido en fechas tan próximas a las Navidades (comenzaron las crecidas el 21 de dic. Y se alargaron hasta el 26), vías de tren cortadas y carreteras en muchos casos  intransitables, obligaron a los viajeros a realizar rodeos inverosímiles y no exentos de peligros.

La siguiente crecida que llama la atención fue la producida en 1935, que afecto sobremanera al Barbaña, el cual durante unos cuantos días se convirtió en perfectamente navegable, a pesar de las imágenes que dejó, se puede decir que no tuvo consecuencias irreparables. No se puede decir lo mismo de la riada del 45, la crecida se produjo por la noche y con tal virulencia que aunque no fue muy larga en el tiempo, el volumen de agua caída genero un torrente que cogió desprevenidos a varios vecinos que terminaron ahogados (25 fallecidos del entorno de la ciudad Pontón Villaescusa, Cartelle, Carballeira, Polvorín), y se llevo por delante varias de los pasos del Barbaña en la ciudad, Puente Pelamios, y A Ponte pequena (como se llamaba el pontillón que  había debajo de la plaza (al lado del antiguo matadero). Cuentan que también fueron muchos los daños que tuvo el edificio de la Casa de Baños La Moderna.

Ponte Pelamios en el 45. (Foto Cándido Cid)

Muchos pensaron que el problema de las crecidas desaparecería por la profusión de embalses y presas que a partir de los cuarenta comenzaron a surgir por la geografía española y principalmente Gallega, pero en el 59 sucedió una desgracia en la cercana Zamora que lleno de nuevo de precauciones a nuestros vecinos, fue en el pueblo de Ribadelago donde la rotura de la presa de Vega de Tera, se cobro la vida de la cuarta parte de la población. Días después de esa terrible tragedia muchos vecinos del Couto y Canedo subieron al seminario ante el miedo de que la inminente crecida del Miño tirara alguno de los embalses que lo “dominaban”.  Finalmente en la ciudad los daños fueron mínimos, aunque de nuevo los pueblos del entorno sufrieron la violencia de las aguas, y dieron lugar a escenas que hoy provocan sonrisas aunque en aquellos momentos generaron auténtico pánico: una granja de cerdos de A Farixa quedo totalmente destruida y sus “habitantes” fueron vistos nadando por el rio al lado de un burro al que se perdió la pista después de pasar por el Ponte Pedriña (Ervedelo).

A Ponte Vella en el 1966

Y para terminar por hoy con estas catástrofes, citar solo la que dio lugar a esta fotografía. La riada del 66, que aunque se intento controlarla, la debilidad de nuestra “Ponte”, quedo en evidencia; al golpear las aguas una de las cepas centrales, provoco el derrumbe que se aprecia, por fortuna todo quedo ahí y no se produjo ninguna víctima mortal.

Fueron muchas más las crecidas de nuestros ríos, y muchas también las anécdotas que se podrían contar pero por hoy creo que es suficiente para que recordemos que el rio siempre reclama RESPETO.

Barbaña 1935 Archivo Pueblo Gallego Foto Villar (Leopoldo)


Riada del 65

Si quereis ampliar datos en el buscador del blog podeis escribir RIADA y os apareceran varias entradas, como la de la catastrofe de las Ermitas, Crecidas en el Barbaña, El Tamega desbocado en Verin etc etc.

¿Aprenderemos????

viernes, 12 de abril de 2024

Crónica Negra. Accidentes

 

Francisco Alomar Florit (foto de sitiodeciclismo.net) y el monolito de Cudeiro en su honor (foto Javier Torres)

No me gusta fomentar el morbo, de las historias truculentas, pero me recuerdan con frecuencia que olvidarlas, como la historia es estar condenado a repetirlas.

Dentro de la serie de la crónica negra Ourensana hoy le toca el turno a tres casos de los que se encuadran en los llamados “accidentes”, y si bien se supone que en estos no existe intencionalidad, al menos negligencia. …

Bueno, si acaso el primero es mas imprevisible y tal vez por eso resulto más doloroso…


Muerte de un ciclista. -

No sé si nuestros mayores recuerdan que el 9 de agosto del 1955 fallecía en las cercanías de nuestra ciudad, quien estaba confirmando como una figura del ciclismo internacional. “El caminante solitario”. Os hablo del ciclista mallorquín. Francisco Alomar Florit (nacido en 1928). Quien había dado el salto a la profesionalidad, en el año 1951, y ya contaba en su palmarés, con la medalla de bronce de los campeonatos de España en ruta (años 53 y 54), premio de la montaña, y un segundo puesto en la etapa Mónaco Marsella del tour de Francia (1955).

   En esos días estaba compitiendo con su equipo el Peña Solera-Cacaolat en la vuelta ciclista a Galicia; desconozco las causas, pero el equipo decidió abandonar la carrera al finalizar la etapa de Noya. En ese momento la mayoría de los corredores (Alomar, Vidaurreta, Segú, Corrales y Massip), emprendieron el regreso por carretera en un vehículo del club, y Bahamontes el sexto integrante del plantel se dirigió a Vigo para coger un avión hasta Madrid.

   Con la intención de mantener la forma, los deportistas decidieron realizar algún tramo del recorrido en bicicleta, y uno de esos tramos fue desafortunadamente el de Cudeiro donde ocurrió la tragedia. Los datos del siniestro, son muy confusos, pero todo hace pensar que el bidón de agua que portaba Alomar en su bicicleta, unido a una de las peligrosas curvas que tenía esa carretera, fueron los responsables de la caída. (En el momento del accidente Alomar circulaba en última posición del grupo, por lo cual ninguno de ellos pudo ver la caída), el ruido producido fue el que hizo que sus compañeros se dieran cuenta del suceso.

    A pesar de los cuidados dispensados por los doctores García del Villar y Guitian, no se pudo hacer nada por salvarle la vida (el primer diagnóstico lo había realizado en la casa de socorro, el doctor Novoa Valencia, ordenando su traslado urgente al hospital).

   La noticia dejo muy afectado al pelotón que seguía disputando la vuelta a Galicia, Trobat amigo y compañero de equipo de Alomar sufrió un ataque de nervios al enterarse del fallecimiento, y Bahamontes para digerir al mal trago decidió venir en bicicleta desde Vigo, a Ourense.   Hoy en día en Sineu pueblo natal de Alomar han erigido una estatua en su honor, y en la carretera de Cudeiro tenéis el hito que se ve en la fotografía.


Accidente en la avda. De Francia. (Ervedelo). -

Revista Vida Gallega 1935, hoy en esa esquina se instala un ascensor público.

Dentro de la CRONICA NEGRA OURENSANA, existen varios episodios relacionados con la construcción, pero sin lugar a dudas el más trágico por número de víctimas mortales, fue el ocurrido en la Avenida de Francia en 1935. (Calle de Ervedelo) 


El mes de diciembre de 1935 fue especialmente lluvioso, registrándose inundaciones y desgraciadamente muertos en muchos lugares de la geografía española; Ávila, y Salamanca fueron algunos de los lugares que padecieron los efectos de las inclemencias del tiempo. Nuestra ciudad tuvo en aquellos días un triste protagonismo, con la lluvia y el descuido humano como actores principales.

El primer tercio del S. XX, el hoy populoso barrio del Couto, comenzaba su desarrollo; lo que habían sido hasta ese momento unas cuantas casas de labranza, en medio de huertas y viñas, amén de un par de casas de recreo construidas buscando que las riberas del Miño ayudaran a paliar los efectos del calor Ourensano;  iba a experimentar un cambio radical.
El primer paso había venido de la mano de los hijos del industrial Malingre Parmentier, que en el 1896 deciden trasladar la fábrica del parque de San Lázaro, a lo que hoy es "entrada principal" del barrio (Cruce Ervedelo con Avda. de Portugal); años después (1925) fue el asilo del Santo Ángel de doña Angelita Varela, después el campo Burgas (1928 antecedente del actual estadio del Couto). Esas grandes obras fueron acompañadas de la necesidad de construir edificios de viviendas, con lo que llegamos al punto que hoy nos interesa.

A las doce de la mañana del 26 de diciembre del 1935 en la obra que se estaba realizando en la avenida de Francia, pegado al Puente de Ervedelo, se cayó el muro de la quinta planta del edificio en construcción; en ese momento trabajaban en el lugar cerca de una treintena de obreros, de los que nueve perecieron, y por lo menos otros siete resultaron heridos de gravedad. La causa del siniestro, desde los primero momento se entendió que había sido la gran cantidad de lluvia caída los últimos días, sumada a los defectos de construcción que rápidamente comenzaron a aflorar, nada más iniciarse la investigación por parte de las autoridades; (los forjados se habían hecho con chatarra, somieres viejos….).Se sabe que el propietario y el contratista de la obra fueron arrestados, y sus bienes embargados de manera preventiva; como era habitual en aquella España de comienzos del siglo pasado, (y a pesar del tiempo transcurrido….), pasaron los días, semanas, meses y no se avanzaba en la resolución del caso. El arquitecto pasaba las culpas al contratista, este al propietario y este …..

Por mis datos probablemente con algo de culpa fue el propietario quien después de los fallecidos y heridos llevo la peor parte, respondiendo con parte de su patrimonio y una temporada de reclusión.  El resto de implicados consiguieron librarse de manera sorprendente con sanciones mínimas y en algún caso ni eso.

 Como dato curioso, revisando prensa de la época descubro que varios periódicos nacionales situaban el edificio del siniestro junto al Puente de la Burga. Para que no queden dudas, se trataba del edificio donde estaba el taller de Angelito y hoy una cafetería, “viniendo de Ourense al Couto” a mano derecha antes de cruzar el puente de Ervedelo.


Fotografía anterior al inicio de las obras del edificio siniestrado

Para otro día queda recuperar los accidentes con vehículos, en los que por desgracia Ourense cuenta con los dos mas graves de la historia en autobús, La Rúa 1977 y Verín 1987.