jueves, 30 de abril de 2026

Publicidad recuperada con mucho encanto...

Otra de las posibilidades que ofrece la IA es la recuperación de anuncios de prensa antiguos. Entre las deficientes impresiones de aquella época y el inexorable paso del tiempo, muchos de estos avisos han acabado convertidos en manchas difíciles de descifrar, perdiendo por completo su función publicitaria original.

Hoy rescato uno de los anuncios que la Cristalería La Belga publicó durante sus años de actividad. Aunque debo reconocer que esta empresa apenas necesitaba publicidad: en aquel entonces, cuando cualquier ourensano o gallego pensaba en cristales, el nombre de esta casa era el primero que le venía a la mente.

El motivo de su popularidad era bien conocido: su tienda de distribución estaba situada en lo que hoy es la calle Concordia. Allí, en sus escaparates, tenían instalados unos espejos con la ondulación exacta para que, al mirarte en ellos, tu figura se viera extremadamente estilizada o muy robusta, según el espejo que eligieras. Como es lógico, tanto los niños como los que ya no lo eran tanto se lo pasaban pipa divirtiéndose con sus reflejos.

Mi intención es recopilar más datos sobre esta empresa. Si tenéis alguna fotografía o anécdota que queráis compartir, ya conocéis mi correo: ourensenotempo@hotmail.com


miércoles, 29 de abril de 2026

Las rejas de la catedral

Hace años que se retiraron las rejas que custodiaban el altar mayor de la catedral y obligaban a ir de manera ordenada a tomar la comunión. La inteligencia artificial nos ofrece ahora dos posibilidades de reconstrucción: una más sobria, con el hierro sin tratar, y otra que ofrece un aspecto espectacular.

Personalmente, veo más lógica la reja sobria, sin tanto oro; pero entiendo que la otra resulta más estética. Esta reja fue obra del artista Celme y ya os hablé de ella hace un tiempo, utilizando datos de Benito Fernández Alonso.

 "Dos años después, en 11 de Noviembre de 1589, volvió Jordán a reconocer las obras, trayendo consigo a Juan Bautista Celme, rejero y dorador, que después se encargó de la fundición de las verjas que cierran el coro y la capilla mayor, construyendo también las rejas de la capilla del Rosario y del altar de San Lucas".

En otro texto nos comenta más datos:

"1589.-Abril 6.-Llamado por el Cabildo, llegó a Orense Juan Bautista Celme, para ver el sitio en que habían de colocarse las rejas del coro, pidiendo se designarán personas con quienes comunicar las trazas y ver lo más oportuno . Al, siguiente día, el Cabildo le entregó 12 ducados por el viaje . En 3 de Julio del mismo año, se volvió a tratar con Celme el otorgamiento del contrato para construir las rejas y los dos púlpitos . En 1590, Juan Bautista Celme manifestó que se iba Samos a sacar el hierro y a Castilla para traer oficiales . En 19 de Marzo de 1590, Celme no tenía para dar fianza, y vistas las cartas de recomendación que traía, el Cabildo le eximió de ella . Según escritura que pasó ante Luis Fernández, las rejas y púlpitos fueron contratados en 75.750 reales". EFEMÉRIDES para la historia....  Benito F. Alonso

 


martes, 28 de abril de 2026

Las Primeras...

    Intentando sacar partido a la inteligencia artificial, estoy revisando antiguas cabeceras de prensa para localizar las primeras fotografías publicadas y procurarles una nueva vida.

    Como se observa en las imágenes originales, la calidad de impresión de la época era ciertamente deficiente; sin embargo, para nuestros abuelos representaba una gran innovación —que, de hecho, lo era— y los periódicos las iban incorporando de forma gradual.

    Hoy os muestro las primeras fotografías que publicó el diario La Tribuna de Madrid con nuestra ciudad como protagonista. Fue en 1914 y recogían la campaña política que aquel año desarrolló O noso Abade de Beiro: Basilio Álvarez. La prensa de la época reflejaba el enorme poder de convocatoria de Don Basilio.

En la primera fotografía vemos el final de la manifestación en la plaza del Eirociño dos Cabaleiros. No os resultará complicado reconocer la Casa de María Andrea, que en aquellos tiempos "ejercía" como Casa do Pobo y albergaba las oficinas del Heraldo Gallego, voz del movimiento agrario en Ourense.

 Las instantáneas son obra de Luis Ksado.


Esta otra imagen muestra los primeros momentos de la manifestación. Si os fijáis, el vestuario que recrea la inteligencia artificial bien podría ser de 1914, pero no encaja del todo con el motivo de la reunión. Los bueyes que se ven son reales y estaban ese día frente a la actual Diputación, pero el refinamiento de los sombreros que portan algunas damas no termina de cuadrar con el contexto agrario del evento.










 

lunes, 27 de abril de 2026

Revista Galicia. Argentina

Sigo aprovechándome del trabajo que se puede realizar con Inteligencia Artificial aplicada a fotografías que, de otro modo, resultarían inservibles o mostrarían su contenido de forma muy limitada. Gracias a esta técnica, las imágenes cobran vida de nuevo.

Hoy he estado revisando la revista Galicia, una de las publicaciones con mayor trayectoria en la América de nuestros emigrantes. Probablemente, su longevidad se debió a la colaboración económica de algunos de nuestros paisanos, muchos de los cuales alcanzaron una gran influencia en la Argentina, que era el lugar de publicación

En los años 50, Lebosende fue protagonista de una de las portadas de la revista. Esa fotografía os la muestro hoy sin ningún tipo de retoque, tal como se publicó originalmente.


El Puente de Aceredo apareció en un número de 1923 de la revista Galicia. No deja de ser más que interesante poder recuperar imágenes de esta estructura que la construcción del embalse de Lindoso sumergió en las profundidades, dejando bajo las aguas una parte fundamental de nuestra arquitectura civil.

Gracias a estos registros gráficos, podemos volver a contemplar la fisonomía de un valle que cambió para siempre, rescatando del olvido visual la ingeniería que conectaba nuestras tierras antes de que el progreso hidroeléctrico redibujara el mapa.

En 1924 se publicó una fotografía del valle de Fontey. En esta ocasión, debo pedir disculpas: la deficiente iluminación de la imagen original es, más que probablemente, la culpable de que la Inteligencia Artificial se haya "inventado" una iglesia que no existe en ese valle.

Es un claro ejemplo de cómo la tecnología, al intentar rellenar los huecos de información en sombras tan profundas, puede llegar a crear elementos arquitectónicos ficticios basados en patrones históricos, alejándose de la realidad geográfica del lugar.

Finalmente, presento otra imagen publicada también en 1924, cuyo protagonista absoluto es el imponente Monasterio de Osera. Lo que no tengo del todo claro es si el aspecto tan renovado que presenta en esta versión se debe a la realidad de la época o si es fruto de un "arreglo" ficticio realizado por la Inteligencia Artificial al interpretar las texturas de la piedra.

Al igual que sucedió con el valle de Fontey, el deterioro del papel original y las sombras pueden llevar a la tecnología a "reconstruir" elementos con una nitidez que quizás no existía hace un siglo, abriendo un debate fascinante sobre los límites de la restauración digital.


viernes, 24 de abril de 2026

Bedoya y su entorno

Bedoya 1956, para evitar discusiones, ya os digo que el autobus estaba en el cruce con Santo Domingo
fotografia de prensa recuperada con inteligencia artificial.

La calle Bedoya y su entorno: Crónica de una metamorfosis urbana

           La historia de nuestras calles es, a menudo, la historia de una lucha contra el barro, la oscuridad y la desidia administrativa. Al revisar las actas y noticias de principios del siglo XX, queda patente que, a pesar de que la burguesía ourensana apostaba por esta zona para vivir, no fue fácil solucionar las carencias iniciales.

Si retrocedemos en el tiempo, veremos que toda la zona era un entorno puramente rural. Aunque en 1889 ya figuraba oficialmente como calle Bedoya, muchos la seguían llamando "carreiro dos defuntos". Este nombre correspondía originalmente solo al último tramo, el que discurría desde la carretera de Trives hasta la actual Pardo Bazán.

Para 1905, ya se la citaba como una zona con suficientes electores como para tener colegio electoral propio (aunque se desconoce su ubicación exacta). En 1906, doña Robustiana Sáenz obtenía permiso para reparar un muro en la intersección con Santo Domingo, y la calle empezaba a configurarse como el hogar de familias ilustres. Apellidos como los Cachafeiro, Olmedo, Valente o la propia Matilde Lloria residían allí a finales de los años 20. Sin embargo, la calle tenía "dos caras": solo el tramo inicial parecía una vía urbana; el resto tuvo que esperar hasta finales de los años 50 para su transformación definitiva.

Hoy nadie duda de que el empujón definitivo se lo dio la instalación de los Hermanos Maristas. Su regreso a Ourense no fue solo un evento religioso o escolar, sino un motor urbanístico sin precedentes. Tras su marcha durante el periodo bélico, el deseo de su retorno era generalizado; si bien el señor Blanco Vega fue quien más contribuyó, la lista de colaboradores fue extensa. El regreso se produjo inicialmente en unas pequeñas instalaciones en la Avenida de Pontevedra nº 5, pero aquello era solo provisional.

Cuando la congregación adquirió el enorme solar en Bedoya para levantar su centro educativo, la fisonomía de la zona cambió de la noche a la mañana. La calle Valle-Inclán nacía de la mano del colegio. Lo que hasta entonces era una vía de tránsito mixto, con tramos que aún recordaban al Ourense rural, se convirtió en una arteria vibrante. Además del adecentamiento de Bedoya, nacía la calle Valle-Inclán y, años después, Ramón Cabanillas (a costa de que el colegio perdiera su campo de fútbol). Aquel solar fue la pieza del puzle que faltaba para que Bedoya dejara de ser una calle "a medias".

Nacia valle Inclan con el colegio.

Hablar de Bedoya exige también citar su entorno, que necesitó mucho más tiempo para evolucionar. Aunque en 1905 don Justo Villanueva ampliaba su casa en el Camino al Caneiro, la zona seguía siendo un foco de conflictos higiénicos. En 1907, la alcaldía intervino por una denuncia contra la Superiora del Asilo por verter aguas sucias al callejón. El problema no era desidia de las hermanas, sino la inexistencia de alcantarillado. En 1910 se intentó situar la feria de la ciudad en la zona de lo que hoy es la Plaza de los Ramones (actual Plaza de las Mercedes), pero el proyecto se descartó.

La situación en 1913 era deplorable: los vecinos protestaban por la falta de luces y los olores de las cuadras de cerdos. El alcalde Ildefonso Meruéndano dio órdenes "contundentes": la luz llegó en febrero de 1914, pero el traslado de las cuadras quedó pendiente. Ya entonces, la clase política demostraba que algunos temas necesitaban "madurar" demasiado.

Cuatro caminos ya existia pero las obras de Maristas lo modificaron totralmente

 Resulta curioso observar la cronología: hasta 1916 el arquitecto municipal no realizó la alineación de toda la zona. Para quienes conocen esta parte de la ciudad, su trazado sigue siendo difícil de entender hoy en día: el Camino Caneiro nace en la Avenida de Buenos Aires, discurre un tramo por Cabanillas, se convierte en Teluro para retornar a ser Camino Caneiro...

En medio de esa tesitura, en 1924 abría el horno de pan de Jenaro Pérez y, finalmente, en 1925 se celebraba la instalación de una alcantarilla como una gran noticia. Por fin, este "callejón" empezaba a integrarse en la ciudad. Era una zona que, a pesar de pertenecer a familias conocidas como los París, Pedrayo o Espada, tuvo que luchar duro para dejar de ser el "patio trasero" de Ourense.

Aun así, no se dio por terminada la transformación hasta que en San Lázaro y todo su entorno se fueron asentando organismos oficiales, entidades bancarias, oficinas, los más destacados comercios y, cómo no, cafeterías y locales de ocio. El tramo inicial de Bedoya fue durante muchos años el centro de la "movida" o, para ser realistas, una parte fundamental de ella, porque el Parque y Valle-Inclán no le iban a la zaga.

Seguro que estos nombres os suenan, y podeis alargar mucho mas la lista. foto Belay, Atlantes, Gestoria Cidre, Discoteca Nexus, Salon de juegos Texas. que tiempos....

fotografia de José Luis Ferreiro, tratada con I.A.

jueves, 23 de abril de 2026

Presentando a Doña Concepción en Uruguay

Fue en 1898 cuando se inauguró la estatua de Concepción Arenal en los jardines del Obispo Cesáreo. Y, si no estoy equivocado, de esa fecha es la fotografía que os muestro. Forma parte del pequeño grupo de imágenes de Ourense que se publicaron en la revista del Centro Gallego de Uruguay..

Como os decía ayer, nuestros paisanos procuraban no perder el contacto y editaban diarios con los que intentaban estar al día de los cambios en su tierra. Sin embargo, no era sencillo conseguir fotografías actuales; por eso, con frecuencia, tiraban de archivo o incluso de las postales que recibían.

Como veis en esta imagen, publicada en 1914, aún no estaban rematados ni el pedestal ni las placas que lo acompañaban; por ello, no es difícil deducir que la instantánea no es de ese año.



Aprovechando otra imagen de ese mismo lugar, pero de años después, me sirve para aclarar que la presencia de fotografías en estas viejas publicaciones sí tiene un gran valor de datación. Sin duda, la imagen no es posterior a esa fecha. Perdón por la obviedad. 

Aquí tenéis a doña Concepción en la Alameda en 1918 y, a su lado, el quiosco de Moure —realmente de Perille—, que pasó a la historia porque se quemó en los primeros días de la Guerra Civil.

 Por fortuna, no hubo daños personales.



 

miércoles, 22 de abril de 2026

La Rúa de Petín, 1922

 

Después de 16 años de existencia de "Ourense no Tempo", por fin subo una fotografía de A Rúa; y no es por falta de ganas, sino porque no había caído ninguna en mis manos. Hasta ahora hablé de ella en dos ocasiones, pero no llegó a salir en imagen..

Hoy, gracias a una de esas publicaciones que nuestros paisanos en la diáspora editaban para mantener, de alguna manera, el contacto con su tierra, podemos ver esta imagen del puente romano de Petín.

Salió publicado en la Revista del Centro Gallego de Uruguay en el año 1922. Por si os gusta lo que hace la I.A. con estas viejas imágenes, ahí os dejo su versión.



 

martes, 21 de abril de 2026

Trafico en el 69...

 

Una fotografía muy sencilla y que, aparentemente, no tiene valor. Salvo... para recordar que la ciudad tenía prácticamente dos sentidos de circulación en todas sus vías. Si acaso, solo había un sentido en la zona antigua —Colón, Villar, Hernán Cortés y su entorno— debido a la estrechez de las calles.

Pero fijaos en el caos que había delante del parque. Pensad, además, que los coches podían continuar de frente por la calle del Paseo, girar a la derecha hacia Concejo o hacia la izquierda por el parque.

La manera de entenderlo es que, por aquel entonces, el parque móvil era mucho más escaso y, aun así, ¡mirad qué colas!

La Inteligencia Artificial tiene grandes virtudes, pero, por fortuna, también grandes errores. Si fuera perfecta, no nos obligaría a estar atentos. Por ejemplo, los autobuses ourensanos de aquellos años eran de color rojo, y aquí la IA los muestra de verde. Además, si os fijáis, parece que solo se vendían coches en color beigs; ¿estarían de moda o es que la tecnología se quedó sin paleta?

lunes, 20 de abril de 2026

Otra restauracion de dibujo. Hoy Atico Noguerol

Algún día espero que alguien se decida a convertir en libro los dibujos que Ático Noguerol realizó para suplir la falta de fotografías que mostraran edificios y escenas del pasado ourensano. Se convertiría en una joya gráfica que, junto a los textos que los explicaban, nos llevaría a pasear por aquellas calles y entre aquellas gentes: las paveras, el 'gomoso'... (creo que ya un amigo esta en ello)...

No me pude contener de pedir a la IA que diera color a estos dibujos que el tiempo ha ido medio borrando y, personalmente, me encanta el resultado. Es emocionante ver al propio Ático de niño con el foguete en la mano camino de la fuente del Picho, que estaba en la parte alta de los jardines del Obispo Cesáreo. O distinguir perfectamente el edificio de la esquina donde estaba la Sombrerería Francesa y, a su lado, la Relojería de Bodmer.


Esta lámina, aunque no lo parezca, es una auténtica joya porque muestra algo que desapareció hace ya muchos años. Fue un edificio que prestó grandes servicios a la ciudad y, por qué no admitirlo, tuvo un trato deplorable. Es cierto que quienes peor lo trataron fueron los franceses durante la invasión, pero nuestros ancestros tampoco se preocuparon de restaurarlo. Había nacido como convento de los Dominicos, pero los albergó poco tiempo; entre unas cosas y otras se lo apropió el Estado y por allí pasaron desde la Escuela Normal de Maestras hasta la Audiencia. Hoy, el espacio lo ocupa la delegación de Hacienda.


Y para terminar esta serie, aquí tenemos los soportales de la Plaza de las Damas, en la etapa en la que formaba parte del mercado urbano que ocupaba todas las plazas céntricas de la ciudad. Se la llamaba praza do pescado —¿por qué sería?— y también de la fruta... Pero el dibujo de Ático, y alguna fotografía que conservo de ella, la sitúan más bien como el centro de venta e incluso fabricación de cordones: una de aquellas industrias que teníamos en la vieja Auria.




viernes, 17 de abril de 2026

Ourense y sus animales

 

Postal Fotografica propiedad de Numismática Álvarez

Ourense y sus animales

        No os preocupéis, esta entrada no es beligerante; de hecho, os advierto que voy a huir del chiste fácil. En la fotografía podéis ver una estampa que no resultaba extraña allá por los últimos años del siglo XIX: las señoras lavando la ropa en el río y un crío lavando al burro. Es curioso pensar que, de alguna manera, esa costumbre persiste: seguro que aún hoy se puede ver a alguien lavando el coche en alguna zona de la ribera...

    Burros, bueyes, caballos, cerdos o gallinas….; existen pruebas gráficas de la convivencia de estos animales (y algunos más) en el corazón de la ciudad. En Ourensenotempo ya han aparecido algunas anécdotas: desde la vaca que embarcaron para cruzar el Miño camino de la feria en el campo de San Lázaro, hasta la orden municipal de 1932 que prohibía dejar animales domésticos al libre albedrío por las calles. A esta última se sumó, en junio del 34, la solicitud de Don Arturo Magdalena —concejal e industrial de la época— de prohibir la cría de cerdos y gallinas en aras de la salud pública.

    Más truculenta es la historia de una “reputada” pensión de la zona vieja que tenía fama de comprar gatos para eliminar ratones; casualmente, los días siguientes a recibir un minino, el menú de la pensión incluía "conejo". Y, por supuesto, la más conocida por los ourensanos: la letanía de Abelardito, el casero de la Marquesa de Atalaya Bermeja, quien solicitaba a gritos: “¡Paso a la vaca de la señora Marquesa!”, en su trayecto desde la finca del Couto hasta la casa de Santo Domingo. ¡Eso sí que era leche del día!.

    De todo el material del blog, lo más espectacular para mí es la fotografía de Frain junto a un cerdo de un tamaño descomunal. Poco sé de gorrinos, pero comparados con los que vi durante mi servicio militar que tenía el Subteniente Vicente en el Cumial, eran grandes, pero no tanto… O sí?, al fin y al cabo me dicen que Frain era pequenote, y los sementales del Subteniente daban miedo.

Frain y un amigo

    Para completar esta crónica, he rescatado varios detalles de mis lecturas de viejos periódicos, algunos tienen un “tufillo” inconfundible a cuento de pueblo, pero otros conociendo a los “Graxos da Burga”, bien pudieran ser reales:

El primero me suena a real, y cuenta que: En la zona de la Ribeira Sacra y Esgos, existe la leyenda (con base en registros parroquiales) de que los lobos eran tan frecuentes que el toque de campanas no solo avisaba a los pastores del comienzo de la misa, sino también de la cercanía de las manadas. En inviernos crudos, las fieras llegaban a entrar en los atrios de las iglesias, creando estampas cinematográficas.

 También de esa zona, cuentan historias de: La burra del afilador. Antes de las bicicletas, el transporte oficial del afilador de "rueda" era la burra. En Luintra se cuentan historias entrañables de burras que conocían el camino de vuelta a casa solas desde Castilla o Portugal cuando el afilador, agotado o enfermo, ya no podía guiarla. Eran socios de un oficio legendario.  

    La mayoría de vosotros conocéis la historia "creo" que real, del perro de San Roque aquel que por olvido hizo en vez de con madera, con una patata y el resultado lógicamente fue "trágico" para el perro. Sin embargo y a pesar de ser muy ourensano, seguramente desconocéis que: durante las epidemias de peste, la gente buscaba a los perros callejeros para alimentarlos, imitando al animal que salvó al santo. Se creía que este acto de caridad otorgaba protección divina.


    1921 Fotografía real, muestra el paso de los carros cargados con los bocoyes de vino tirados por tracción animal.

    Una de las anécdotas que no me atrevo ni a confirmar ni a desdecir es la que cuenta que a principios de siglo algunos feriantes recorrían las ferias de Laza o Maceda con animales exóticos, Se cuenta que un vecino, al ver a un húngaro con un oso encadenado y pensando que era un "perro muy grande y mal peinado", intentó darle un trozo de pan de centeno. El susto al ver las garras del "perrito" se convirtió en leyenda local.

    Dos de estas historias están contrastadas, la primera es la que nos recuerda al gran empresario Secundino Feijoo quien como primer número circense tenía el de una pareja de bueyes entrenados para bailar acompasados e incluso responder preguntas con movimientos de cabeza. No sé si sería un espectáculo pero lo que no tengo duda es que nuestros bisabuelos lo que querían era cualquier motivo para divertirse. Otra anécdota de bueyes es la que decía que los bueyes de Ourense tenían "oído musical". Los carreteros afirmaban que trabajaban mejor si se les cantaba o si el eixe do carro producía un chirrido armónico. Si el carro no "cantaba" bien, los bueyes se plantaban en medio de la rúa do Paseo. 

     Y Para terminar, una historia de la que no tengo pruebas pero que, conociendo cómo se conservó durante años el archivo municipal, bien podría ser cierta. Existe una tradición no escrita sobre los "gatos del archivo". Durante años, se fomentó la presencia de gatos entre los legajos para proteger los documentos de los siglos XVIII y XIX de los ratones. Estos felinos eran tratados con respeto clerical; se decía que eran los únicos que conocían todos los secretos de la historia de Ourense, patrullando cada noche entre los pergaminos. 

Si sabéis de alguna más me encantaría conocerla


jueves, 16 de abril de 2026

Una hermosa foto a la que he dado vida. Progreso 1912

 

El ambiente que se respiraba en la calle del Progreso en aquel año 1912 nos traslada a una villa que ansiaba convertirse en ciudad. La antigua Fonda de Cuanda había dejado paso al Hotel de Roma en su primer edificio; años después, este se transformaría en un gran hotel que podríamos definir como de lujo. De hecho, era la primera opción para los visitantes ilustres que llegaban a la ciudad.

En su entorno se establecieron numerosos profesionales y los mejores negocios del momento. Sin duda, ayudaba a que fuese una zona tan transitada el hecho de que allí se ubicaran la mayoría de los organismos oficiales.

Si os fijáis, el edificio que albergó durante muchos años a 'Establecimientos Álvarez' ya estaba construido, luciendo su singular galería... era 1912.

Espero que os guste verla en movimiento...


Coloreada con Inteligencia artificial .

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Restaurando autenticas joyas...

"De Luis Fernández Pérez, 'Xesta', ya os he hablado en varias ocasiones, siempre desde la admiración profunda a su habilidad pictorica, (que enseñó a muchos ourensanos en su academia) y su capacidad de observación. El vasto legado de retratos que nos dejó no es solo una colección de rostros; es la memoria viva de la sociedad ourensana de finales del siglo XIX y principios del XX. Además de su faceta como retratista, Xesta fue un cronista gráfico excepcional, cuyas portadas e ilustraciones en la prensa de la época —como en La Zarpa, El Ataud— daban vida a los artículos con una sensibilidad única.

La lámina que hoy comparto con vosotros es especialmente significativa. Se trata de un dibujo de la antigua 'Huerta del Concejo' (hoy el Jardines de Obispo Cesareo) durante el último tercio del siglo XIX. En esta escena, Xesta nos transporta a un Ourense que tenia aqui su centro neuralgico. Estacion de autobuses, punto de reunion de seminaristas y soldados... He querido utilizar la Inteligencia Artificial para aplicar color a este dibujo original, buscando rescatar la atmósfera de aquel entonces. Espero que el resultado os permita viajar en el tiempo tanto como a mí."

 


martes, 14 de abril de 2026

Mas negocios recuperados por la I.A.


 Tenía en cartera recuperar estas imágenes que, seguramente, a muchos os traerán buenos recuerdos. Son dos negocios que durante años fueron de visita obligada para comprar regalos.

    ¿Qué os voy a decir de Rober en la época de Reyes? En mi generación, el escaparate de Bazar Puga se alternaba con el de Empresas Reunidas en el Paseo y, poco a poco, aunque quedaba más lejos, el de Rober comenzó a ganar ese puesto de privilegio.

    Lo de Reguera ya era más cosa de mis mayores; pero creo recordar que mi tía era amiga de alguna de las dueñas y, en alguna ocasión, tuve que ir haciendo labores de recadero. Cada uno tendrá sus propios recuerdos.

Fotografia de Rosa Bermudez


lunes, 13 de abril de 2026

Negocios del pasado. fotos de José Luis Ferreiro, tratadas con I.A.

 

        ¿Lo recordáis? Fue uno de esos bazares que tanto se estilaban antiguamente; en ellos podías encontrar desde muebles pequeños y vajillas hasta lámparas u objetos de decoración. ¿Dónde se puede comprar hoy una lámpara decorativa, una vajilla de marca o una vitrina de madera maciza? ¡Cosas de la modernidad!

        En este otro caso, hoy resultaría ya impensable: hubo un tiempo en el que la gente se hacía los zapatos a medida, y no solo por problemas físicos, sino incluso por estética. ¡Qué "locos" estaban aquellos ourensanos!

viernes, 10 de abril de 2026

Eco de Galicia. Habana (Cuba) 1917-36


El Eco de Galicia. Revista Ilustrada. Cuba

Imágenes contra la morriña

Conozco al menos seis cabeceras de prensa con el nombre "Eco de Galicia". Hoy, en concreto, me refiero a la que publicaba la comunidad gallega en Cuba, un esfuerzo editorial para intentar no perder los lazos con el terruño. En lo que a mí respecta, es una revista a la que debemos muchas de las fotografías del pasado que hoy podemos revisar. Entre los años 1917 y 1936, período que pude consultar, nos muestra una magnífica colección de imágenes que ciertamente coinciden con muchas de las postales que conocemos se hicieron en aquellos años. José Pacheco, Solá, Samaniego… son algunas de las firmas que encontramos. En algunos casos, no sabemos si las postales se remitieron para ilustrar la revista, o si el encargo de la revista dio lugar a la publicación de las postales.

Castillo y burgo de Castro Caldelas (1918)

La mirada nostálgica a la arquitectura rural. Nos lleva a vistas históricas. Esta panorámica de un burgo con sus tejados de teja roja y su castillo dominando la escena, es un ejemplo clásico de la Galicia que la revista quería preservar en la memoria. La restauración de los detalles arquitectónicos y la viveza de los colores del paisaje evocan la belleza de los hogares que los emigrantes dejaron atrás.


Un portal a la Galicia señorial

Esta instantánea de 1925 captura la esencia de la arquitectura nobiliaria gallega. Enmarcado por la vegetación, el Pazo de Reza no solo domina el paisaje, sino que evoca la vida sosegada de la Galicia de entreguerras. Una postal que documenta con nitidez un patrimonio que sigue siendo el pulso de nuestra identidad cultural. Si no lo conocéis que es muy probable acercaros y desde la zona podréis ver unas vistas espectaculares de la ciudad. Si os atrevéis, incluso podréis llegar hasta la zona con una tranquila caminata.

El Banco de la Paciencia: Un rincón para el tiempo

En la Plaza Mayor de Xinzo de Limia, el "Banco de la Paciencia" no era solo un asiento, sino una institución del reposo. Esta imagen de 1924 captura esa elegancia pausada de la Galicia de entreguerras: trajes impecables, sombreros y una mirada fija que parece aguardar el paso de la vida misma. Bajo la sombra de los árboles y frente a la arquitectura señorial, estos vecinos encarnan la esencia de la vida social de la villa.

Un testimonio gráfico de cuando la conversación y la espera eran el latido principal de nuestras plazas.

Los Peares Avances tecnológicos (1919)

La singular zona de Peares fue de las que sufrieron una mayor corriente migratoria, pero al mismo tiempo supieron mantener el contacto. Aquí creció una de las empresas que más presencia tenía entre nuestros paisanos tanto en cuba como en Argentina, las bodegas Gallegas de Tres Ríos permitían sentirse como en casa en cualquier fiesta que se celebrara. Beber un “Ribero” en el caribe. Menudo lujo.

En muchas ocasiones, el hecho de que una fotografía se publicara en prensa permitía obtener un dato relevante para datar la imagen; sin embargo, Eco de Galicia no es muy fiable en esas lides. Si bien comenzó con buen pie y las fotografías eran fundamentales en la revista, con el tiempo empezaron a escasear. Lo que es peor: con frecuencia volvían a publicarse imágenes de años anteriores, por lo cual el error en la datación acabó convirtiéndose en algo habitual.