viernes, 24 de abril de 2026

Bedoya y su entorno

Bedoya 1956, para evitar discusiones, ya os digo que el autobus estaba en el cruce con Santo Domingo
fotografia de prensa recuperada con inteligencia artificial.

La calle Bedoya y su entorno: Crónica de una metamorfosis urbana

           La historia de nuestras calles es, a menudo, la historia de una lucha contra el barro, la oscuridad y la desidia administrativa. Al revisar las actas y noticias de principios del siglo XX, queda patente que, a pesar de que la burguesía ourensana apostaba por esta zona para vivir, no fue fácil solucionar las carencias iniciales.

Si retrocedemos en el tiempo, veremos que toda la zona era un entorno puramente rural. Aunque en 1889 ya figuraba oficialmente como calle Bedoya, muchos la seguían llamando "carreiro dos defuntos". Este nombre correspondía originalmente solo al último tramo, el que discurría desde la carretera de Trives hasta la actual Pardo Bazán.

Para 1905, ya se la citaba como una zona con suficientes electores como para tener colegio electoral propio (aunque se desconoce su ubicación exacta). En 1906, doña Robustiana Sáenz obtenía permiso para reparar un muro en la intersección con Santo Domingo, y la calle empezaba a configurarse como el hogar de familias ilustres. Apellidos como los Cachafeiro, Olmedo, Valente o la propia Matilde Lloria residían allí a finales de los años 20. Sin embargo, la calle tenía "dos caras": solo el tramo inicial parecía una vía urbana; el resto tuvo que esperar hasta finales de los años 50 para su transformación definitiva.

Hoy nadie duda de que el empujón definitivo se lo dio la instalación de los Hermanos Maristas. Su regreso a Ourense no fue solo un evento religioso o escolar, sino un motor urbanístico sin precedentes. Tras su marcha durante el periodo bélico, el deseo de su retorno era generalizado; si bien el señor Blanco Vega fue quien más contribuyó, la lista de colaboradores fue extensa. El regreso se produjo inicialmente en unas pequeñas instalaciones en la Avenida de Pontevedra nº 5, pero aquello era solo provisional.

Cuando la congregación adquirió el enorme solar en Bedoya para levantar su centro educativo, la fisonomía de la zona cambió de la noche a la mañana. La calle Valle-Inclán nacía de la mano del colegio. Lo que hasta entonces era una vía de tránsito mixto, con tramos que aún recordaban al Ourense rural, se convirtió en una arteria vibrante. Además del adecentamiento de Bedoya, nacía la calle Valle-Inclán y, años después, Ramón Cabanillas (a costa de que el colegio perdiera su campo de fútbol). Aquel solar fue la pieza del puzle que faltaba para que Bedoya dejara de ser una calle "a medias".

Nacia valle Inclan con el colegio.

Hablar de Bedoya exige también citar su entorno, que necesitó mucho más tiempo para evolucionar. Aunque en 1905 don Justo Villanueva ampliaba su casa en el Camino al Caneiro, la zona seguía siendo un foco de conflictos higiénicos. En 1907, la alcaldía intervino por una denuncia contra la Superiora del Asilo por verter aguas sucias al callejón. El problema no era desidia de las hermanas, sino la inexistencia de alcantarillado. En 1910 se intentó situar la feria de la ciudad en la zona de lo que hoy es la Plaza de los Ramones (actual Plaza de las Mercedes), pero el proyecto se descartó.

La situación en 1913 era deplorable: los vecinos protestaban por la falta de luces y los olores de las cuadras de cerdos. El alcalde Ildefonso Meruéndano dio órdenes "contundentes": la luz llegó en febrero de 1914, pero el traslado de las cuadras quedó pendiente. Ya entonces, la clase política demostraba que algunos temas necesitaban "madurar" demasiado.

Cuatro caminos ya existia pero las obras de Maristas lo modificaron totralmente

 Resulta curioso observar la cronología: hasta 1916 el arquitecto municipal no realizó la alineación de toda la zona. Para quienes conocen esta parte de la ciudad, su trazado sigue siendo difícil de entender hoy en día: el Camino Caneiro nace en la Avenida de Buenos Aires, discurre un tramo por Cabanillas, se convierte en Teluro para retornar a ser Camino Caneiro...

En medio de esa tesitura, en 1924 abría el horno de pan de Jenaro Pérez y, finalmente, en 1925 se celebraba la instalación de una alcantarilla como una gran noticia. Por fin, este "callejón" empezaba a integrarse en la ciudad. Era una zona que, a pesar de pertenecer a familias conocidas como los París, Pedrayo o Espada, tuvo que luchar duro para dejar de ser el "patio trasero" de Ourense.

Aun así, no se dio por terminada la transformación hasta que en San Lázaro y todo su entorno se fueron asentando organismos oficiales, entidades bancarias, oficinas, los más destacados comercios y, cómo no, cafeterías y locales de ocio. El tramo inicial de Bedoya fue durante muchos años el centro de la "movida" o, para ser realistas, una parte fundamental de ella, porque el Parque y Valle-Inclán no le iban a la zaga.

Seguro que estos nombres os suenan, y podeis alargar mucho mas la lista. foto Belay, Atlantes, Gestoria Cidre, Discoteca Nexus, Salon de juegos Texas. que tiempos....

fotografia de José Luis Ferreiro, tratada con I.A.