En 1924 comenzó a publicarse en Vigo uno de los diarios más representativos de Galicia: El Pueblo Gallego. En sus páginas colaboraron las mejores firmas de la época, como Otero Pedrayo o Castelao, y gracias a su labor hoy conservamos un valioso archivo visual de nuestra tierra. En el caso de Ourense, la inmensa mayoría de las imágenes fueron obra del estudio Foto Villar. Sin profundizar en exceso, creo no equivocarme al afirmar que el trabajo de Leopoldo allanó el camino para que su hijo, Miguel Ángel, continuara la colaboración con el diario.
Posiblemente, algún día me anime a dedicarle un artículo extenso, ya que en su trayectoria (1924-1979) el periódico fue testigo de momentos cruciales de nuestra historia y logró mantenerse activo a través de todos ellos.
Hoy, al hilo de esta fotografía, os cuento que, tras su lanzamiento en 1924, el público ourensano debía esperar hasta pasada la media mañana para encontrar el diario en los quioscos, lo que generaba constantes protestas entre los lectores. Para solucionarlo, en 1927 la empresa decidió crear su propio servicio de transporte: cada madrugada, hacia las cuatro, un automóvil salía de Vigo cargado con los ejemplares del día. A las siete y media, los quioscos de Ourense ya estaban surtidos para que los lectores pudieran informarse temprano, aunque, según cuentan las crónicas, no era raro que la climatología o las averías mecánicas retrasaran ocasionalmente la distribución.
