miércoles, 17 de junio de 2026

Progreso 1925

 

Como siempre, se trata de una cuestión de gustos. Pero, en mi opinión, esta fotografía de Ernesto Schreck es una de las mejores que se pueden mostrar de la calle del Progreso.

 Nos encontrábamos en el año 1925; la calle aún era un humilde vial que ni siquiera había merecido que se cambiara su suelo de tierra por uno más limpio, por lo que las damas de la ciudad la rehuían todo lo que podían, principalmente en los lluviosos inviernos. Los árboles intentaban darle un aspecto más rústico, pero a duras penas sobrevivían.

Con todo, lo que más llama la atención es la convivencia pacífica entre tan diversos medios de transporte. A los autocares, que usaban esta vía como estación de autobuses improvisada, se unían los carromatos tirados por bueyes que se encargaban de transportar grandes cargas, y aquellos que, tirados por un pollino, hacían pequeños recados. Aunque, si os fijáis bien, también podréis ver al paisano con su pequeño carrito, que él mismo empuja por el medio de la calle.

Por aquel entonces, era la calle más céntrica de la ciudad: el Roma, Álvarez, Telégrafos, el Banco de España, médicos, abogados...