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viernes, 3 de enero de 2025

"GILAGO", Primeros pasos del cine en Ourense.

No tengo fotografías que os pueda mostrar, pero este rudimentario montaje servirá, para hacerse una idea de las barracas en Bispo Cesáreo.

Primeros pasos del cine en Ourense

Cine GILAGO

Hace tiempo que publique tres artículos intentando resumir la historia de los Cines en la ciudad, y ya advertía que los comienzos estaban necesitados de una gran ampliación. Hoy creo que puedo aportaros nuevos datos pero no va a ser posible hacerlo en un solo articulo por problemas de espacio. Con tal motivo comenzaremos así, este nuevo año esperando que sea. 

“de Cine”.

En el primer artículo de aquella serie (30 de marzo 2019) os recordaba que todo había comenzado con lo que se denominó Pre cine, y que no eran mas que vistas fijas, cierto es que el público se sorprendía al ver esas imágenes estáticas, aunque no le resultaba conocidas ni rostros ni escenarios; habría que acostumbrarse a entender cómo se podía pasar cualquier imagen al papel. 

 Es en 1880 cuando gracias a Pepe Adrio sabemos que un vecino de Tamallancos, apellidado Peludez instalaba en la alameda una barraca donde mostraba una colección de vistas. A Peludez le siguieron otros exhibidores, entre los que destacó el que representando a la empresa Lumiere, se instaló un breve periodo de tiempo en el entorno de los jardines de Bispo Cesáreo. 

Estaba ya terminando el siglo XIX y aun no se podía afirmar que Ourense tuviera una sala de exhibiciones, ¿O sí?.  

Dejare que cada uno decida que se puede entender por sala estable, y os lo explico.  Desde ese 1897 que la empresa Lumiere nos visitó, fue casi constante el paso de “empresarios” que montaban sus barracones por mas o menos tiempo en la ciudad, no es fácil indicar un orden, Isidro Pinacho García, y el apellido Pacheco (Jaime seguro, pero también José es “sospechoso”), fueron de los más interesantes,  y junto a ellos, empresarios que ubicamos con más asiduidad en otras provincias, lo que corrobora el continuo trasiego de profesionales;  Águeda García (Coruña), Cinematógrafo Modernista Leones, Empresa Vázquez Iglesias (Celanova), Sanchis (Vigo), etc.…

Todos ellos se enfrentaban a multitud de problemas. Ya no solo había que contar con un cinematógrafo, que no abundaban, si no que había que tener un buen archivo de películas, la mayoría con duraciones de 4 a 5 minutos que era lo que permitía un rollo, y las que ya querían tener argumento requerían de varias cintas con el engorro de sustituirlas durante la proyección, de todas maneras hablamos como mucho de películas de 18 a 20 min. De esta manera aun disponiendo de varias cintas en pocas representaciones se veían todas. 

Lo que es de justicia reconocer a estos pioneros, fue su tenacidad, y principalmente no cejar en el empeño de mejorar el espectáculo buscando hacerlo rentable. Una de las mejoras que se hicieron notar, fue la inclusión de lo que se llamaba Charlatan, Locutor o Explicador, que no era otra cosa que un personaje que introducía al espectador en la trama de las imágenes que iban a ver; la escasez de imágenes se suplía con la imaginación del público. Anteriormente era un locutor que de manera monótona presentaba los cuadros. “Salida de misa la mañana del Domingo”; “Catedral de tal sitio”, “Puente de tal otro” …  

La sorpresa de ver esas escenas estáticas por si sola tendría caducidad. Otra innovación fue la de adquirir aparatos que reproducían sonido, al piano, le sustituyo el piano-órgano que cuando se pudo, se automatizo; eran raros inventos de nombre impronunciable, probad con: “Orquestofron”.

 Se seguía buscando, ya no entretener, sino enganchar al publico y así fue como comenzó a simultanearse en las proyecciones la actuación de algún artista, mayoritariamente “cantatrices” (termino ya utilizado en 1903) aunque se aceptaba cualquier artista que tuviera breves sketches, magos, cómicos etc.

Sabido esto vamos a recuperar los datos de como fueron aquellos comienzos en nuestra ciudad.

Los primeros exhibidores, tenían un punto en común, y es que era la Huerta del Concello (jardines Bispo Cesáreo) el lugar escogido para su instalación, rara vez pasaba de los dos o tres meses, y casi siempre era más breve. Hubo alguna ocasión en que el teatro de la calle de la Paz, acogió a uno de esos empresarios para realizar sus exhibiciones, pero no era frecuente.

 De entre estos exhibidores, Peludez y el representante de Lumiere fueron de los primeros, pero tengo ahora la seguridad de una asociación original, me refiero a la que formaron el periodista y escritor, Francisco Álvarez de Novoa, con el fotógrafo José Pacheco, (o era ya su hermano Jaime?, en los datos que manejo solo se cita el apellido, con lo cual la duda….) Fue en 1902 cuando se formó esta sociedad, instalándose primero en la ciudad para posteriormente desplazarse a las villas, ¡Celanova los acogió durante un mes!. Dado el éxito obtenido, en verano se desplazaron a Braga donde de nuevo triunfaron. El éxito de Pacheco, se cimentaba en la inclusión de vistas originales de la ciudad y gentes, de donde se hacían las exhibiciones. Habrá que buscar las imágenes de ese 1902 que recogen las fiestas de la ciudad, rincones y gentes ourensanos, quizás algunos ya sean conocidos pero no sepamos datarlas o asociarlas a esas exhibiciones.

 Las de toros es más que probable alguna sea de ese año, pero habrá que buscar las que mostraban balcones de la plaza, salida de misa, algunas quizás????. Por ahora desconozco las causas, pero después de ese año de gran actividad Álvarez de Novoa se desplaza a Barcelona para adquirir un nuevo proyector y Pacheco pasa unos días en Oporto aprendiendo a mejorar el manejo…. Pero al año siguiente no se sabe que tuvieran actividad. 

Fotógrafos en los toros y salida de misa. Dos posibles vistas de aquellos años, el aliciente era el de verse en la foto….

Llegamos así al 1904, y por primera vez es el solar de los Paris en la esquina de Alba con Paz Novoa (Paseo) el escogido para instalar la barraca, fue doña Águeda García, quien ya había triunfado en A Coruña, con sus exhibiciones que acompañaba con un piano órgano “electro-motor”, la que estrenaba tan “cinematográfico” solar.

Sin embargo seria poco tiempo después, en mayo de 1905 cuando conocemos el primer local estable con exhibiciones de cine; es ciertamente un edificio con mucha historia, ya que entre sus usuarios estuvo el conocido negocio de los García “Chantada”, que habitaban también la primera planta, y los Reinlein-Zarauza, (creo que propietarios), los Suarez- Noguerol…  y actualmente, domicilio de un reconocido empresario ourensano J. D. que después de adquirirlo lo ha renovado respetando al máximo su estética, algo de agradecer. Os hablo del que era numero 7 de la calle del instituto. (De aquellas el Liceo era el 9, número que aún conserva en su fachada).  En mayo la empresa Sanchis habitual en Vigo se traslada a Ourense y acondiciona el local de Instituto 7, lo utiliza durante un mes escaso y en noviembre reabre con intenciones de estabilidad el:

CINEMATOGRAFO GILAGO 


Con ese nombre es fácil pensar, a mí se me paso por la cabeza, en la presencia de José Gil como parte de esa empresa, pero puedo confirmar que no era así, se trataba de un empresario apellidado Gil Martínez. Nada que ver con la sociedad de dos grandes de la fotografía en Galicia José Gil y Jaime Pacheco. 

 Ya puestos a especular y abrir vías de investigación a los expertos, me atrevo a insinuar que de alguna manera Jaime Pacheco respetaba a su hermano José y consideraba que Ourense era cosa suya… 


Hoy Lamas Carvajal número 3, en 1905 Instituto 7

Al final esta sala de cine tuvo una historia breve, pero bien podría ser considerada la primera sala de cine fija en Ourense.

CONTINUARA...


viernes, 16 de noviembre de 2018

Comenzaba un siglo 1905, los tiempos del Píave

Ourense en los comienzos del siglo XX
 
Disfruto estos días con la lectura de un viejo semanario del que hace unos meses os hable. “Píave”.
     Mi intención es facilitaros una información completa de esta publicación siguiendo el modelo del profesor Marcos Valcárcel (aunque no sé cómo saldrá…). El caso es que con su lectura me estoy viendo de paseo por el Ourense de comienzos del siglo XX y encuentro muchos detalles que creo a muchos de vosotros os gustará conocer. No voy a entrar en temas de política, fútbol y religión, sabéis que les huyo como del fuego, a mí me gusta más conocer los estilos de vida.
  Antes de nada debemos recordar que Auria era un pueblo eminentemente rural, con muchas carencias en cuanto a empleo, servicios, educación, sanidad. ¡Sí! ¡Sí! Os hablo de hace 100 años, no de hoy… Chascarrillos al margen, este era Ourense:

     El núcleo urbano comenzaba a desarrollarse y la naturaleza lo obligaba a seguir el curso del Barbaña; la calle Progreso estaba en pleno desarrollo y su principal problema era que hacerla transitable resultaba muy costoso, fue un éxito que se hicieran aceras, pero hubo que luchar con los “bolsillos de los gobernantes” para que cruzar la calle no fuera una odisea. Finalmente se consiguió hacer varios pasos empedrados (la ubicación fue tan bien estudiada que se mantienen todos en la actualidad, a la altura de San Miguel y Reza, en la carretera de Trives, en la Alameda…). El Roma aún no se había erigido con el empaque que Gulías le concedió, pero ya existía su predecesor y poco a poco iba concentrando a los viajeros y visitantes de aquella Auria.
"Kubala" foto de Augusto Pacheco

   Esos visitantes sufrían una de las peores plagas de rateros y timadores que azotó la ciudad, entre mozalbetes sin control paterno, cacos reconocidos y hábiles carteristas, cuentan que los días de feria cada vez eran menos los asistentes, con el consiguiente perjuicio para la economía local. Hubo que actuar con firmeza para dar solución. Hacia finales de la década quedaba el problema de los golfillos, que aunque incómodo era asumible y en ocasiones incluso divertido. (Para los espectadores, porque para los damnificados…) Cuentan las crónicas escenas “llamativas” como el robo de una gallina en la feria, que la descuidera pretendía llevar oculta entre sus pechos, ¡cómo estaría la moza para pretender que no se notara!, seguro que “en-cantaban”.
      Problema serio era también el que se denominaba "trata de blancas", en el que las chicas y en ocasiones niñas de familias con pocos recursos eran atraídas por chulos y celestinas hacia el mundo de la prostitución, que por cierto era tolerado cuando las damas eran mayores y la ejercían en libertad. Uno de los más famosos locales estaba en la calle de La Luna, donde yo conocí de siempre el bodegón y hoy creo que existe un pub.
    El local en cuestión era citado con asiduidad en los papeles, no por ser un antro de “lenocinio”, sino porque allí se ejercía otra de las lacras que se padecían en la época: el juego. Las timbas ilegales eran causa de ruinas familiares e incluso suicidios, un muy serio problema. Al hilo de este problema, os citaré a otros especímenes de la fauna urbana: los “pollos pera”, hijos de familias de postín que por causas desconocidas decidieron vivir del cuento. Algunos lo consiguieron de por vida, otros volvieron al redil y con mayor o menor fortuna dieron prestigio al apellido, y otros terminaron malviviendo. El caso es que para que pudieran existir ellos mismos se creaban o intentaban crear hábitats. El Liceo les parecía muy “simple” y crearon el Casino de caballeros. Poco duró la aventura, poca cabeza y mucha juerga hicieron que las deudas acabaran con la sociedad y regresaran al Liceo a “dar la lata”. Hubo otros intentos, como el de creación de la sociedad recreativa “El Grelo” (que no he podido confirmar que llegara a existir), y otra de nombre “Mirlo Blanco”, de la que solo he podido encontrar datos de la reunión que se hizo para decidir el nombre: las opciones, "Gansos Rojos", "Avestruces Azules" o la finalmente elegida (aunque me parece que la noticia que lo recoge es un pelín irónica, ¿no?

     Otro dato que llamaba la atención lo recogía la prensa en noviembre de 1905: “El mes pasado, de los 35 nacimientos registrados en la ciudad, 14 eran ilegítimos”.
      Por fortuna no todo eran calamidades, en aquel Ourense; la prensa tenía un alto nivel y, política aparte, gozaba de gran prestigio y credibilidad, hablamos de: El Eco de Orense, El Miño, La República y, sobre todo, el Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos. Junto a esas cabeceras de prensa coexistió el Píave y La Bruja.

       La milla de oro comercial la componían la Plaza de la Constitución y las calles de la Paz y del Instituto (Lamas Carvajal). El negocio de Pepe Delage era de los más prestigiosos, él se encargaba de ofrecer a las damas ourensanas la moda de París. En el terreno educativo comenzaban a situarse en la ciudad los colegios religiosos, Carmelitas, Maristas y, rematando la década, los Salesianos. Pero no se partía de cero, la ciudad contaba ya con academias de enorme prestigio, la Academia Hermanos Villar, el Colegio León XIII de los hermanos Núñez de Couto, El colegio San Luis Gonzaga, el San José de Calasanz de Don Pío Ramón Ojea y, sin duda, el colegio de Don Ángel Ferrín Moreiras el Modelo.
      Como siempre digo, continuara… Queda contaros otro serio problema: el que suponían los acaparadores, la efímera existencia de un cine llamado Gilago (en Lamas Carvajal), y hablar a uno de los grandes empresarios de la ciudad, Andrés Perille, entre otros temas de aquella época. Pero otro día será.

jueves, 15 de marzo de 2018

La iglesia de San Francisco




Fotógrafo J. Pacheco
Circa 1905??
AGJP1905000340
Iglesia de San Francisco
Papel fotográfico, Archivo  Augusto Guedes
  Detalles:  La Iglesia de San Francisco, nos la mostraba el maestro Pacheco en todo su esplendor con esta fotografía que terminó convertida en postal.
    En el 1929 se trasladó al parque de San Lázaro, sin embargo como podéis observar en el cambio perdió una parte, la torre no llego a su destino.
    En los años de la fotografía, los Franciscanos ya habían perdido la propiedad del convento, sin embargo para evitar "males mayores", saqueos y destrucción que muchas de las antiguas propiedades de la iglesia sufrieron y mientras no se encontraba otra solución se permitió a una parte de la comunidad Franciscana seguir ocupándose de su cuidado.  En el 29 los Hermanos de la Venerable orden Tercera como eran llamados los franciscanos, abandonan las instalaciones que tenían en Vista Hermosa, y se trasladan al convento que habían abierto en el parque de San Lázaro, con el traslado de la antigua capilla se formo lo que hoy es convento de la orden. 

    Al hilo del comentario sobre las autorías que os hacía ayer;  existe una copia de esta fotografía con el sello de Augusto Pacheco que creo en custodia por el archivo histórico provincial de Ourense. En caso de atribuirle la autoría a Augusto tendríamos que datarla hacia los años veinte (que podría ser) incluso en los momentos previos al traslado, 1929. Sin embargo el buen estado que se observa en la fotografía de las paredes me hacen pensar en fechas anteriores. Dejemos a los expertos la datación y autoría definitivos....

viernes, 10 de noviembre de 2017

Aquella Plaza Mayor



Fotógrafo Desconocido
Circa 1905
RSCA1905000308
Plaza Mayor a comienzos del siglo XX
Postal en cartulina de mi colección personal, sin circular

  Detalles: Fotografía de autor desconocido perteneciente a la  primera serie de la fototipia madrileña Castañeira y Alvarez; la publicación de esta serie se remonta al periodo 1905-1910.

   La pendiente de nuestras Plaza Mayor, siempre ha sido su principal marca de identidad, y al mismo tiempo una de las principales trabas para que se le diese más uso lúdico. En sus orígenes se pretendió celebrar en ella corridas de toros y si bien llegaron a realizarse, rápidamente se buscaron otras opciones, no era fácil el toreo en cuesta.  
      Fue una de las primeras zonas de la ciudad en disfrutar de luz eléctrica para lo cual disponía de 6 u 8 postes de hierro con una rudimentaria lámpara y una simple bombilla. Si os fijais en la casa que actualmente ocupa el Trampitán, notareis que le faltaba una altura y seguramente en sus bajos aún no estuviera Doña Protasia, la propietaria de la armería que ocupó ese bajo por mucho tiempo. También podéis ver la antigua celosía que cubría el balcón del Palacio Episcopal hoy desaparecida. Si bien el Obispo disponía de esa intimidad, el Museo Arqueológico que es el ocupante del edificio hoy, no la precisa.

viernes, 13 de octubre de 2017

Jardines del Obispo Cesáreo

Postal ligeramente recortada y retocada, para eliminar manchas fruto del paso del tiempo; cuando consiga un original en mejor estado la cambiare.

Fotógrafo Desconocido
Circa 1905
EPCA1905000289
Horta do Concello, jardines del Obispo Cesáreo Rodriguez
Postal, Editorial Castañeira y Álvarez, Colección Emilio Peleteiro

  Detalles:  La primera referencia que tenemos de esta céntrica plaza, nos traslada al siglo XIII, momento en que se la conocía por el nombre de Campo das Ouliveiras (Olivos), teniendo que imaginarnos la causa..... 
    Años o quizás siglos mas tarde, paso a denominarse Horta do Concello, debido a que en ella se reunían los representantes civiles del pueblo, ya que carecían de un lugar a cubierto para hacerlo, (en ocasiones utilizaban también el atrio de la catedral, pero eso es otra historia). 
     Llego el momento en que se convirtió en Alameda junto con los terrenos que llegaban hasta la ribera del Barbaña. La carretera de Vigo a Villacastín, la dividió en dos zonas muy diferentes, en la de abajo se acostumbro la gente a pasear y escuchar con frecuencia a la banda municipal, en la de arriba fueron las cafeterías las protagonistas.
    En 1895 al fallecer el Obispo Cesáreo Rodríguez, el pueblo agradecido a su labor de mas de 20 años le recuerda dándole su nombre a esta plaza y jardines.
     Podía haber quedado ahí la cosa, pero  solamente tres años más tarde en 1898 se inaugura la estatua de doña Concepción Arenal y se decide (no he podido comprobar si se realizó el cambio de manera oficial, o solo fue decisión popular), cambiar el nombre. 
    El último episodio por el momento, fue el ocurrido en 1969, cuando una decisión arbitraria de la alcaldía trasladó a doña Concepción hasta la plaza de Don Bosco frente a los "antiguos" juzgados, retomando la plaza el nombre de Obispo Cesáreo

    Como vemos en la hermosa postal, aún faltaba por construir un edificio en lo que hoy conocemos como Avda. de Pontevedra, y entre las hojas de los árboles asoma la original cúpula del Quiosco de Perille. También se ve la hermosa balaustrada que no sabemos bien donde terminó sus días y que de aquellas cerraba el jardín y permitía el descanso de los ourensanos....
  

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Progreso a principios de siglo (Castañeira y Alvarez)


Fotógrafo Desconocido
Circa 1905
RSCA1905000190
Calle Progreso a comienzos del siglo XX
Postal en cartulina de mi colección personal (circulada de San Sebastian a Castellón en 1914)

  Detalles: Fotografía de autor desconocido perteneciente a la  primera serie de la fototipia madrileña Castañeira y Alvarezt; la publicación de esta serie se remonta al periodo 1905-1910.

   Ya se conocía como calle Progreso, cuando no era más que un camino de tierra, si acaso la existencia de aceras le daban ese aire de modernidad que la ciudad tanto necesitaba.

   El centro de la imagen lo ocupaba un “antepasado” del Gran Hotel de Roma, por las fechas probablemente ya tuviera esa denominación, aunque el aspecto era el del primitivo hostal o fonda de  los Cuanda.  Delante del hotel se ve una estructura que hace pensar en la proximidad por fechas de las fiestas de la ciudad, ya que en una tarima de ese estilo, era donde se situaba el jurado para decidir los premios a los participantes en la de aquellas “imprescindible” batalla de flores.

martes, 19 de abril de 2016

Esquina Bispo Cesareo, avda. Pontevedra 1905


Fotógrafo José Pacheco
Circa 1905????
REPJ1905000117

Esquina Rúa Pereira
Papel fotográfico, Archivo Museo etnolóxico de Ribadavia

  Detalles: 
   A pesar de ser un calle de escaso recorrido, ha conseguido figurar entre las mas comerciales de nuestra Auria. Nació como un simple callejón que unía la plaza Mayor con la "Horta do Concello", para años después honrar al primer embajador español en Extremo Oriente: Juan Manuel PEREIRA de Castro, para finalmente llamarse Avda. de Pontevedra, (lo de avda. es un poco pretencioso, pero ciertamente Pontevedra lo merece).
En la fotografía de José Pacheco vemos como era esta esquina antes de que se construyera el edificio conocido como Alfredo Romero (por el local que durante muchos años lo ocupo), hoy esta pendiente de nueva etapa. En la esquina vemos el escaparate de la mercería sombrerería "Francesa", y en la acera de enfrente el rotulo de la zapatería Sueiro, bajo la consulta del dentista don Pedro García del Villar.
Lo que no consigo averiguar, es si esta esquina que se ve en primer plano era la antigua fuente que ahí hubo, o la pared de un antiguo edificio.