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martes, 9 de junio de 2026

Una calle interior. Galerias Centrales


Os suena???. Es la actual calle Concordia y si fijais bien la vista podreis ver el Coliseo Xesteira. mi intención era mostrar el edificio que cayó para abrir las Galerias Centrales, pero me conformo con mostrar el de al lado, que sigue en pie, aunque con los locales del bajo muy cambiados

Xesteira. Una calle interior

El desarrollo urbanístico de Ourense a mediados del siglo XX dejó hitos que hoy definimos por su fachada, pero cuya verdadera razón de ser se encuentra en su interior. La revisión de las crónicas de la época y de las fotografías del derribo de los antiguos solares revela una realidad clara: el proyecto prioritario de Manuel Fernández Xesteira era la creación de la calle interior; los edificios fueron la consecuencia arquitectónica para hacerla posible.

Existio una "vieja idea", ligada al Coliseo Xesteira: las traseras del teatro, se usaban de aquellas como talleres y cocheras de la empresa de transportes ourense-verin, y era evidente que ese uso en el centro urbano no tenia logica. Xesteira entonces tuvo una idea genial: enlazar las calles de Calvo Sotelo y Avenida de Buenos Aires" Hoy Paseo-Concordia. Para Xesteira, el edificio no era el objetivo final, sino el "punto de arranque" de una calle interior con techo de cristal.

Si os mostratra los planos del conjunto de los solares, comprendemos que la adquisición de la casa número 32 en Buenos Aires y la número 12 en Calvo Sotelo fueron movimientos estratégicos de un "ajedrez urbano". Dando acceso a su calle, no impedia que se construyeran edificios de viviendas y conseguia:

Una calle privada de uso público, protegida de la lluvia y el frío, diseñada para el "animado paseo".

Los edificios que flanquean y cubren este pasaje, que funcionan como contenedores de una "ciudad comercial en pequeño".

La visión de Xesteira iba más allá del ladrillo. Su sistema de acceso a la propiedad para los pequeños comerciantes —donde el alquiler se convertía en amortización de compra— era totalmente innovador y contó con la aprobacion de muchos comerciantes ourensanos. 

El edificio era la infraestructura necesaria para que el "dinamismo" de los pequeños negocios tuviera un escenario accesible en el corazón de Ourense.

En conclusión, lo que hoy conocemos como las Galerías Centrales no nació como un bloque de pisos con locales debajo; nació como una arteria comercial que, para existir, tuvo que revestirse de edificios.


viernes, 29 de mayo de 2026

El Jardin Maternal "Couto" 1943-....

La valla de madera y las calles sin rematar contrastaban con la instalación en aquel año 43

 Próximo a llegar a los 85 años de

un “jardín” en el Couto

A menudo, las ciudades se explican a través de sus grandes monumentos o sus puentes, pero existe otra historia, más silenciosa y humana, que se escribe en el interior de los barrios. El 28 de julio de 1939, Orense no solo ponía la primera piedra de un edificio; estaba cimentando una de las instituciones que con escaso “ruido” más huella ha dejado en la memoria afectiva de los orensanos. Hoy, con la perspectiva que nos dan los casi 85 años transcurridos desde aquel día, el Jardín Maternal del Couto —originalmente bautizado como "Iglesias Ballesteros"— se nos presenta no solo como un centro asistencial, sino como un hito social que sigue prestando un servicio envidiable a la ciudad.

El Couto de finales de los años 30 era un hervidero de gente. Un barrio populoso, de alma trabajadora y zona industrial por excelencia, donde la necesidad de un espacio para el cuidado de los niños era una urgencia real. La construcción del Jardín Maternal fue recibida como una bendición para las familias que necesitaban un lugar seguro y digno donde dejar a sus hijos mientras cumplían con sus jornadas laborales.

Lo que se proyectó no fue un simple edificio funcional, sino un auténtico oasis urbano. El centro nació rodeado de una extensión de terreno que hoy nos parecería un lujo: jardines cuidados, campos de juego y una zona de bosque que permitía a los pequeños orensanos crecer en contacto con la naturaleza sin salir de la ciudad.

Uno de los grandes orgullos del proyecto fue su piscina. Hoy estamos acostumbrados a las instalaciones deportivas municipales, pero en aquel entonces, contar con una piscina en Orense era algo extraordinario. De hecho, fue la primera piscina pública de la ciudad, aunque con un matiz importante: su uso estaba reservado exclusivamente para los pequeños del centro.

Aquella piscina no era solo un lugar de recreo; se diseñó pensando en el "vigor físico", en una época donde la salud infantil era una preocupación constante. Sin embargo, su historia fue breve. Mantener una instalación de ese tipo en aquellos años no era tarea fácil. Los costes de conservación y los problemas técnicos de la época hicieron que, pocos años después de la inauguración, tuviera que cerrarse, y si no me equivoco hoy sería cuestión de quitar la tierra que la cubre para recuperarla. A esto se sumaba un factor logístico curioso: durante el verano, que era cuando la piscina habría tenido más sentido, el número de niños en el centro descendía notablemente, los abuelos y las vacaciones paternas, solían influir en cambiar la ciudad por el pueblo, lo que hacía que su mantenimiento fuera poco práctico para la institución.

Fotografía publicada con motivo de la inauguración en el diario El pueblo Gallego, 

Más allá de su función como guardería para las familias trabajadoras, el centro cumplió una labor humanitaria fundamental al acoger a niños de familias muy humildes. Eran años difíciles, de posguerra, donde muchos niños se encontraban en una situación de vulnerabilidad extrema. Para ellos, el Jardín Maternal no era solo un lugar de paso, sino un verdadero hogar donde se les proporcionaba algo que el centro definía con una frase hermosa: "el alimento de la ilusión".

Allí, los niños de familias con escasos recursos encontraban no solo comida y enseñanzas, sino juguetes y un entorno diseñado específicamente para ellos, tengo que indagar el tema pero creo que no pernoctaban en el centro. En el discurso de inauguración se mencionaba que muchos de estos pequeños jamás habrían visto esos juguetes de no ser a través de los escaparates de las tiendas de la calle Paseo. Entrar en el centro significaba, para muchos, dejar atrás la precariedad de la calle para acceder a una infancia protegida, con ropa limpia, revisiones médicas en su clínica moderna y una educación que empezaba por los rudimentos del saber y el respeto.

No podemos hablar del Jardín Maternal sin mencionar a su artífice, el arquitecto Mariano Rodríguez Sanz. Supo interpretar perfectamente que un espacio para niños debía ser alegre y luminoso. Su diseño rompió moldes con lo que se estilaba en la ciudad:

Los pasillos de cristal y los inmensos ventanales permitían que el sol entrara de lleno en las salas de clase, creando un ambiente saludable y lleno de energía. El edificio no escatimaba en belleza. El famoso azulejo de la cerámica Zuloaga de Segovia en la fachada, representando a la patrona de la institución, era una joya que espero que a pesar de las sucesivas reformas se haya conservado…

Esos detalles, junto al mobiliario diseñado a medida, hablaban de un "estilo nuevo e infantil" que buscaba dignificar la estancia de los menores. El centro contaba con una sala de estar de estilo vasco y un hall elegante presidido por la memoria de quien daba nombre al centro, José Iglesias Ballesteros. Todo estaba montado con lo que las crónicas de la época llamaban "un gusto refinado", desde la cocina rebosante de limpieza hasta el despacho de dirección.

Los vecinos del barrio se fotografiaban en el entorno de las instalaciones. Lela,_ Pilocha....

El día que se abrieron las puertas, Orense se volcó con la institución. Tras la bendición del vicario capitular de la Diócesis, los asistentes recorrieron cada rincón, asombrados por la modernidad de la clínica sanitaria y el material pedagógico, que incluía algo tan avanzado para 1943 como un aparato de radio en la sala de clases.

Para cerrar aquel día histórico, se sirvió una comida a los niños que quedó registrada como un ejemplo de la atención que se les quería brindar: entremeses, puré de patatas, merluza en salsa, carne rellena y el toque dulce del brazo de gitano. Era la puesta en escena de un compromiso que, más allá de la política de la época, buscaba paliar el hambre y la orfandad en una ciudad que intentaba reconstruirse.

Es admirable comprobar cómo, casi 85 años después, ese edificio sigue en pie cumpliendo su cometido original. Aunque los tiempos han cambiado y las necesidades de las familias son otras, el espíritu de servicio permanece intacto.

Hoy en día, el Jardín Maternal del Couto, reformado y ampliado sigue siendo considerada una de las mejores guarderías de toda Galicia. Ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, modernizando su pedagogía pero manteniendo esa ubicación privilegiada y esa estructura que Mariano Rodríguez Sanz diseñó para que los niños fueran los verdaderos señores de la casa.

Para los que amamos la historia de Orense, el Jardín del Couto es mucho más que una guardería; es un recordatorio de que, incluso en los tiempos más sombríos, nuestra ciudad fue capaz de levantar edificios destinados a proteger lo más valioso que tenemos: el futuro de nuestros niños. Pasear hoy por sus alrededores, escuchar el griterío de los pequeños jugando donde hace décadas lo hacían otros niños en situaciones mucho más duras, es una de las mejores formas de sentir el pulso de nuestra historia local.

1956, Don José y niñas de 1ª Comunión aún se podía ver en la fachada el azulejo de la empresa Zuloaga. 


viernes, 9 de febrero de 2024

R.C. Deportivo Mercedes, 1943

  

Rizos, Lito, Prol, Paco, Remi, Javier, Velalo, Queco, Sotelo Toño, y Tito 
En la fotografía también están, aunque ese día no jugaron Eladio Domínguez y "Picolino" Pablo Suarez, Hijo del que fue alcalde ourensano Manuel Suárez Castro (foto Moncho Domínguez)..

Fotografías como esta son los mejores tesoros que se guardan en los álbumes familiares, no son de profesionales, ni personajes famosos, son gente normal, que no solían ser objetivo de las cámaras, en esta ocasión los chavales consiguieron hacerse con el campeonato de modestos de la ciudad y algún fotógrafo lo considero merecedor de instantánea.  Gracias a el tenemos el dato de saber que en ese año 43 no todo eran penurias. 

En aquel momento el mundo estaba inmerso en medio de la terrible Segunda Guerra Mundial, la juventud ourensana,  intentaba entretenerse jugando al futbol, y aunque solo fuera a ratos, conseguían tener momentos de autentica felicidad. 

Estos torneos amateurs, hoy se considerarían charangas, porque ni clubs ni jugadores tenían ningún tipo de remuneración; existía la costumbre entre los aficionados pudientes de regalar de vez en cuando un balón al equipo, lo que se consideraba un lujo. Incluso a la hora de alinear, existía una cierta permisividad. Aun así estaba casi todo reglamentado...   Comenzaba el torneo con el año, así que a mediados del mes de enero empezaba a rodar el balón, y en junio-julio ya teníamos campeón.  Esa temporada fue el equipo de los chicos de la plaza de las Mercedes, que disputaban contra Carballeira, Lepanto, Crucero, Cardenal Quevedo, Volador, Pequeño Deportivo, Villa Valencia, El Rápido. Pequeño Celta, Racing de la calle Reza, Padre Feijoo, Pirata, Santo Domingo, Once Gallitos, Kotska, Atlántida, Águila Imperial.... como veis, en aquellos años se podían hacer equipos prácticamente en cada calle de la ciudad, además de ser mas alta la natalidad, la forma de divertirse no era delante de una consola precisamente,  ni siquiera de la televisión.

Lo que muchos se preguntaran es donde se jugaban tantos encuentros en aquel año 43. Pues aunque algunos "campos" no consigo identificarlos, había de sobra donde jugar....  El Pompeo, Posío, General Mola, Casas Baratas, Casablanca, Campo de los Maristas, (que si no me equivoco era en las traseras del actual subdelegación de defensa, los hermanos ya no estaban ahí con el colegio, pero el campo seguía conociéndose con ese nombre. era muy frecuentado por estar muy céntrico y el acceso solo requería saltar un muro que no era demasiado alto....).

Habrá que recuperar toda la historia de los Modestos ourensanos....

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Un nuevo colaborador...

Fotógrafo Octavio Fernández Penín

Circa 1943
CFFO1943000516
Foto Escolar, San Nicolas de Castro (Trives)
Papel fotográfico, Colección privada de César Fernández Portal

  Detalles:  Como sabéis estoy preparando unos días de vacaciones para el blog, pero por fortuna sigo recibiendo regalos de reyes anticipados.
    La fotografía de hoy, forma parte de un archivo que espero poder ver, si su propietario lo tiene a bien. Para mi, tiene interés por varios motivos, el primero es que todo lo que sea fotografía antigua me apasiona, pero en este caso tiene el añadido de que desconocía totalmente al fotógrafo que las realizó.  
   Se llamaba Octavio Fernández Penín, nacido según su hijo (y con razón), o ano da fame: 1918, como recordáis ese fue el año de la terrible epidemia de Gripe que asoló toda Europa, y en Ourense fue especialmente virulenta. 
    Hoy no voy a seguir, prefiero informarme  mejor sobre este fotógrafo y  presentarlo en condiciones. De momento solo podreis saber cuando nacio y conocer su silueta, ¡todos cometemos fallos, NO?.  

 Mi agradecimiento anticipado a César Fernández Portal por dejarme ver estas fotografías hechas por su  padre, Octavio Fernández.

martes, 25 de junio de 2019

Cosas de Fiestas I


Fotógrafo Desconocido 
Circa 1961
RSDE1961000485
La Tombola del Cubo
Papel fotográfico, Archivo personal (regalo de Carlos Diaz)

 Detalles:  Hoy están perdiendo terreno con otras atracciones, porque la gente mayor cada vez se acerca menos al recinto ferial, como no tengan hijos o nietos…
      También es que las cosas han cambiado mucho con el tiempo (por fortuna), en los 60 que tuvieras la oportunidad de llevarte a casa una completa “batería de cocina” era un reclamo importante. ¡Bueno! el paragüero de latón también tenía su público y desde luego la muñeca o el camión de plástico solucionarían unos días de tranquilidad infantil.  Como premio de consolación siempre quedaba el socorrido cubo de plástico. De los que se veían unos cuantos por el recinto ferial; no era cosa de despreciarlos y total bien servían de bolso. ¿No?

    Ah!!! por cierto, existe cierta discusión sobre: si la tómbola se llamaba “Del Cubo” porque en uno de ellos se introducían los boletos con todos los premios, o si el motivo era que el cubo era el socorrido regalo de consolación. Yo pienso que el primero es el acertad pero…. Opinad si queréis.

Fotógrafo Desconocido 
Circa 1943
RSDE1943000486
Los Minuteros
Papel fotográfico, Archivo personal (regalo de Carlos Diaz)

 Detalles:  Os parecerá extraño, pero es una realidad; en los últimos tiempos se está produciendo un resurgir de aquellos fotógrafos que en los días de fiestas, ofrecían la posibilidad de inmortalizarse a los ciudadanos. 

En la última romería de Ráigame tuvimos la oportunidad de contar con uno de estos “pioneros”, pero ya en Santiago de Compostela (que según creo nunca estuvo sin uno de ellos, hoy por el Franco, pero durante mucho tiempo en la Herradura, siempre hubo uno), y en Lugo  durante el reciente “Arde Lucus” he podido ver a un minutero en acción.  No discuto que un selfie proporciona mejor calidad de imagen, pero esas viejas imágenes en cartoncillo, para mí mantienen un halo que me atrae.. 

viernes, 17 de mayo de 2019

De vuelta por Canedo

 As Caldas en 1923, podense ver os tirantes da ponte metálica do ferrocarril.

Canedo, últimos anos.

    Tres anos fai xa que publiquei un artigo sobre o veciño Canedo (xaneiro do 16) e prometía recuperar o tema. Hoxe propóñovos recordar algúns datos e protagonistas da súa historia nos comezos do século XX.
    Ata que en 1943 os políticos (mais ben o Gobernador Civil) decidiron cambiar a situación asinando a anexión ao Concello de Ourense, Canedo foi independente. Quedaron atrás varios intentos de modificación arrastrados desde 1865, aos que os habitantes de Canedo sempre se opuxeron, máis aínda, ata en 1924 a parroquia de Santiago dás Caldas chegou a solicitar a “independencia” das demais parroquias de Canedo e converterse en “entidade local menor”, para así defender mellor os seus intereses.
Selo de Canedo co escudo de Castéla

   Pra situarnos habemos de recordar que o gran despegue de Canedo veu da man do ferrocarril, e colleu case por sorpresa aos veciños. Rúas de terra sen beirarrúas, servizo eléctrico en precario, baste recordar que en 1928 carecíase de alcantarillado, non había praza de abastos e por non ter nin sequera tiñan edificio do Concello; en 1929 ata se presentou un proxecto pra levantar o consistorio e a praza de abastos onde hoxe si hai (aínda que pechada) unha praza.

    Esas limitacións foron posiblemente un aliciente para moitos dos veciños, nos anos precedentes (finais do XIX) foran moitos os almacenistas e comerciantes en gran parte casteláns e máis concretamente maragatos, xente con tradición milenaria no comercio que se asentaron na zona, atraídos pola reducida fiscalidad e a proximidade da cidade de Ourense. Certo é que no inicio dos 20 houbo que lidiar con graves sucesos debido ao encarecimiento das subsistencias (outro día trataremos o tema dentro da serie: Crónica Negra), pero o desenvolvemento era imparable. 
   O que comezou como comercio a pequena escala aos poucos foise transformando en empresas de mediano e gran tamaño, rexidas por apelidos que aínda hoxe manteñen gran prestixio na provincia. Os irmáns Tabares Moretón, Francisco e Bruno iniciaron unha saga a finais do século XIX que aínda perdura nos nosos días, eles deron paso aos aínda recordados Ignacio e Antonio Tabares , para aclararnos Ignacio: el Tabares de abaixo (Xeral Aranda) e Antonio o de arriba, así eran coñecidos nos 20, Ignacio tiña como produtos estrela o aceite e os xamons E Antonio con todo tiña máis variedade, distribuía dende fariñas ata xabón pasando por loza, azucre e bacalao sen esquecer os ultramarinos ou coloniales tan solicitados naqueles anos. Para seguir o percorrido nas empresas daquela época, vénnos moi ben a sociedade que crearon Ignacio e José Antonio Moretón, outro grande, o obxectivo da fusión era a importación e exportación de ovos, ¿sóavos a idea?, na rúa xeral Aranda nun edificio propiedade de Ignacio estaba o que se coñecía como “Almacén da Huevera Orensana”.

     Os Moretón eran tamén do grupo dos coñecidos como “casteláns” pola súa procedencia e tamén deron orixe a unha saga familiar das máis arraigadas na cidade, o citado José Antonio e o seu irmán Florentino foron os primeiros “espadas”, seguidos de Florentino M. Fernández. Como vedes empeza a estenderse en demasía a lista de comerciantes pontinos, e únicamente citamos dous apelidos, non quero comezar cos Aldea, Cuevas, García, Mazaira, Pérez R., Ruiz, Sobrino,... A existencia destes grandes almacenistas deu pé ao nacemento de pequenas tendas de ultramarinos que todos recordamos, A Favorita, Santorum, Plus ultra etc.

Xunto aos almacenistas de comestibles, os da construción e madereros supoñían outro alicerce de Canedo, sen dúbida Secundino Couto Solla é dos máis recordados, tiña na entrada da estrada de Oira os seus almacéns, á esquerda o aserradero e pegado ao rio o almacén que custodiaban segundo contan, varios lobos adiestrados. Manuel Seoane foi un dos que máis aguantaron no tempo xunto a Daniel Peña, e seguramente a proliferación de fábricas de mobles na provincia tivese que ver moito coa súa actividade. 
    Acáballeme o espazo e non quero deixar de citar a empresa de Carlos Hentschell Hasse que se encargou de achegar a tecnoloxía europea aos ourensanos e a “Empresa Mangana”, unha das históricas do transporte na provincia naqueles anos 20 facíase cargo das liñas de Verin, Xinzo e Maceda en competencia coa Empresa Bobillo; tamén do ramo da automoción eran o taller de Abeijón e o de Montes.  

Edificio de don Florentino Moreton nas Caldas esq. Vicente Risco, aí estivo o almacen do Hentschell e a botica de Carnicero o lado,  (Foto Xesta, la Zarpa 1925)

     O Café do Lisardo, a Fonda da estación, a Perla, a casa do Ogando, O Colexio “La Enseñanza Moderna” sucursal do Padre Feijoo Ourensano, O Minerva, Sobrino…. Quedan demasiados nomes no tinteiro, aínda que xa se escribiron varios, aínda fan falta máis libros para non perder tan importante parte da nosa historia.
Outro día intentarei facer un “Alcaldologio de Canedo”, Secundino Couto Solla (un dos mais recordados), Nicanor Barja (firmante da anexión), Eugenio Pulido (formou parte de mais corporacións), Manuel Salgado (o mandato máis extenso), Pedro Fernández, Ignacio Tabares……

Permítalleme, aproveitar pra felicitar ao amigo Manuel Domínguez polos trece anos ca súa Web www.Canedo.eu a ver si el anímase e escribe esa Historia de Canedo que me encantaría ler…

jueves, 24 de mayo de 2018

Visto por casualidad


Fotógrafo Jorge Ferreiro (Aficionado)
Circa 1943
FJJG1943000386
Desde la Avda. de Portugal
Papel fotográfico,  Archivo personal Jorge Ferreiro (Asdrúbal Ferreiro).

  Detalles: Ayer os pedía colaboración para documentar una fotografía, y hoy os cuento porque con frecuencia os pido que reviséis vuestros álbumes.
   En una hermosa tarde de 1943 Jorge con su nueva cámara de fotos, decide dar una vuelta por nuestra ciudad inmortalizando en varios lugares a su amiga Matilde. Ellos, sus amigos y familiares habrán visto la fotografía en infinidad de ocasiones y sus descendientes seguramente al revisarlas se fijaran en Matilde y su peinado, su gusto en el vestir, etc. 
   Os cuento esto que son suposiciones, para que entendáis que no es muy frecuente mirar el "resto"; ciertamente el fotógrafo centro su objetivo en Matilde, pero en la imagen aparece un entorno, que en ocasiones merece la pena que le dediquemos unos momentos. Fijaros en lo que aparece detrás de Matilde, y los datos que aporta......



    Desde la avenida de Portugal, se veía sin obstáculos, el Obispado, la falta de la calle Parada Justel, el convento de San Francisco...¡ casi como hoy!...

¡Revisad vuestros álbumes! seguro que alguna sorpresa os lleváis.

martes, 20 de marzo de 2018

Teatro improvisado 1943


    Las navidades del año 43, fueron de alguna manera un punto de inflexión en la monotonía provinciana que arropaba a nuestra ciudad.

   Aun faltaba mucho tiempo para que la recuperación de los desastres de la guerra fuera efectiva, (aun hoy sigue coleando, imaginad solo cuatro años después), el hambre seguía azotando en muchas casas, la represión era real y las palabras tenían que medirse de manera escrupulosa al igual que los actos; sin embargo en ese año 43 vino a ocurrir algo que alivio los pesares a nuestros padres y abuelos.  Nos visitó una compañía de Teatro “de las de verdad”.

   No voy a entrar a analizar las penurias que seguramente también acuciaban a aquellos españoles que intentaban salir adelante con su arte, únicamente me interesa recordar lo que consiguieron. Y esto no fue más que: ese momento de relax, ese no pensar en los problemas propios, olvidarse del miedo, pensar que como en la zarzuela o en la obra teatral, el desenlace seria…. ¡Ahhh! también fueron causa de alguna discusión familiar por exceso de miradas hacia alguna artista de buen ver, pero eso también le daba sabor a la vida, en aquellos momentos tan insípidos.

   En aquellos años la ciudad no disponía de un local que permitiera la gran afluencia de público que se suponía acudiría al espectáculo que los hermanos Enguidanos ofrecían, ¡bueno! O también que el empresario del Teatro Principal no quería asumir el riesgo de tener que alimentar todas aquellas bocas que venían en precario, con unos telones raídos por el tiempo, una carpa que en los años veinte había conocido su ocaso, y un escenario que amenazaba tal ruina que los crujidos cuando los actores se movían con ligereza servían de banda sonora.  Con todo y con “eso”  estos héroes del arte, conseguían poner en escena dos o tres zarzuelas y tres o cuatro obras de Teatro,  Luisa Fernanda, Doña Francisquita,  o La Revoltosa.  ¿Recordáis a Ana Belén en la película “La Corte del Faraón?, pues instalar a la compañía que protagonizaba la película en nuestra Alameda, y tal cual…

     Cuentan las crónicas que la visita fue fructífera para ambas partes, los Ourensanos tuvieron una diversión adicional, y los actores pasaron las navidades “con salud”, incluso los ciudadanos que no podían pagar los seis reales  que valía la entrada disfrutaban escuchando los comentarios de los asistentes y codeándose con aquellos visitantes que daban nuevos aires a la ciudad.