viernes, 29 de mayo de 2026

El Jardin Maternal "Couto" 1943-....

La valla de madera y las calles sin rematar contrastaban con la instalación en aquel año 43

 Próximo a llegar a los 85 años de

un “jardín” en el Couto

A menudo, las ciudades se explican a través de sus grandes monumentos o sus puentes, pero existe otra historia, más silenciosa y humana, que se escribe en el interior de los barrios. El 28 de julio de 1939, Orense no solo ponía la primera piedra de un edificio; estaba cimentando una de las instituciones que con escaso “ruido” más huella ha dejado en la memoria afectiva de los orensanos. Hoy, con la perspectiva que nos dan los casi 85 años transcurridos desde aquel día, el Jardín Maternal del Couto —originalmente bautizado como "Iglesias Ballesteros"— se nos presenta no solo como un centro asistencial, sino como un hito social que sigue prestando un servicio envidiable a la ciudad.

El Couto de finales de los años 30 era un hervidero de gente. Un barrio populoso, de alma trabajadora y zona industrial por excelencia, donde la necesidad de un espacio para el cuidado de los niños era una urgencia real. La construcción del Jardín Maternal fue recibida como una bendición para las familias que necesitaban un lugar seguro y digno donde dejar a sus hijos mientras cumplían con sus jornadas laborales.

Lo que se proyectó no fue un simple edificio funcional, sino un auténtico oasis urbano. El centro nació rodeado de una extensión de terreno que hoy nos parecería un lujo: jardines cuidados, campos de juego y una zona de bosque que permitía a los pequeños orensanos crecer en contacto con la naturaleza sin salir de la ciudad.

Uno de los grandes orgullos del proyecto fue su piscina. Hoy estamos acostumbrados a las instalaciones deportivas municipales, pero en aquel entonces, contar con una piscina en Orense era algo extraordinario. De hecho, fue la primera piscina pública de la ciudad, aunque con un matiz importante: su uso estaba reservado exclusivamente para los pequeños del centro.

Aquella piscina no era solo un lugar de recreo; se diseñó pensando en el "vigor físico", en una época donde la salud infantil era una preocupación constante. Sin embargo, su historia fue breve. Mantener una instalación de ese tipo en aquellos años no era tarea fácil. Los costes de conservación y los problemas técnicos de la época hicieron que, pocos años después de la inauguración, tuviera que cerrarse, y si no me equivoco hoy sería cuestión de quitar la tierra que la cubre para recuperarla. A esto se sumaba un factor logístico curioso: durante el verano, que era cuando la piscina habría tenido más sentido, el número de niños en el centro descendía notablemente, los abuelos y las vacaciones paternas, solían influir en cambiar la ciudad por el pueblo, lo que hacía que su mantenimiento fuera poco práctico para la institución.

Fotografía publicada con motivo de la inauguración en el diario El pueblo Gallego, 

Más allá de su función como guardería para las familias trabajadoras, el centro cumplió una labor humanitaria fundamental al acoger a niños de familias muy humildes. Eran años difíciles, de posguerra, donde muchos niños se encontraban en una situación de vulnerabilidad extrema. Para ellos, el Jardín Maternal no era solo un lugar de paso, sino un verdadero hogar donde se les proporcionaba algo que el centro definía con una frase hermosa: "el alimento de la ilusión".

Allí, los niños de familias con escasos recursos encontraban no solo comida y enseñanzas, sino juguetes y un entorno diseñado específicamente para ellos, tengo que indagar el tema pero creo que no pernoctaban en el centro. En el discurso de inauguración se mencionaba que muchos de estos pequeños jamás habrían visto esos juguetes de no ser a través de los escaparates de las tiendas de la calle Paseo. Entrar en el centro significaba, para muchos, dejar atrás la precariedad de la calle para acceder a una infancia protegida, con ropa limpia, revisiones médicas en su clínica moderna y una educación que empezaba por los rudimentos del saber y el respeto.

No podemos hablar del Jardín Maternal sin mencionar a su artífice, el arquitecto Mariano Rodríguez Sanz. Supo interpretar perfectamente que un espacio para niños debía ser alegre y luminoso. Su diseño rompió moldes con lo que se estilaba en la ciudad:

Los pasillos de cristal y los inmensos ventanales permitían que el sol entrara de lleno en las salas de clase, creando un ambiente saludable y lleno de energía. El edificio no escatimaba en belleza. El famoso azulejo de la cerámica Zuloaga de Segovia en la fachada, representando a la patrona de la institución, era una joya que espero que a pesar de las sucesivas reformas se haya conservado…

Esos detalles, junto al mobiliario diseñado a medida, hablaban de un "estilo nuevo e infantil" que buscaba dignificar la estancia de los menores. El centro contaba con una sala de estar de estilo vasco y un hall elegante presidido por la memoria de quien daba nombre al centro, José Iglesias Ballesteros. Todo estaba montado con lo que las crónicas de la época llamaban "un gusto refinado", desde la cocina rebosante de limpieza hasta el despacho de dirección.

Los vecinos del barrio se fotografiaban en el entorno de las instalaciones. Lela,_ Pilocha....

El día que se abrieron las puertas, Orense se volcó con la institución. Tras la bendición del vicario capitular de la Diócesis, los asistentes recorrieron cada rincón, asombrados por la modernidad de la clínica sanitaria y el material pedagógico, que incluía algo tan avanzado para 1943 como un aparato de radio en la sala de clases.

Para cerrar aquel día histórico, se sirvió una comida a los niños que quedó registrada como un ejemplo de la atención que se les quería brindar: entremeses, puré de patatas, merluza en salsa, carne rellena y el toque dulce del brazo de gitano. Era la puesta en escena de un compromiso que, más allá de la política de la época, buscaba paliar el hambre y la orfandad en una ciudad que intentaba reconstruirse.

Es admirable comprobar cómo, casi 85 años después, ese edificio sigue en pie cumpliendo su cometido original. Aunque los tiempos han cambiado y las necesidades de las familias son otras, el espíritu de servicio permanece intacto.

Hoy en día, el Jardín Maternal del Couto, reformado y ampliado sigue siendo considerada una de las mejores guarderías de toda Galicia. Ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, modernizando su pedagogía pero manteniendo esa ubicación privilegiada y esa estructura que Mariano Rodríguez Sanz diseñó para que los niños fueran los verdaderos señores de la casa.

Para los que amamos la historia de Orense, el Jardín del Couto es mucho más que una guardería; es un recordatorio de que, incluso en los tiempos más sombríos, nuestra ciudad fue capaz de levantar edificios destinados a proteger lo más valioso que tenemos: el futuro de nuestros niños. Pasear hoy por sus alrededores, escuchar el griterío de los pequeños jugando donde hace décadas lo hacían otros niños en situaciones mucho más duras, es una de las mejores formas de sentir el pulso de nuestra historia local.

1956, Don José y niñas de 1ª Comunión aún se podía ver en la fachada el azulejo de la empresa Zuloaga. 


jueves, 28 de mayo de 2026

La revolucion Biscuter

La caravana Biscuter a su paso por la gasolinera de Rumbao, en la calle del Progreso

En septiembre de 1955, la ciudad vivió un evento que prometía ser revolucionario: la presentación de los primeros Biscuter. Aquel vehículo, apodado popularmente como "la moto de cuatro ruedas", nacía con el objetivo de dar solución a las necesidades de movilidad de muchos ourensanos.

Este ingenio fue el fruto de la unión de cinco empresas metalúrgicas catalanas, que fundaron para tal fin la compañía Auto Nacional. La premisa era clara: fabricar un vehículo sencillo, barato y fiable. En gran medida, el objetivo se cumplió; su precio superaba por poco al de una motocicleta y su mecánica era robusta. Sin embargo, no estaba exento de limitaciones, como una velocidad punta muy reducida y las dificultades que presentaba para circular en días de lluvia.

En Ourense, la distribución recayó en una figura de renombre en el sector: José Ramón Pérez Rumbao. A pesar de que puso todo su conocimiento y empeño en promocionarlo, Galicia no fue, precisamente, la región de España donde este singular microcoche alcanzó su mayor éxito.



 

miércoles, 27 de mayo de 2026

No. No dejo el tema....

 Primera Vespa entregada por Ovidio Feijoo y anuncio sorteo Calzados Castro

        Iba a dar por cerrado el tema, pero he pensado que os gustaría conocer uno de los factores clave que disparó la popularidad de la Vespa. Al revisar la prensa de los años cincuenta, es habitual encontrar crónicas que ensalzan la enorme aceptación de este vehículo entre las jóvenes europeas. Parecía que en Italia, Francia o Inglaterra las regalaran; sin embargo, en España la realidad era bien distinta. Aunque su precio no era desorbitado, la economía de posguerra no estaba precisamente para «tirar cohetes».

Así, a pesar del impacto de éxitos cinematográficos como Vacaciones en Roma —donde la pareja de moda, Audrey Hepburn y Gregory Peck, recorría la Ciudad Eterna sobre dos ruedas—, el cliente tipo de Vespa en nuestro país no fue mayoritariamente femenino. El perfil real era el del trabajador que necesitaba un transporte rápido y, sobre todo, económico. Los médicos rurales fueron sus mejores embajadores, seguidos de fotógrafos, sacerdotes y carteros. En el ámbito local, me consta que fotógrafos de renombre como Rizo, Belay, Mazaira, Cudeiro y Covelo fueron usuarios habituales de estos «corceles» mecánicos.

102 Vespas sorteo en Galicia el Coñac Decano el mes de junio del 1955

Pero hubo otro argumento definitivo para su popularización: el marketing, un área en la que Ourense siempre ha sido puntera. Varios negocios locales organizaron sonadas promociones donde el premio estrella era una Vespa, que incluso se exhibía con orgullo en los escaparates para atraer las miradas.

Ya os he compartido anteriormente fotos de los Almacenes Feijóo haciendo entrega de estos premios (gracias a la generosidad de los hermanos Feijóo, que me han prestado parte de su archivo), pero no fueron los únicos. El histórico Calzados Castro también se sumó a esta tendencia, al menos durante la celebración de su 56º aniversario en 1954, sorteando una unidad entre su fiel clientela.


martes, 26 de mayo de 2026

Ya puestos... Iso Scooter...

        Y ya para cerrar, por el momento, este capítulo dedicado a los scooters de mediados del siglo XX, os presento un hallazgo curioso: un anuncio de prensa del año 1953. Este documento gráfico pertenece a un conocido emprendedor ourensano que, en su día, decidió embarcarse en la ambiciosa aventura de distribuir una marca que prometía grandes éxitos en el mercado nacional: el Iso.

        Si analizamos las especificaciones de la época, el Iso Scooter podía competir perfectamente en calidad y robustez con los grandes referentes del sector. Sin embargo, su principal hándicap fue el coste. En la batalla del precio, las todopoderosas Vespa y Lambretta eran, sencillamente, imbatibles. Dado que la finalidad de estos vehículos en la España de la posguerra era motorizar a la población con una herramienta de trabajo y transporte que fuera dura, fiable, duradera y, sobre todo, barata, el Iso no logró consolidarse masivamente frente a sus competidoras transalpinas fabricadas bajo licencia en España.

        Un último detalle importante para los coleccionistas y amantes de la ephemera de automoción: no perdáis el tiempo buscándola en mercadillos de segunda mano, rastros o anticuarios. Esta llamativa chapa publicitaria que ilustra el texto no es una reliquia recuperada de un viejo taller; ha sido confeccionada digitalmente utilizando Inteligencia Artificial, recreando el diseño y envejecimiento de una placa de la época a partir de la información del anuncio original.

 



 

lunes, 25 de mayo de 2026

Otra de Scooters....

 


Al hilo del artículo de este viernes, he descubierto una información que desconocía totalmente: la existencia de serios competidores para Vespa y Lambretta en el mundo de los scooters.

Es cierto que sabía de la marca Iso —e incluso espero poder unir pronto una unidad con matrícula ourensana al grupo de Facebook "Aquellos cacharros Ourensanos"—, pero no era la única. Marcas como Rondine fueron contemporáneas y, por lo que he podido leer, estuvieron cerca de cambiar la historia. Aunque su calidad era superior, su precio también lo era, y ese factor resultó definitivo para su destino comercial.

Mientras sigo recabando datos, os muestro cómo era este vehículo a través de un anuncio del que fue su distribuidor en nuestra ciudad. Una vez más, aparece un nombre omnipresente en el motor local: el Garaje Americano de los Hermanos Vázquez.

Rondine 125 Sport

viernes, 22 de mayo de 2026

La historia de Vespa en Ourense

El comienzo. Kaifer & Garaje Americano 

 La Vespa en Ourense.

Camino de los 75 años.

En el mundo del motor, nadie duda de que el SEAT 600 ha sido el coche más icónico para los españoles; sin embargo, en el ámbito de las dos ruedas —y a pesar de ser un scooter—, la Vespa reina de forma indiscutible desde 1946.

            Como ocurre con la mayoría de los grandes inventos, la Vespa nació de la necesidad, ofreciendo una solución ingeniosa a los retos de su época. En primer lugar, facilitó la movilidad con un vehículo asequible durante los difíciles años de la posguerra. En segundo, priorizó la fiabilidad sobre la velocidad, apostando por una postura de conducción excepcionalmente cómoda.

            La sociedad europea no tardó en adoptarla. Fue celebrada como un vehículo ideal para el público femenino, ya que permitía conducir con la naturalidad de quien se sienta en una silla. No obstante, no fueron las únicas en caer rendidas a sus encantos: los médicos rurales sustituyeron burros y caballos por este nuevo medio de transporte. A ellos se sumaron rápidamente —no sin esfuerzo, pues aunque barata, suponía una inversión— carteros, fotógrafos y sacerdotes de todos los pueblos de la geografía española.

            Hablar de la Vespa en Galicia exige una parada en Vigo, la tercera ciudad de España en contar con un concesionario oficial de la marca. Este hito llegó de la mano del empresario Luis Kaifer Olona, una figura incansable que ya había cosechado éxitos en diversos sectores.

            Su trayectoria pública comenzó en 1925 como representante en Galicia de la sociedad Tubos Forjados de Bilbao (no lo puedo asegurar pero creo que tenía orígenes vascos). Además de su faceta empresarial, Kaifer destacó como un deportista activo y un firme colaborador en el fomento del deporte local, lo que le valió el reconocimiento y el respeto de la sociedad de la época.

            Con el incipiente desarrollo de la automoción, Kaifer apostó decididamente por el sector. Grandes firmas le confiaron sus representaciones, convirtiendo su almacén en un punto estratégico para todo tipo de componentes, desde frenos y amortiguadores hasta neumáticos de marcas como Pirelli o Firestone. En cuanto a vehículos, distribuyó con éxito marcas como Fiat, Dodge y Ford. Balilla y Topolino fueron otros de sus éxitos.

            Su influencia también fue clave para la provincia de Ourense. Hacia 1954, apenas un año después de asumir la representación de Vespa en Vigo, Kaifer detectó el creciente mercado ourensano. Para atender esta demanda, llegó a un acuerdo con el Garaje Americano, ellos colaboraban en las ventas y Kaifer enviaba a mecánicos especializados varios días al mes, garantizando así el servicio técnico oficial en la ciudad de las Burgas. Sin embargo, el servicio técnico puntual no era suficiente; el éxito de ventas de la marca hacía imprescindible un concesionario oficial en la ciudad. El encargado de asumir este reto fue Rogelio Fernández, quien creó la firma FERQUIN, Fernández-Quintas, apellidos de sus hijos.

Rizo, era uno de los usuarios de este vehículo, pero al mismo tiempo, cuando veía uno por las calles no podía evitar fotografiarlo

El negocio nació inicialmente en la calle Progreso, junto a la confitería Milhojas, pero pronto se trasladó en busca de mayor visibilidad a la calle del Paseo. Allí, Ferquin ofrecía un catálogo propio de la época, donde convivían las flamantes Vespas con las máquinas de coser Refrey o las lavadoras Bru.

Gonzalo Belay, se marchaba de vacaciones y demostraba que la Vespa era un vehiculo familiar. Ademas de llevar todos los pertrechos que usarían en el Camping (incluida la pelota de playa), su mujer y su hijo lo acompañaban. Toda una proeza

            De aquellos años queda una curiosa anécdota, relatada por José Antonio Feijoo, sobre la sana rivalidad —el "pique"— entre Ferquin y JELASA (Jesús Lago y Lago), el distribuidor de Lambretta. Uno de los grandes argumentos de venta de Ferquin era la seguridad: criticaban que el faro de la Lambretta, al ir fijo en el escudo, no iluminaba el trazado en las curvas. Por el contrario, la Vespa, al llevar el foco integrado en el manillar, permitía dirigir la luz hacia donde apuntaba la rueda, una ventaja competitiva que se convirtió en todo un lema de la casa.

            El siguiente paso en esta historia (circa 1962), llegó de la mano del célebre: Delio Rodríguez, quien supo ver en la Vespa el complemento perfecto para su especialidad: las bicicletas. Así, durante un tiempo, la avenida de la Habana fue testigo de la convivencia entre las monturas de Orbea y los motores de Vespa.

            Sin embargo, esta alianza no duró mucho. A Delio se le presentó la oportunidad de introducir en sus tiendas una gama de «vehículos de grandes usuarios» a la que no pudo resistirse. Me refiero, por supuesto —valga la broma—, a las sillas y los coches de bebé, que acabaron desplazando a las motocicletas en su escaparate.

Anuncio y precios de aquellos tiempos

            Nos acercamos a la actualidad, que supone el periodo más longevo de un distribuidor de la marca. Me refiero a Hermanos Abad, una firma que ya contaba con gran experiencia: desde el año 1958 distribuía marcas como MV Agusta o B.S.A., todo un lujo. La mayoría los recordamos en la avenida de las Caldas, a la entrada del Puente Viejo, pero también tuvieron una exposición y venta en la calle Concejo antes de trasladarse a su ubicación actual en la zona universitaria.

            Ellos gestionaron la marca hasta el siglo XXI y, bajo su dirección, la Vespa vivió su momento de mayor esplendor. Hoy la concesión está en manos de Motos Ucha, pero eso ya forma parte del presente.

               Mi agradecimiento a Tito Abad (Hermanos Abad) y a José Antonio Feijoo por cederme parte de sus recuerdos para completar esta historia.

Esta es la responsable de este artículo, y de la creación del grupo Aquellos Cacharros ourensanos, en Facebook, con el que unos 9000 ourensanos estamos recuperando las imágenes de vehículos con matricula de nuestra provincia anteriores a los años 70.  A día de hoy se conocen mas de 1000 vehículos de esa época.





jueves, 21 de mayo de 2026

Vista de la ciudad de foto Villar 1934


Mi búsqueda de antiguas vistas de la ciudad, de vez en cuando, tiene recompensas como la que hoy os muestro.

Ya sabemos que Pacheco contagió a todo el personal de su estudio el gusto por estas imágenes; así, Ksado, Xesta y su hijo Augusto firman la mayoría de las vistas que conocemos de Ourense. Sin embargo, no había ningún inconveniente en que otros profesionales hicieran lo propio. Leopoldo Iglesias (Villar Foto), en aquellos años de comienzos de los 30, colaboraba con el diario Pueblo Gallego y en 1934 envió esta original perspectiva. No es la habitual realizada desde la finca de los Sas, sino que (espero no equivocarme) se subió a los tejados de la Catedral para capturarla.

A riesgo de error, porque como sabéis mi visión espacial es mejorable, yo diría que la calle que se ve con más claridad es la de la Paz, y en el lado izquierdo se aprecia lo que creo que sería el Obispado.

Os agradezco vuestros comentarios para confirmar estos detalles. y ampliar datos...

miércoles, 20 de mayo de 2026

La plaza de Vigo 1934

 

Hace cinco años que escribí esta entrada y, por aquel entonces, no pude mejorar la fotografía que había publicado el diario Pueblo Gallego para que pudiéramos disfrutarla debidamente. Hoy vuelvo a enseñárosla con estas mejoras; cosas de la tecnología. Aun así, es una pena que todavía no se pueda leer la matrícula de ese flamante vehículo.

 Cuando hablamos de la plaza de las Mercedes, son pocos los que recuerdan que, en la esquina donde aparece su nombre, aún se conserva el rótulo que la identifica como Plaza de Vigo.

Es posible que incluso sean más los ourensanos que saben que ahí estuvo situada la Pía da Casca, e incluso que las escaleras del Paxaro estaban en A Porta da Pía.

Pero dejémonos de lo que creemos saber y vayamos a los hechos. Según mis datos, desde que en el año 1934 se decidió honrar a nuestros "parientes" de Vigo dándole su nombre a la plaza, no me consta que nadie lo haya cambiado oficialmente, por lo que sigue manteniendo esa denominación. Debo reconocer que, en lo que respecta al callejero de Ourense, muchos datos son difíciles de contrastar debido a expedientes de honra desaparecidos, entre otros contratiempos. En aquellos años de comienzos de los 30, era muy habitual organizar jornadas de hermanamiento entre ciudades gallegas durante las fiestas; vigueses y pontevedreses eran visitantes habituales.

La fotografía que hoy os muestro es precisamente de ese año en el que pasó a llamarse Plaza de Vigo, pero con una toma singular: es la primera imagen que veo en la que el protagonismo se le otorga a la parte superior de la plaza. Al fondo aparece el antiguo hospital y, donde se ve ese vetusto automóvil, supongo que es donde se ubicaban los bomberos.

martes, 19 de mayo de 2026

El solar de la plaza de abastos

En 1928 se daba el pistoletazo de salida a las obras de la Plaza de Abastos. Después de barajar varias opciones, como la Plaza de San Marcial entre otras, se optó —con acertado criterio, en mi opinión— por este solar situado junto al muro del puente de As Burgas.

La fotografía está repleta de detalles que seguramente muchos desconocéis. Si os fijáis, en primer plano se ve el tejado de lo que entonces era el Matadero Municipal y, a la izquierda, un muro que definía perfectamente lo que hoy es el Rianxo.

En la parte superior, como podéis ver, existían varias edificaciones de planta baja; a riesgo de equivocarme, creo que eran galpones habilitados para trabajos de campo o algún taller. No parece que fueran viviendas, aunque quién sabe. Además, se aprecia mucha actividad en la Alameda... ¿estaría por aquellos días el Circo Feijóo o las barracas de la feria?

lunes, 18 de mayo de 2026

La feria del automovil 1926


Recientemente os hablé del distribuidor que la marca Fiat tenía en Ourense en 1926. Por aquel entonces, no se trataba de un empresario local, sino de una concesión compartida para Ourense y Pontevedra, cuya central estaba instalada en Vigo.

Era la empresa Cabanelas, la cual, como os comenté, se tomaba muy en serio su labor promocionando la marca con gran esfuerzo. Por casualidad, he localizado esta fotografía del stand que montaron para la Feria del Automóvil celebrada aquel verano en el Jardín del Posío, y estoy seguro de que os gustará.

Aunque la imagen original publicada en la prensa de la época tiene una calidad muy deficiente, gracias a la Inteligencia Artificial podemos apreciarla con mayor nitidez. Se trata de una reproducción fiel que nos permite recuperar este fragmento de nuestra historia urbana. La Fiat ocupaba un gran espacio de la pista del Posio. 



viernes, 15 de mayo de 2026

El Tarzán Orensano. 1950


 El Tarzán Ourensano

 Un misterio de 1950.

Los años de posguerra no fueron fáciles, y menos para familias que habían quedado rotas o que ya con anterioridad sufrían problemas. El caso más frecuente era el de niños con enfermedades mentales a los que la falta de ayuda social condenaba en muchos casos al encierro o al abandono. En el mejor de los escenarios cuando la familia era pudiente, su vida transcurría bajo una continua vigilancia y en casos críticos el medico incluso aconsejaba que se les atara.

En la ciudad fueron varios los casos conocidos, pero son los desconocidos los mas graves, ya que suponían abandonos e incluso crímenes. Hoy sin embargo no me apetece recordar algo tan desagradable, así que aprovechare para recuperar una historia que apareció en mis consultas mientras intentaba documentar sucesos similares. Hoy recordaremos al “Tarzán orensano”.

El personaje de Tarzán de los monos, creado por Edgar Rice Burroughs, es conocido desde 1912, No obstante no fue hasta la década de 1930 cuando alcanzó fama mundial, gracias a la interpretación del atleta Johnny Weissmüller en la gran pantalla. En Ourense tuvimos nuestro propio Tarzán aunque su historia fue mucho menos cinematográfica y su desenlace, aunque satisfactorio, dejó tras de sí numerosas incógnitas.

 Todo comenzó la tarde-noche del sábado 2 de septiembre de 1950. Un grupo de gente que estaba en torno a las vías del tren en las Caldas, vio a lo lejos lo que parecía una niña, con ropas raídas y desaliñadas. En un primer momento la figura intento huir, pero intuyendo que necesitaba ayuda la siguieron hasta conseguir detenerla. La primera sorpresa, fue su aspecto totalmente desaliñado, y la comprobación que no era una niña, sino un chico con el pelo tan largo que le llegaba a la cintura. Iba descalzo y vestía una camisola tan deteriorada por el tiempo que a duras penas le cubría el cuerpo.

 En un primer momento se hizo cargo del niño Carmen la guardesa de las obras del ferrocarril, quien le proporciono ropa y comida. Al mismo tiempo se avisaba a las autoridades, que llegaron con la idea de trasladarlo al asilo de la Barrera, mientras se realizaban averiguaciones.

Durante el tiempo que permaneció con Carmen, el joven fue incapaz de articular palabra alguna; solo emitía gritos y sonidos guturales que recordaban a los de un animal. Una vez ingresado en el asilo, y tras comprobar que no mostraba signos de agresividad, se le permitió interactuar con otros niños. Estos, en un intento por comunicarse, comenzaron a recitar nombres al azar para ver si reaccionaba. Al pronunciar "Javier", creyeron detectar un leve gesto de asentimiento, por lo que se asumió que ese era su nombre.

Esa estancia en el centro, fue muy breve, ya que el chico en cuanto pudo se escapó. Tal vez tantas miradas y preguntas fueran excesivas para alguien que aparentaba llevar viviendo tanto tiempo en soledad.

El niño jugando con un reloj en el asilo de la barrera.

Rápidamente las fuerzas locales se dispusieron en su busca, pero de nuevo fue una casualidad la que facilito encontrarlo. Entre dos vagones de la estación, un operario del ferrocarril lo encontró al día siguiente y nuevamente volvió a recluirse en el asilo de la barrera. Comenzaba así la labor de intentar identificarlo y explicar que había sucedido. No existía en los alrededores de la ciudad ningún reporte de desaparición que coincidiera con sus características, lo que sugería que el joven podría haber estado vagando por los montes durante más de un año.

 Pasado un mes de estancia en el asilo de la barrera casi se podía decir que estaba integrado, eso sí, pasando por alto otras dos fugas y otros tantos intentos fallidos. El principal problema era la comunicación, ya que prácticamente no pronunciaba palabras. Se le notaba interés y ganas de hablar, pero su vocabulario se reducía a una docena de palabras que repetía al escucharlas. Un detalle que fue decisivo: en algunos momentos usó palabras más habituales en Portugal que aquí, como bola por pelota, o carro por coche….

Eso sumado a la falta de posibles casos de huida o desaparición en el entorno, obligó a ampliar el radio de acción, para encontrar su origen. Uno a uno se fueron descartando los posibles casos de desaparición en la provincia, Al final se pensó en un posible deambular del muchacho desde algún lugar mucho más lejano. A esa teoría se sumaba la tendencia del chico a esconderse en la zona del ferrocarril, lo que hacia pensar en una cierta familiaridad.  En esa tesitura las autoridades decidieron realizar unas fotografías y circularlas por la prensa del norte de Portugal.

«Encontra-se num asilo de Orense ( Espanha) um menor que aparenta 14 ou15 anos, de cabelo castanho e olhos claros. Que naquela cidade foi encontrado abandonado próximo da estaçao do camino de ferro. No dia 1 de setembro do ano corrente.»


 Foto publicada en los diarios portugueses para facilitar su identificación.

© Biblioteca Pública de Braga – Universidade do Minho

No fue de manera inmediata, pero afortunadamente a finales de noviembre una señora portuguesa de la zona de Vila Real, se ponía en contacto con las autoridades para que la ayudaran a recuperar a su hijo al que había identificado en la foto publicada. La alegría fue inmensa dado que desde el mes de abril en que había desaparecido mientras jugaba con otros niños en el pueblo de Valpaços, ya se le había dado por muerto.

Final feliz para una historia que guarda muchas preguntas sin respuesta. A pesar de que he intentado averiguar que fue de ese niño, no he conseguido ningún tipo de información, cierto es que para su total reintegración en la sociedad, buscar la confidencialidad es lo mejor que se puede hacer.

Lo que sí se puede descartar es la mayoría de especulaciones iniciales de la historia que hablaban de un trágico accidente en el que fallecían sus padres, o de malos tratos que le llevaron a escapar al monte, incluso se le suponía testigo de un violento crimen en los montes portugueses. Cierto es solamente que ese muchacho de tan solo 12 años tuvo que afrontar una experiencia durísima, pero que su fortaleza de espíritu le permitió resistir un viaje de mas de 100 km entre Valpaços y Ourense, en el que seguramente se enfrentó a peligros impropios para su edad, además de ser capaz de alimentarse por sí mismo. Me gustaría saber que fue con el tiempo de ese muchacho que probablemente aun siga vivo hoy; tendría, si no me equivoco 88 años, y uno de sus apellidos seria Rey….


Mi agradecimiento a don José Paulo Azevedo da Silva, de la biblioteca pública de Braga por su colaboración.






jueves, 14 de mayo de 2026

Otra mas de Canedo

 Siguen apareciendo imagenes de Canedo, y junto al centro se esta convirtiendo en la mas nutrida parte de mi archivo. El hecho de celebrar las fiestas de Santiago, son el motivo, ya que la prensa gallega en Julio y agosto, no tenia exceso de noticias, y les venia muy bien esta fiesta tan popular para llenar sus paginas. y lo mas facil poner fotografias. para mi una suerte.

Hoy la protagonista es la calle Queipo de LLano, que no os voy a decir como se llama hoy. seguro que ya la identificasteis a pesar de las grandes diferencias.... La fotografia en color es de las que me divierto utilizando la I.A. y se a inventado un tranvia y una moto con sidecar, ademas de convertir en un puesto de fruta lo que son las escaleras de acceso al palco de la musica que se habia levantado para las orquestas, pero aun asi esta muy lograda.  Para que compareis os muestro la foto original.

miércoles, 13 de mayo de 2026

La Linda Tapada


 Hace siete años os mostré esta fotografía y os preguntaba si sabíais dónde era exactamente este lugar, que definían como el espacio «desde la avenida de Villacastín hasta el antiguo trazado del ferrocarril».

En aquel entonces las respuestas fueron vagas; incluso buenos amigos pontinos no me aseguraban cuál era su ubicación exacta. Hubo aproximaciones, pero surgieron dos opciones que no pude dilucidar. La más probable, en mi opinión, sería la zona próxima a la estación, lo que hoy es la urbanización San Rosendo. La otra es la zona que se está urbanizando actualmente, muy próxima a la anterior. Un dato que seguramente ayudara es que he encontrado un anucio de Carrocerias Perez que se anunciaba asi: "Talleres en la Tapada- El Puente , en frente de la estacion de ferrocarril", lo que me inclina a aceptar la urbanizacion San Rosendo.   pero......

Hoy le he dado un retoque a la fotografía con IA para ver si retomamos la conversación y resolvemos esta duda: ¿Qué hay hoy en los solares de «La Linda Tapada»?

martes, 12 de mayo de 2026

De luto en Santo Domingo

Estoy indagando, por ahora sin fortuna, qué ocurrió exactamente en aquel año 1935 con el accidente ocurrido en la Avenida de Francia, que era como se llamaba entonces la calle Ervedelo. No sé si os acordáis de que ya hablé de ello en un artículo escrito en 2012. Por aquel entonces, ni siquiera tenía la confirmación de cuál era el edificio siniestrado, si bien todo apuntaba al que hoy albergaba en sus bajos un restaurante "Rio" y, a la altura del río, un club de escalada. Al final, no hay ninguna duda: se trataba de ese.

También he conseguido unas cuantas fotografías que se publicaron en la prensa nacional. Sin embargo, los avances que realizo sobre la resolución final de culpables y responsabilidades se difuminan entre tanto recurso legal. El propietario aparece evidentemente como responsable, pero la implicación del resto —arquitectos, aparejadores, funcionarios, etc.— no queda tan clara.

Hoy, aprovechando una foto del entierro de los nueve trabajadores que fallecieron en el siniestro, lo que os muestro es la calle de Santo Domingo y su aspecto en aquel año. Si os fijáis bien, el parecido con la estética actual es inexistente. En aquella época, la esquina albergaba uno de los locales más visitados de la ciudad: la tienda de Ultramarinos de los Sierra. Estaba en un edificio que ya no existe, al igual que la construcción de una sola planta que se ve a su lado. A continuación, aparece un solar del que ya me gustaría ser propietario hoy en día... (mis problemas de visión espacial no me ayudan a confirmar si es el que dio salida a las Galerías Viacambre, pero estoy seguro de que sí).

Por si os apetece profundizar, os dejo el letrero de "Relojería" que se ve casi enfrente de Sierra, y otro en primer plano que me parece un aviso publicitario: "La Viña". ¿Alguien sabe qué era exactamente?




 

lunes, 11 de mayo de 2026

De nuevo la fuente del bosque.

Vaya por delante que esta fuente, independientemente de la plaza o jardín donde se ubique, no dejará de embellecer su entorno; posee una belleza intrínseca. Quizás por ello, y para mitigar la pérdida de la estatua de doña Concepción Arenal en los jardines del Obispo Cesáreo, se decidió trasladar esta pieza desde el Jardín del Posío hasta dicha plaza, que había quedado "desnuda" tras la retirada de la efigie y su añorado pedestal.

Sin embargo, como se puede apreciar en esta fotografía que la revista Ilustración Universal mostraba a sus lectores en 1926, el rincón que habitaba en el Posío también gozaba de un encanto singular. Si en un futuro la situación lo permite, sería una excelente idea recuperar ese espacio instalando una nueva fuente que devuelva la armonía a ese rincón del jardín.

No hablo de volver a trasladar la pieza antigua, que ya ha sufrido demasiados "viajes" —desde su origen en Osera, pasando por la Plaza Mayor y el Posío, hasta llegar a su ubicación actual—, sino de crear una nueva que vuelva a relajar con sus sonidos a los ourensanos al final del paseo de las palmeras.


 

viernes, 8 de mayo de 2026

Cosas de Don José.... Fatima 2026

Año 1954: el templo estaba sin terminar y el altar ni se había comenzado. Aun así, don José se las arregló para que el día de la Santiña todo se viera perfecto. Coloreada con Inteligencia Artificial

 Fátima 2026.

Las ideas de don José

        Hoy, la Santiña aguarda de nuevo la visita de los ourensanos y reclama su compañía para recorrer sus calles en procesión.

    Es bien sabido que, aunque fueron innumerables los vecinos que colaboraron para fomentar la fe en la Virgen de Fátima, hay un nombre que, sin discusión, encabeza todos los esfuerzos: don José (Monseñor José Álvarez González).

    Que nadie se sienta excluido; es cierto que sin la contribución colectiva nada hubiera sido posible. Desde el obispo Blanco Nájera hasta el más humilde albañil, pasando por una legión de niños y todos los vecinos del Couto. No hablo solo de aportaciones económicas —donde cada uno dio lo que pudo—, sino del trabajo físico y los ánimos para seguir adelante.

    Dicho esto, permitidme volver a don José. A medida que investigo la historia del Santuario, no dejan de sorprenderme sus ideas. Al margen de su conocida "pillería" —como cuando en pleno verano, los camiones cargados con material para las obras del Seminario quedaban estratégicamente "atascados" en el barro frente a Fátima—, su capacidad de gestión era inagotable.

    Organizó recogidas de papel, trapos, cristal y chatarra (una labor que el padre Silva también realizaría años después para Benposta, bautizándola como “Trapabocha”). Con la perspectiva del tiempo, sabemos que una de sus mejores iniciativas para recaudar fondos fue la recogida de metales: se lograron reunir más de 1.800 kilos de cobre en forma de cazuelas y monedas, 500 kilos de bronce, 50 kilos de plata, 4 de oro y más de seiscientas piedras preciosas.

    A esto debemos sumar su incansable labor epistolar. Escribía a todos los ministerios y organismos públicos pidiendo ayuda; aunque muchas veces recibía un "no" por respuesta, no se desanimaba. Cuando no era un año era otro, pero algo siempre terminaba cayendo. A quienes procuraba no "exprimir" era a los particulares, pero cuando lo hacía, obtenía resultados: consta, por ejemplo, que el propio Eduardo Barreiros le prestó su ayuda.

    El tema económico era primordial, pero don José sabía que un edificio vacío no servía de nada. Sus esfuerzos se encaminaban a crear un sentimiento de comunidad parroquial incluso antes de que esta funcionara oficialmente. Su filosofía era tan sencilla como brillante: sembrar felicidad en la infancia para asegurar la fe del mañana. El niño que hoy ríe en la parroquia es el padre que mañana guiará a su familia.

    Quienes lo vivieron me cuentan que, en cuanto fue posible, se ofrecieron funciones de cine. No se hacían de cualquier manera: desde el sábado se exhibía la cartelera a la entrada y el domingo, a las tres en punto, comenzaba la proyección. Antes, los niños pasaban por una especie de ambigú con refrescos y chucherías que nada tenía que envidiar a las salas del centro, incluyendo su propia zona de "gallinero".

    Pero el cine fue solo una de muchas. Como podéis ver en el "documento" que os muestro, se formó un club deportivo que distaba mucho de lo que acostumbramos a ver hoy en día, cuando los padres pueden financiar todo lo necesario para que sus vástagos hagan deporte y emulen a sus ídolos.


    En aquellos tiempos, entre don José y los jóvenes se tiraba de imaginación para sacar adelante cualquier misión. Antes de que comentéis nada sobre la ortografía, os aseguro que don José se limitó a dejar que los muchachos utilizaran su maquina de escribir, el texto fue cosecha de los jugadores…

    En este caso, se pretendía crear la Asociación Deportiva Juvenil Fátima, pero sin tener medios ni siquiera para camisetas, por no hablar de un balón. Sin embargo, con ingenio se redactó este flyer que se repartió por todo el barrio. Ya os adelanto que el equipo se formó y tuvo su equipación. Campo reglamentario no, pero es que eso tampoco era tan necesario: el parque Cabañas o los diversos terrenos que había al final de la calle Ervedelo —con más o menos planicie— servían perfectamente para jugar partidos interminables. Como aquel que enfrentó al Fátima con la Juventud del Couto, que terminó 2-4; don José no sabía a quién animar: todos eran sus “monaguillos”.

Esta foto demuestra que al final el club consiguió equipar a los jugadores.

    Es de justicia recordar que supo rodearse de ayudantes de gran valía y compromiso , y aunque seguro que no he conseguido identificar a todos, al menos citar a don Pablo, don Manuel y el padre Barbosa, quienes cargaban con gran parte de la responsabilidad de estas actividades. Muchos "niños" del Couto recuerdan el Club Albatros, todo un exito: deporte todo el año y campamentos de verano en la playa. Lo que hoy parece increíble es que aquellos jóvenes iban andando desde Ourense hasta Vigo, Cangas o Baiona en jornadas de convivencia extraordinaria. El equipo de baloncesto llegó a alcanzar tal nivel que, en cierto punto, tuvo que "medio" profesionalizarse.

El Coro de Fátima

    Don José no descuidó a los mayores. Como párroco, organizaba catequesis, ejercicios espirituales y reuniones de matrimonios, pero siempre bajo la premisa de que la diversión debía estar presente. Así nació el Coro de Fátima, donde niños y adultos compartían cantos (como se ve en la fotografía de mi añorado Andrés Iglesias). También apoyó desde el inicio a la Sociedad Albor, otro proyecto clave para unir al barrio.

    Fueron muchas las ideas de don José; muchas fructificaron y otras, por desgracia, se quedaron en el camino. La cofradía, los Juegos Florales y las peregrinaciones a Fátima son temas que trataremos en próximos años.

Os espero en la procesión...