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miércoles, 17 de junio de 2026

Progreso 1925

 

Como siempre, se trata de una cuestión de gustos. Pero, en mi opinión, esta fotografía de Ernesto Schreck es una de las mejores que se pueden mostrar de la calle del Progreso.

 Nos encontrábamos en el año 1925; la calle aún era un humilde vial que ni siquiera había merecido que se cambiara su suelo de tierra por uno más limpio, por lo que las damas de la ciudad la rehuían todo lo que podían, principalmente en los lluviosos inviernos. Los árboles intentaban darle un aspecto más rústico, pero a duras penas sobrevivían.

Con todo, lo que más llama la atención es la convivencia pacífica entre tan diversos medios de transporte. A los autocares, que usaban esta vía como estación de autobuses improvisada, se unían los carromatos tirados por bueyes que se encargaban de transportar grandes cargas, y aquellos que, tirados por un pollino, hacían pequeños recados. Aunque, si os fijáis bien, también podréis ver al paisano con su pequeño carrito, que él mismo empuja por el medio de la calle.

Por aquel entonces, era la calle más céntrica de la ciudad: el Roma, Álvarez, Telégrafos, el Banco de España, médicos, abogados...

martes, 16 de junio de 2026

Antes de la Torre


1960 Foto Villar para El Pueblo Gallego 

 Hoy se hace difícil imaginar esta zona de la ciudad sin ver a nuestro "vigilante". En los años sesenta, la calle Curros Enríquez afrontaba su mayor remodelación: la construcción de la Torre.

Desde que el Puente Nuevo —el de hierro— abrió el paso hacia Canedo, comenzó una transformación constante de un espacio que, en su mayoría, estaba vacío. Según mis datos, esa "manzana" que hoy forman la Subdelegación del Gobierno y la Torre solo albergaba una edificación, la que veis a la derecha: la Panificadora Cívico-Militar.

En lo que hoy es el final de Juan XXIII, solo había un camino de tierra que daba acceso a las casas de los temporeros que venían a cuidar las viñas y a realizar la vendimia (terreno que después ocuparía el Club de Tenis). Tampoco existía el edificio del INSS ni los bloques contiguos; desde lo que hoy es la calle Concejo, lo que se veía era un muro de piedra que daba privacidad al llamado Campo de los Maristas.

¡Bufff, ya me metí en otro lío! Los Maristas habían estado en el edificio de la Subdelegación de Defensa y su campo de juegos cruzaba todo el terreno que hoy conocemos como Juan XXIII... ¡Cuánto cambio!


viernes, 12 de junio de 2026

Se inaugura el Cine Avenida

 

La sala en sus primeros tiempos 1948

Cine avenida 1948-1989

Hay recuerdos que se quedan grabados en la piel de una ciudad, y para los ourensanos de varias generaciones, sus cines son de esos que no se olvidan.

En ocasiones la memoria nos juega malas pasadas y tendemos a desordenar el mapa de nuestras salas. Muchos colocan el Cine Mary como algo posterior, pero lo cierto es que se había inaugurado dos años antes. Para cuando nuestro protagonista abrió sus puertas, salas tan míticas como el Xesteira, el Losada o el Principal ya llevaban un buen trecho de ventaja y se habían ganado el corazón del público. Sin embargo, el 11 de septiembre de 1948, un nuevo rótulo se encendió en la calle Curros Enríquez para cerrar el círculo de las grandes salas de la ciudad. Nacía el Cine Avenida.

Aquel día de finales de verano, las páginas del diario La Región no escatimaban en elogios para anunciar el acontecimiento. Lo definían con brevedad: «Fina decoración, magnífica visibilidad, máxima comodidad». Y no mentían. El cine se ubicó en los bajos de una casa robusta, levantada diez años antes, en 1938, por don Patricio Martín. Un hombre bien conocido en la sociedad Ourensana de la época, un fabricante de licores que vio en el negocio del séptimo arte la oportunidad de regalarle a Ourense un local a la altura de las grandes capitales. Aquella apertura no era un estreno más; era la confirmación de que la ciudad entraba de lleno en su particular "época dorada" cinematográfica, un tiempo en el que ir al cine era casi un ritual sagrado.

Para levantar este coliseo, se eligió al arquitecto José Barreiro y la constructora E. Suarez. Al cruzar el umbral, lo primero que llamaba la atención era su innovadora planta única. A diferencia de otros cines de la época, divididos en palcos y plateas que segregaban al público, el Avenida era una sala donde sus 900 butacas ofrecían una visibilidad perfecta te sentaras donde te sentaras.

Unos amplios vestíbulos daban paso a una grandiosa "sala de descanso", que en los primeros años se convirtió en el punto de encuentro indiscutible de las tardes Ourensanas. Era el lugar idóneo para dejarse ver, o tomar algo en su entrañable ambigú, contando incluso con unos servicios amplios y cómodos que eran todo un lujo para la época.

El acceso al patio de butacas se abría a través de tres imponentes puertas de madera tallada. Al cruzarlas, entrabas en la mayor sala de la ciudad, diseñada para deslumbrar. Las molduras del techo, las cúpulas y los dorados de las paredes, creaban una atmósfera ideal. Al frente, la embocadura del escenario, adornada con una greca dorada que ocultaba una iluminación indirecta revolucionaria. En lugar de bombillas, el cine jugaba con los colores: una cálida luz incandescente para los descansos y una luz blanca, que llamaban "luz del día", que brotaba de los frisos para ambientar la sala. ¡lastima que las proyecciones se realizaran a oscuras!!!!.

Llamaba la atención su cubierta metálica que lograba salvar las enormes dimensiones de la sala sin colocar un solo pilar que estorbara la visión, aportando además la tranquilidad de ser completamente incombustible.

En la cabina de proyección se tiró la casa por la ventana con el equipo más avanzado y costoso del momento. Pero el verdadero secreto de su nitidez estaba en la pantalla. Se importó de Norteamérica una pantalla de tela sintética a base de albúmina, conocida popularmente como de "clara de huevo". Su fórmula era un secreto industrial y convirtió al Avenida, muy probablemente, en la única sala de España en ofrecer semejante brillantez. Además, previendo que el cine conviviera con las artes escénicas, se dotó al local de un amplio escenario con camerinos preparados para albergar grandes obras de teatro y variedades. 

El broche de oro decorativo lo puso el artista pontevedrés Agustín Portela padre del arquitecto Cesar Portela con dos grandiosos cuadros que custodiaban la sala. En ellos retrató a dos parejas decimonónicas vestidas con elegancia. Allí plantados, con la alegría de sus colores, recibiendo a los espectadores con una cortesía antigua mientras veían pasar las cintas por la pantalla sin asombrarse demasiado de la magia del siglo XX.

El debut oficial de la pantalla llegó con la proyección de Águila Negra, una película de 1946, dato que resulta llamativo en esa inauguración, habrá que indagar por si existió algún motivo que llevara a su elección.. Tal vez en ese día de la inauguración lo menos importante fuera la película, el protagonismo correspondía a la sala y los afortunados que ocuparon las 900 butacas aquella tarde de inauguración, estaban más pendientes del entorno y el típico ver y ser visto que de la cinta.

 Después ya fueron un sinfín de estrenos de cine, actuaciones musicales organizadas por la Sociedad Filarmónica Orensanas: orquesta de cámara de Milán, Orquesta de Bilbao, Orquesta de cámara de Wiesbaden…. El ateneo Jurídico también aprovechaba el aforo para sus conferencias, y un buen numero de artistas del mundo de la canción y del teatro alabaron sus condiciones de acústica, incluso llego a poderse escuchar opera y disfrutar de ballet clásico, disciplinas en las que nuestra ciudad no fue demasiado prodiga.

Una de las esquinas más transitadas de la ciudad era donde se veían las carteleras del Avenida

Y como detalles recordar que el propietario tenia acceso desde su domicilio a un privilegiado palco en lo mejorcito de la sala, y no olvidar las carteleras que en la esquina del paseo con Alejandro Outeiriño, recordaban las películas o actos que se podrían disfrutar en la sala

Al final fueron mas de 40 años de vida. A finales de los años 80, el Avenida apagó definitivamente sus proyectores. Desapareció para dejar paso a una nueva generación de salas de aforo pequeño, esos mini cines comerciales que, aunque traían mejores medios técnicos y sonido envolvente, carecían por completo del alma, el encanto y la grandiosidad de las viejas y queridas salas de proyección.

Tras su cierre, el edificio sufrió el destino de tantos otros templos de la cultura popular. El local acaba de ser vaciado, los dorados y las pinturas pasaron a la historia, y hoy en día el espacio que ocupaba la platea se ha reconvertido en una tienda de deportes. Ya no hay aplausos ni miradas fijas en la penumbra, pero al pasar por Curros Enríquez, es imposible no mirar de reojo el bajo y recordar que allí, durante unas horas, fuimos capaces de viajar a otros mundos a través de una pantalla de clara de huevo.

miércoles, 10 de junio de 2026

El EVACUATORIO de la alameda

 Fotografía Pueblo Gallego, Villar foto

"El 22 de diciembre de 1929 se anunciaba, como una gran novedad, la construcción de un 'evacuatorio' subterráneo en los jardines de Obispo Cesáreo. No dispongo de demasiada información sobre este tipo de construcciones ya que, a pesar de su indudable utilidad y del desvelo diario de sus cuidadores, no gozaban de buena fama. En algunos casos se criticaba la falta de higiene y, en otros, se decía que servían de punto de reunión para maleantes que, aprovechando el momento de indefensión de los usuarios, les ayudaban a 'aligerar' los bolsillos.

Permitidme que no entre en detalles escabrosos. Lo que sí me resulta curioso es que, habiéndose anunciado en aquel lejano 1929, todavía guardo el vago recuerdo de verlos allí cuando jugaba en esos jardines a la tierna edad de tres o cuatro años. No es algo que pueda confirmar con total certeza, pero la imagen permanece.

Del mismo modo, no me atrevo a asegurar si la construcción que aparece en la fotografía —acompañando a doña Concha— era un repetidor de la red eléctrica local o, tal vez, ese fielato que tanto he buscado en archivos gráficos y que, hasta ahora, no he logrado localizar con éxito."

 

martes, 9 de junio de 2026

Una calle interior. Galerias Centrales


Os suena???. Es la actual calle Concordia y si fijais bien la vista podreis ver el Coliseo Xesteira. mi intención era mostrar el edificio que cayó para abrir las Galerias Centrales, pero me conformo con mostrar el de al lado, que sigue en pie, aunque con los locales del bajo muy cambiados

Xesteira. Una calle interior

El desarrollo urbanístico de Ourense a mediados del siglo XX dejó hitos que hoy definimos por su fachada, pero cuya verdadera razón de ser se encuentra en su interior. La revisión de las crónicas de la época y de las fotografías del derribo de los antiguos solares revela una realidad clara: el proyecto prioritario de Manuel Fernández Xesteira era la creación de la calle interior; los edificios fueron la consecuencia arquitectónica para hacerla posible.

Existio una "vieja idea", ligada al Coliseo Xesteira: las traseras del teatro, se usaban de aquellas como talleres y cocheras de la empresa de transportes ourense-verin, y era evidente que ese uso en el centro urbano no tenia logica. Xesteira entonces tuvo una idea genial: enlazar las calles de Calvo Sotelo y Avenida de Buenos Aires" Hoy Paseo-Concordia. Para Xesteira, el edificio no era el objetivo final, sino el "punto de arranque" de una calle interior con techo de cristal.

Si os mostratra los planos del conjunto de los solares, comprendemos que la adquisición de la casa número 32 en Buenos Aires y la número 12 en Calvo Sotelo fueron movimientos estratégicos de un "ajedrez urbano". Dando acceso a su calle, no impedia que se construyeran edificios de viviendas y conseguia:

Una calle privada de uso público, protegida de la lluvia y el frío, diseñada para el "animado paseo".

Los edificios que flanquean y cubren este pasaje, que funcionan como contenedores de una "ciudad comercial en pequeño".

La visión de Xesteira iba más allá del ladrillo. Su sistema de acceso a la propiedad para los pequeños comerciantes —donde el alquiler se convertía en amortización de compra— era totalmente innovador y contó con la aprobacion de muchos comerciantes ourensanos. 

El edificio era la infraestructura necesaria para que el "dinamismo" de los pequeños negocios tuviera un escenario accesible en el corazón de Ourense.

En conclusión, lo que hoy conocemos como las Galerías Centrales no nació como un bloque de pisos con locales debajo; nació como una arteria comercial que, para existir, tuvo que revestirse de edificios.


miércoles, 3 de junio de 2026

La casa del deán Bedoya

Museo Etnoloxico de Ribadavia, Xunta de Galicia. Archivo Pacheco

Estampas de Ourense a mediados do século XVIII es uno de los muchos trabajos que nos ha regalado don Ramón, y os recomiendo su lectura. Es, en mi modesta opinión, imprescindible para conocer nuestra ciudad. Se publicó en 1927, formando parte del tomo I de los Arquivos do Seminario de Estudos Galegos. La primera vez que lo leí fue de un tirón, porque la curiosidad me hacía querer abarcar todos los datos que nos facilitaba; pero, con el tiempo, han sido incontables las revisiones que he hecho de manera particular.

En estos días estoy preparando mis lecturas veraniegas y, de nuevo, le voy a dar un repaso; siempre encuentro datos nuevos. Hoy, con esta fotografís de Augusto Pacheco, os enseño la casa donde vivió el deán —y casi obispo— Bedoya, en la calle San Pedro. Sin duda, la cercanía con la catedral fue lo que aconsejó al buen sacerdote vivir en esa calle, ya que por su belleza e iluminación, desde luego, no fue.

"Na rúa S. Pedro, na casa que tén un santo, viviu o principio do XIX o célebre deán e bispo Bedoya a quen se debe a conservazón do que resta do patín S. da catedral."

Unas líneas más abajo, nos cuenta que no fue por su consejo ni financiación, sino por su empeño personal en impedir que se eliminara todo el patín, oponiéndose físicamente a los trabajos. Aquí os dejo las palabras de don Ramón:

"O bocadiño que resta arredor da porta S. do cruceiro da basileca, é debido a enerxía do deán Bedoya morto en 1850: sendo gobernador Sede vacante saíu da súa casa da rúa de S. Pedro pra estorbar ós canteiros que rematasen a demoliceon do Patín."

Foto Martiño

Dos puntualizaciones:

En primer lugar, el deán no llegó a ser obispo —¿o sí?— por decisión propia: renunció a la sede vacante dos meses después de ser nombrado por la reina. Su edad le sirvió de justificación. De todas maneras, el haber sido obispo electo le permitió, a la hora de su muerte, tener el honor de recibir sepultura en la Seo. Consta que Otero sentía gran respeto por el deán.

Por otro lado, aunque no tengo datos de que el patín sur fuera más grande, como apunta el relato de don Ramón, su eliminación podría corresponderse con la modificación que se hizo de esta fachada. La mayor parte de la Plaza de las Damas estaba incluida en la catedral y era un jardín poblado de naranjos donde la curia aprovechaba los momentos de descanso. Tal vez, siguiendo la línea del patín actual, podamos conocer hasta dónde se prolongaba ese espacio.

viernes, 29 de mayo de 2026

El Jardin Maternal "Couto" 1943-....

La valla de madera y las calles sin rematar contrastaban con la instalación en aquel año 43

 Próximo a llegar a los 85 años de

un “jardín” en el Couto

A menudo, las ciudades se explican a través de sus grandes monumentos o sus puentes, pero existe otra historia, más silenciosa y humana, que se escribe en el interior de los barrios. El 28 de julio de 1939, Orense no solo ponía la primera piedra de un edificio; estaba cimentando una de las instituciones que con escaso “ruido” más huella ha dejado en la memoria afectiva de los orensanos. Hoy, con la perspectiva que nos dan los casi 85 años transcurridos desde aquel día, el Jardín Maternal del Couto —originalmente bautizado como "Iglesias Ballesteros"— se nos presenta no solo como un centro asistencial, sino como un hito social que sigue prestando un servicio envidiable a la ciudad.

El Couto de finales de los años 30 era un hervidero de gente. Un barrio populoso, de alma trabajadora y zona industrial por excelencia, donde la necesidad de un espacio para el cuidado de los niños era una urgencia real. La construcción del Jardín Maternal fue recibida como una bendición para las familias que necesitaban un lugar seguro y digno donde dejar a sus hijos mientras cumplían con sus jornadas laborales.

Lo que se proyectó no fue un simple edificio funcional, sino un auténtico oasis urbano. El centro nació rodeado de una extensión de terreno que hoy nos parecería un lujo: jardines cuidados, campos de juego y una zona de bosque que permitía a los pequeños orensanos crecer en contacto con la naturaleza sin salir de la ciudad.

Uno de los grandes orgullos del proyecto fue su piscina. Hoy estamos acostumbrados a las instalaciones deportivas municipales, pero en aquel entonces, contar con una piscina en Orense era algo extraordinario. De hecho, fue la primera piscina pública de la ciudad, aunque con un matiz importante: su uso estaba reservado exclusivamente para los pequeños del centro.

Aquella piscina no era solo un lugar de recreo; se diseñó pensando en el "vigor físico", en una época donde la salud infantil era una preocupación constante. Sin embargo, su historia fue breve. Mantener una instalación de ese tipo en aquellos años no era tarea fácil. Los costes de conservación y los problemas técnicos de la época hicieron que, pocos años después de la inauguración, tuviera que cerrarse, y si no me equivoco hoy sería cuestión de quitar la tierra que la cubre para recuperarla. A esto se sumaba un factor logístico curioso: durante el verano, que era cuando la piscina habría tenido más sentido, el número de niños en el centro descendía notablemente, los abuelos y las vacaciones paternas, solían influir en cambiar la ciudad por el pueblo, lo que hacía que su mantenimiento fuera poco práctico para la institución.

Fotografía publicada con motivo de la inauguración en el diario El pueblo Gallego, 

Más allá de su función como guardería para las familias trabajadoras, el centro cumplió una labor humanitaria fundamental al acoger a niños de familias muy humildes. Eran años difíciles, de posguerra, donde muchos niños se encontraban en una situación de vulnerabilidad extrema. Para ellos, el Jardín Maternal no era solo un lugar de paso, sino un verdadero hogar donde se les proporcionaba algo que el centro definía con una frase hermosa: "el alimento de la ilusión".

Allí, los niños de familias con escasos recursos encontraban no solo comida y enseñanzas, sino juguetes y un entorno diseñado específicamente para ellos, tengo que indagar el tema pero creo que no pernoctaban en el centro. En el discurso de inauguración se mencionaba que muchos de estos pequeños jamás habrían visto esos juguetes de no ser a través de los escaparates de las tiendas de la calle Paseo. Entrar en el centro significaba, para muchos, dejar atrás la precariedad de la calle para acceder a una infancia protegida, con ropa limpia, revisiones médicas en su clínica moderna y una educación que empezaba por los rudimentos del saber y el respeto.

No podemos hablar del Jardín Maternal sin mencionar a su artífice, el arquitecto Mariano Rodríguez Sanz. Supo interpretar perfectamente que un espacio para niños debía ser alegre y luminoso. Su diseño rompió moldes con lo que se estilaba en la ciudad:

Los pasillos de cristal y los inmensos ventanales permitían que el sol entrara de lleno en las salas de clase, creando un ambiente saludable y lleno de energía. El edificio no escatimaba en belleza. El famoso azulejo de la cerámica Zuloaga de Segovia en la fachada, representando a la patrona de la institución, era una joya que espero que a pesar de las sucesivas reformas se haya conservado…

Esos detalles, junto al mobiliario diseñado a medida, hablaban de un "estilo nuevo e infantil" que buscaba dignificar la estancia de los menores. El centro contaba con una sala de estar de estilo vasco y un hall elegante presidido por la memoria de quien daba nombre al centro, José Iglesias Ballesteros. Todo estaba montado con lo que las crónicas de la época llamaban "un gusto refinado", desde la cocina rebosante de limpieza hasta el despacho de dirección.

Los vecinos del barrio se fotografiaban en el entorno de las instalaciones. Lela,_ Pilocha....

El día que se abrieron las puertas, Orense se volcó con la institución. Tras la bendición del vicario capitular de la Diócesis, los asistentes recorrieron cada rincón, asombrados por la modernidad de la clínica sanitaria y el material pedagógico, que incluía algo tan avanzado para 1943 como un aparato de radio en la sala de clases.

Para cerrar aquel día histórico, se sirvió una comida a los niños que quedó registrada como un ejemplo de la atención que se les quería brindar: entremeses, puré de patatas, merluza en salsa, carne rellena y el toque dulce del brazo de gitano. Era la puesta en escena de un compromiso que, más allá de la política de la época, buscaba paliar el hambre y la orfandad en una ciudad que intentaba reconstruirse.

Es admirable comprobar cómo, casi 85 años después, ese edificio sigue en pie cumpliendo su cometido original. Aunque los tiempos han cambiado y las necesidades de las familias son otras, el espíritu de servicio permanece intacto.

Hoy en día, el Jardín Maternal del Couto, reformado y ampliado sigue siendo considerada una de las mejores guarderías de toda Galicia. Ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, modernizando su pedagogía pero manteniendo esa ubicación privilegiada y esa estructura que Mariano Rodríguez Sanz diseñó para que los niños fueran los verdaderos señores de la casa.

Para los que amamos la historia de Orense, el Jardín del Couto es mucho más que una guardería; es un recordatorio de que, incluso en los tiempos más sombríos, nuestra ciudad fue capaz de levantar edificios destinados a proteger lo más valioso que tenemos: el futuro de nuestros niños. Pasear hoy por sus alrededores, escuchar el griterío de los pequeños jugando donde hace décadas lo hacían otros niños en situaciones mucho más duras, es una de las mejores formas de sentir el pulso de nuestra historia local.

1956, Don José y niñas de 1ª Comunión aún se podía ver en la fachada el azulejo de la empresa Zuloaga. 


martes, 19 de mayo de 2026

El solar de la plaza de abastos

En 1928 se daba el pistoletazo de salida a las obras de la Plaza de Abastos. Después de barajar varias opciones, como la Plaza de San Marcial entre otras, se optó —con acertado criterio, en mi opinión— por este solar situado junto al muro del puente de As Burgas.

La fotografía está repleta de detalles que seguramente muchos desconocéis. Si os fijáis, en primer plano se ve el tejado de lo que entonces era el Matadero Municipal y, a la izquierda, un muro que definía perfectamente lo que hoy es el Rianxo.

En la parte superior, como podéis ver, existían varias edificaciones de planta baja; a riesgo de equivocarme, creo que eran galpones habilitados para trabajos de campo o algún taller. No parece que fueran viviendas, aunque quién sabe. Además, se aprecia mucha actividad en la Alameda... ¿estaría por aquellos días el Circo Feijóo o las barracas de la feria?

miércoles, 13 de mayo de 2026

La Linda Tapada


 Hace siete años os mostré esta fotografía y os preguntaba si sabíais dónde era exactamente este lugar, que definían como el espacio «desde la avenida de Villacastín hasta el antiguo trazado del ferrocarril».

En aquel entonces las respuestas fueron vagas; incluso buenos amigos pontinos no me aseguraban cuál era su ubicación exacta. Hubo aproximaciones, pero surgieron dos opciones que no pude dilucidar. La más probable, en mi opinión, sería la zona próxima a la estación, lo que hoy es la urbanización San Rosendo. La otra es la zona que se está urbanizando actualmente, muy próxima a la anterior. Un dato que seguramente ayudara es que he encontrado un anucio de Carrocerias Perez que se anunciaba asi: "Talleres en la Tapada- El Puente , en frente de la estacion de ferrocarril", lo que me inclina a aceptar la urbanizacion San Rosendo.   pero......

Hoy le he dado un retoque a la fotografía con IA para ver si retomamos la conversación y resolvemos esta duda: ¿Qué hay hoy en los solares de «La Linda Tapada»?

viernes, 1 de mayo de 2026

Proyectos descartados. años 20

 



Que hubiera pasado????

Proyectos descartados

Todos los días estamos obligados a tomar decisiones, en unos casos se acierta y en otros no tanto…

Hoy voy a continuar recordando algunos de los proyectos que se plantearon para la ciudad y que, por diferentes razones, nunca llegaron a realizarse. Con la perspectiva que da el tiempo, quizás seamos capaces de valorar si aquello fue, o no, una buena decisión.

Los Cuarteles del Couto

Hacia el año 1918, en plena crisis de la "gripe española", la situación era sumamente compleja tanto en lo sanitario como en lo económico. En ese contexto, se volvieron imprescindibles los proyectos de obra pública que generasen empleo y dinamizaran la economía local.

El proyecto más ambicioso se venía estudiando desde finales de 1917. Entre 1918 y 1919 estuvo cerca de materializarse e incluso en 1920 parecía que saldría adelante, pero finalmente se truncó. Me refiero a la construcción, en los terrenos del Couto de un acuartelamiento capaza de alojar a todo un regimiento montado..

El Ministerio de la Guerra demandaba desde hacía tiempo la creación de más agrupaciones militares en Galicia; no se trataba de trasladar tropas, sino de aumentar el número de unidades. Ourense, como en tantos otros temas, solía ser la menos favorecida en el reparto. Por ello, en esta ocasión se pretendía que la ciudad recibiera estas dos nuevas unidades que, sumadas al Regimiento de las instalaciones de San Francisco (que también se encontraba en periodo de reformas y ampliación), formarían un cuerpo militar de considerable entidad.

Los datos técnicos estaban claramente definidos: se trataba de proyectar los acuartelamientos para un Regimiento Montado de Artillería, compuesto por un batallón de artillería de posición y dos baterías de artillería de montaña. De forma complementaria, el plan debía incluir la propuesta de un campo de tiro y maniobras en las proximidades. Hablábamos de una inversión de gran calado por parte del Ministerio que supondría un motor fundamental para la economía Ourensana. Como condición inicial, el Ayuntamiento debía ofrecer al Ministerio los terrenos necesarios. Estos debían cumplir dos requisitos básicos: estar cerca del casco urbano y poseer la superficie suficiente para cubrir todas las necesidades operativas.

La Región 1921

Rápidamente, la atención se centró en la zona de expansión del Couto. Todas las partes se pusieron manos a la obra con celeridad, alentadas por la disposición favorable de los propietarios de los terrenos, quienes veían con buenos ojos la cesión o venta para este fin. Sin embargo, la prensa gallega comenzaba a recoger las inquietudes de otras ciudades que también ambicionaban dicha ampliación militar en sus territorios. En ese ambiente, una parte del Ayuntamiento estaba plenamente a favor, entendiendo el empuje que supondrían no solo los más de seis millones de pesetas de inversión en las obras, sino la presencia continua de más de mil personas llegadas de todas las provincias. Otra parte del consistorio, por el contrario, lo interpretaba como una innecesaria militarización de la ciudad y lo rechazaba alegando el gasto excesivo que supondría la compra inicial de los terrenos para las arcas municipales.

En 1919, ya se disponía de más de 130.000 m² apalabrados con los propietarios. Incluso el Gobierno dictó una Real Orden aprobando los proyectos provisionales y ordenando a la Comandancia de Vigo que redactase con urgencia los definitivos.

No me extenderé con más datos; el resultado final ya lo conocéis: en el Couto nunca hubo cuarteles. Y aunque en San Francisco hubo mulos, estos formaban una batería de artillería de montaña que reforzaba a los Cazadores de Mérida y que continuó allí hasta los años 60. Aun así, en 1921 nuestros políticos seguían dando vueltas al tema, hasta que una simple nota de prensa dejó claro en qué quedaría todo aquello.

La plaza de abastos

También en 1921 se localizaron estos nuevos proyectos. Ya comenté en alguna ocasión la idea de construir en la plaza de San Marcial (antigua da Fonte dos Coiros) el edificio que reuniría a todas las vendedoras que conformaban el antiguo mercado ourensano, hasta entonces desperdigadas por las plazas de la zona antigua. Aquel proyecto se descartó, con buena lógica, porque la estrechez de las calles y el poco espacio de la propia plaza lo hacían inviable.

El caso es que algunos políticos, con lo que considero una escasa visión de futuro, propusieron otro lugar cercano y, desde mi humilde opinión, inverosímil: pretendían que el Ayuntamiento se hiciera con la propiedad del antiguo Palacio Episcopal, situado en la esquina de la Plaza Mayor, para convertirlo en el edificio principal del mercado.

Los razonamientos sugerían incluso cierta mala fe por parte de los promotores. El planteamiento pasaba por la cesión de la Iglesia de los edificios del palacio y la cárcel de la Corona a cambio de una venta "ventajosa" —aludiendo a la cristiandad de los propietarios— de terrenos en la plaza del Trigo para levantar allí el nuevo palacio. Los propietarios a los que se aludía eran la marquesa de Atalaya Bermeja (Doña Ángela Santamarina) o los Temes, entre otros. Además, ya se planteaba en esos años derribar una parte del edificio del actual museo para ampliar la calle.

Mas proyectos de esos años

Aprovechando la necesidad de "reconstruir" el antiguo convento de Santo Domingo, se pedía destinarlo a Palacio de Justicia, Audiencia y Juzgado. En esa misma línea, el ya desmontado Hospital de San Roque se postulaba como el edificio apropiado para alojar las oficinas de Correos y del Banco de España.

En la parte alta del jardín del Posío se promovía la instalación del campo de la feria, mientras que en la baja se proyectaba uno de los dos centros escolares que se demandaban para la ciudad. Finalmente, existió un proyecto que podría haber resultado estético, aunque a costa de perder toda la esencia de los orígenes de la ciudad: se planteaba eliminar todas las viejas edificaciones situadas entre Cervantes, Villar y Colón para convertirlas en una gran zona ajardinada.

Como bien sabéis, solo algunas de esas propuestas tuvieron desarrollo: Santo Domingo se convirtió en Delegación de Hacienda y el Hospital de San Roque en Correos; otras, afortunadamente o no, quedaron en el olvido.



Recreación ficticia del mercado municipal en la plaza mayor. 1921.  realizado con Inteligencia Artificial en base a fotografías reales

lunes, 23 de febrero de 2026

Lo que se haria en las Lagunas

1959 el proyecto de urbanizacion de Las Lagunas

 Fue uno de los grandes proyectos urbanos del siglo XX, en una zona muy centrica, se proyectaba dar cabida a un volumen muy importante de poblacion. Esta que hoy os muestro es la segunda maqueta que se hizo del proyecto. Teneis la otra en este enlace Clic Aquí

Finalmente se llevó a cabo, pero la cordura hizo que las ansias constructivas, rebajaran las pretensiones, no se hizo ninguna torre excesiva, y la parte central quedo diafana creando una buena entrada y salida de la ciudad. Lo que yo hecho en falta es que no se planificara mayor volumen de aparcamiento bajo tierra, y el centro comercial quedo muy reducido. ¿Que opinais???.

martes, 27 de enero de 2026

Talleres Moises, Autos Santa Rita

Entre mis dudas esta, conocer si el local de Talleres Moises era el que marque con un X, o es el que esta mas cerca de la Subdelegacion de Defensa??? el otro era la Perfumeria "Suevia"

Otro tema que tengo pendiente para hacer articulo amplio, es el de este taller que pocos recuerdan. el primero que me habló de él fue el añorado Marcial Feijoo, que me contó que ahí había comprado alguna de sus motocicletas, y con frecuencia se acercaba por el local a que le hicieran algún arreglo.

Ya os conté que el que fue edificio del Círculo Católico de obreros, (hoy Banco de Santander en el Paseo), tuvo varias modificaciones, en la última se le hicieron dos añadidos en la fachada que supusieron la posibilidad de alquilar dos locales comerciales que colaboraran en el mantenimiento del edificio y la orden que de aquellas lo gestionaba. ¡Me olvidaba!. al dejar de ser Circulo Católico de Obreros, paso a ser noviciado del Divino Maestro. 

Uno de los locales se convirtió en una droguería perfumería "Suevia" y el otro permitió que cambiase de local dentro de la calle del paseo, un profesional del mundo de la automoción. Don Moisés Barbosa Ríos.
 Con anterioridad lo encuentro en José Antonio 10, relativamente cerca, aunque en la acera de enfrente, y allí además de taller de reparaciones era distribuidor de una casa de baterías "Auto Bat". Y aunque sin confirmar, creo que cuando le ofrecen la distribución de la marca de motocicletas R.O.A. es cuando se muda a este local que se estrenaba en la calle.
El caso es que con el tiempo también encuentro relación con Don Moisés y un garaje o guardería conocido ¿Os suena Garaje Santa Rita? estaba en Curros Enríquez 15.....

Si tenéis datos y me ayudáis recuperamos la historia de esta empresa Ourensana. ya sabéis mi mail
ourensenotempo@hotmail.com


 

 

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Levantando la casa de la Marquesa

 


modificada  con I.A.

        Dejando un poco de lado la I.A.. (empieza a saturarme), hoy os muestro una fotografía muy original que me dejo en su día la amiga Isabel Fabrega. 

Creo que la reconoceréis con facilidad. se trata de su casa, la que construyo Tomas Fabrega Tomas para la familia. Pero lo mas interesante, no es precisamente la casa Fabrega, que podéis ver cuando queráis, sigue en perfecto estado de conservación. Lo interesante es ver el solar que estaba a su lado, la que iba a ser vivienda de la Marquesa.  Angelita Varela marquesa de Atalaya Bermeja y del Valle de Oselle.

Bueno vale!!!!! un pequeño detalle he añadido con la I.A. pero es en homenaje a mi amigo y profesor Paulino Izquierdo, he colocado el cartel de la Barbería de su abuelo Ramón Parada "La Nueva Luz". y ahora que lo pienso la foto que tengo del interior de la barbería esta muy oscura. ¿a ver que puedo hacer???

viernes, 23 de mayo de 2025

El Pabellón de los deportes

Circa 1964, el Campo del Desafío (los Remedios), presentaba este aspecto…

El Pabellón de los Deportes

  La década de los 60, según mis lecturas de otros años, se esta convirtiendo en una de las más significativas para nuestra historia Ourensana. Y no me refiero en esta ocasión al nacimiento de la espectacular Sala Auria, ni al comienzo de la urbanización de las Lagunas, ni siquiera a la apertura de la Diagonal (Juan XXIII); lo digo porque después de muchos años de carencias, por fin se iba a construir un pabellón deportivo en la ciudad.

  Fue desde finales del 63 que el que era alcalde en aquellos momentos, David Ferrer Garrido, comenzó a estudiar la posibilidad de construir unas instalaciones deportivas imprescindibles para la ciudad. La idea era sin duda interesante, lo cual facilitó muchos trámites, no era necesario demostrar la necesidad. Y así en septiembre del año siguiente la Diputación confirma su apoyo al proyecto. 

En tiempo récord se decide el lugar apropiado para su ubicación el campo de los remedios, antiguo campo del Desafío, donde ya se había intentado ubicar otras instalaciones como la feria mensual, o la estación de autobuses. También se consigue el impulso definitivo para la financiación al decidir la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, aportar la mitad del presupuesto total.

 Quizás sería bueno recordar que los sesenta fue un momento en el que fomentar el deporte y la vida saludable era el empeño de nuestros gobernantes; muchos aun recordamos aquella simpática campaña publicitaria del: Contamos Contigo…. A la que siguió otra no menos recordada: Mantente en Forma…  en ellas nos hablaban de Alfredito aquel niño enclenque y delgadito del que su madre se avergonzaba si a la calle lo sacaba, ¡Que birria de nene!, la decían al pasar. (hoy sería un anuncio polémico y no emitible, pero de aquellas sirvió para que muchos españoles se decidieran a practicar deporte); ya que: con paciencia y con tesón Alfredito se convirtió en todo un campeón.

             Nos situamos así en 1966, año en que se adjudican las obras, que dan comienzo de manera inmediata, se disponía de un presupuesto de 22 millones de pesetas. Que permitió en poco mas de un año tener las instalaciones terminadas. Cierto es que aunque las posteriores ampliaciones lo han “desfigurado”, en un principio solo tuvimos una cancha central polivalente, en la que se podían practicar todos los deportes, se había incluido hasta frontón. Un Gimnasio que también servía de cancha de entrenamiento, y la joya de la instalación: la piscina “Pedro Escudero” de 25 metros climatizada, (gracias al aprovechamiento del agua de las Burgas).

             En mayo del 67 se inaugura y en el año 69 se integra dentro del Complejo deportivo de los Remedios, (que es el que podéis ver en la segunda fotografía), Al pabellón le habían seguido, las dos piscinas olímpicas: natación “Rosario Dueñas” y saltos; el campo de futbol y la pista circular de Aeromodelismo. Aun no estaba rematado, pero para nosotros era fantástico.

 Poco después vendría el “parque de Trafico infantil”, donde con unos karts se podía jugar a ser conductor, y las pistas exteriores, que tanto juego dieron y dan, personalmente aun recuerdo los entrenamientos del Club Carrera bajo las órdenes del gran Fachetti….

Circa 1971, las piscinas fueron todo un logro para la ciudad. Si os fijáis el entorno también sufría cambios significativos, el Barbaña, empezaba a cubrirse, y el Miño ya estaba limitado por los Accesos a Galicia.

            Seguro que alguno de vosotros tiene en la cabeza otras fechas, pero estas son las contrastadas. Cierto es que cuando se jugó en la cancha central el partido de final de copa entre el Real Madrid y el Juventud de Badalona se decía que era a modo de inauguración.

             Pero si tenemos en cuenta que cuando en el 70 se celebró una competición gimnastica con la que se abría la zona de Gimnasio, también se llamó inauguración, o cuando se realizó por primera vez el campeonato de España de Natación en la piscina exterior, hubo quien hablaba de inauguración oficial, o cuando poco después se instaló el globo que permitía disfrutar de los vasos todo el año.  Demasiadas inauguraciones para las mismas instalaciones. ¡Pero Bueno! Con eso nuestros políticos eran felices y no hacían daño…

Fachada en la inauguración 1967

La piscina olímpica Rosario Dueñas y al lado la piscina con el globo.

            Con los años, surgió el anexo, las pistas de atletismo y la remodelación exterior, hoy creo que tenemos un buen pabellón y por fortuna se ha podido liberar de muchas ocupaciones, con el Pabellón Paco Paz, las espectaculares y novedosas instalaciones de Expo Ourense que ya han acogido importantes campeonatos indor, y poco a poco, en Monterrey iremos teniendo también un buen apoyo, ya ya se que algo tenemos allí, pero creo que merecemos más…

 





 

martes, 20 de mayo de 2025

Visita a Osera 1930

A pesar de encontrar variada información sobre el tema de la reforma de Nuestro "Escorial", no termino de decidir la cronología a seguir. 

O mostré esta imagen que ahora sé, datada en el mes de abril de 1930, a la que en principio yo colocaba en el mes de agosto, que fue cuando aprovechando la visita del Nuncio de sus Santidad a la provincia se inauguraban las obras de reforma del Monasterio.  Admito que de manera equivocada interprete que lo que se celebraba era la culminación de las obras, pero, no era así...

Realmente poco más que comenzadas estaban, leo en la web del concello de Cea: https://www.concellodecea.com/web/es/mosteiro-oseira-es que en la primavera del 1930 cuando el Obispo Cerviño giro visita, se alegró al ver que el edificio contaba al menos con puertas y ventanas en la fachada, así como servicio de luz eléctrica, obtenida por un generador propio. 

 Si no me equivoco, quedaban en aquellos momentos muchos trabajos pendientes para conseguir la rehabilitación total. Para ser honestos el edificio no ha dejado de ser retocado aun hoy, pero es que tan magno es su tamaño, que cualquier obra que pretendas es un mundo...  Hoy su aspecto es magnífico y su visita un placer.  

Por ahora seguiré sin saber que motivó en abril de ese año la visita de las monjas que os muestro en la fotografía, pero ya que tuve que revisar los datos del monasterio, permitidme un par de apuntes, relativos al tema de sus bellas fuentes. Doy por zanjado el tan manido asunto de la fuente de la plaza del hierro, de la que una copia luce magníficamente en un claustro de Osera, (a pesar de que la procedencia de la original es San Esteban). Pero hoy me refiero a la otra, la que sí estuvo en el Monasterio en el claustro de los caballeros, y llego a nuestra ciudad con ansias de viajera,  dice la Web del concello de Cea que esa fuente "hoy adorna el ourensano Jardín de Posío", lo cual fue cierto en otro momento, ya que como sabéis después de estar unos días en la plaza mayor y una temporada desmontada en un almacén, finalmente se ubicó en el bosque del Posío, donde daba prestancia al espacio, pero años después se trasladó de nuevo al que hoy es su  "SITIO", los jardines de Obispo Cesáreo.

Tal vez una pequeña corrección en la web del Concello impediría errores en el futuro ....

Boletin de la comision provincial de Monumentos H. A de Ourense

lunes, 24 de marzo de 2025

Encuentra las diferencias


 Entre 1913 y 1915 se publicó el Catalogo Monumental y artistico de la provincia de Orense, obra de Cristobal de Castro. Formaba parte de un ambicioso proyecto que intentaba recoger las mas significativas muestras del patrimonio cultural español, se comenzo en 1900 y hasta el año 1961 estuvo en marcha, por mis datos no llego a concluirse, pero la provincia de Orense si que tiene su capitulo. 

  En 1865 la familia Perez Bobo, decide construir un edificio en la naciente calle del Progreso para instalar alli los almacenes y oficinas de su fabrica de curtidos, por diferentes motivos no llego nunca a desempeñar ese papel, sin embargo si a sido util para otros muchos usos. 

 Desde Audiencia provincial, hasta edificio municipal, pasando por primera oficina de la Caja de ahorros provincial, y biblioteca publica, ademas de sede de la Cruz Roja y unos cuantos negocios particulares: Guante Varade, almacenes Baladron, Calzados Tanvi.... 

La fotografia aunque parezca todo igual, tiene unas cuantas diferentes que nos ayudan a visitar aquellos comienzos del siglo XX. fijaros que la calle era de tierra, cosa que en tiempo seco no era mayor problema, sin embargo en las frecuentes epocas de lluvia que la ciudad padece o disfruta, ¡que hay gustos para todo!, imaginad los porblemas de las damas que usaban vestidos que les tapaban hasta los zapatos... El concello habia dispuesto que se hicieran unas pasarelas de piedra que se aprecian perfectamente en la imagen.

Tambien se podria habla del "vehiculo " que aparece en primer plano, hoy en principio no podria estar trabajando tan tranquilo, ya que llamaria demasiado la atención. Sin embargo prefiero llamar vuesta atencion hacia los cambios que ha tenido esa fachada en el tiempo, siendo principalmente dos los cambios. En primer plano se tuvo que cambiar una de esas ventanas, yo diria que la segunda, para abrir una puerta que diera acceso a la que fue Biblioteca provincial durante muchos años.  Y al final de a fachada falta otra puerta, hoy inutilizada, que permitio en su dia abrir la primera oficina de la Caja de Ahorros Provincial...

¿os disteis cuenta de que las persianas estaban por fuera de las ventanas????.

viernes, 14 de marzo de 2025

Llegada a la estación de Canedo

Estación de Canedo circa 1908

 La estación de…

 Canedo- Orense 1885-1952

Fue la primera “gran” estación, de ferrocarril que conocieron los ourensanos, aunque realmente estaba situada en el vecino concello de Canedo. Hoy pocas dudas tengo de que su existencia fue uno de los principales motivos para la fusión de los dos concellos en 1943.  Como ya sabéis anteriormente, existió el apeadero del Ribeiriño

La a todas luces insuficiente eficacia del servicio, unida a la creación del corredor de Monforte "exigió" la construcción de una nueva estación. Por una cuestión de cotas, esta que fue conocida como la de Canedo, se construyó en los terrenos que hoy ocupa el centro 12 de octubre. A fin de no cortar la floreciente avenida de las Caldas, hubo de construirse un puente que la salvara, pero que al mismo tiempo supuso un serio inconveniente para los trenes procedentes de Vigo a los que se requería un notable esfuerzo para vencer el desnivel. En los periodos invernales era habitual ver a los trabajadores del ferrocarril paleando arena en la vía para evitar que el hielo o el agua hicieran patinar las ruedas de la máquina. Nacía en el año de 1885 y daría servicio a los ourensanos hasta 1952, 67 años intensos y que muchos prefieren borrar de su memoria….

Esta fue la estación que vivió el difícil periodo de la guerra “incivil” y ya solo por eso, muchas familias intentaron olvidarla. Fueron tiempos en los que se iba “lloroso” a despedir a hijos y maridos que acudían al frente, o se acudía “tembloroso” a ver llegar los trenes con heridos y….

Difíciles momentos que dejaron huella, pero que no fueron lo único….

El comienzo según cuentan las crónicas, fue complicado y si bien la compañía ferroviaria parece ser que se consideraba todo poderosa, el publico no tardo en exigir derechos; entre ellos que lo que fue en origen un “barracón bautizado con el nombre de Estación de Orense”, se convirtiera en la estación que la ciudad quería, al final eso se consiguió, pero el servicio parece ser que ya desde aquellas tenia problemas: perdida de mercancías, retrasos en las llegadas y salidas…   ¡Y aún hay quien piensa, que el tiempo todo lo arregla…!.

Hace tiempo que constate que el conocido como apeadero del Ribeiriño, que comenzó a funcionar en 1881, fue realmente una estación provisional, a la que sustituyó otro un poco más amplio pero también provisional, el edificio definitivo se inauguró el 1 de junio de 1895 se había encargado de las dos construcciones el ingeniero Rafael del Rio).

18 de julio 1927 llegan los restos del aviador Loriga

Actualmente, hemos perdido la costumbre de hacer recibimientos de esa categoría, y ya, de manera muy ocasional se realizan en la estación, los vehículos oficiales son lo habitual, pero repasando como eran aquellos actos de bienvenida, tenían su encanto y máxime cuando la vida en las ciudades era tan tranquila.  Seguramente que un análisis riguroso del tema, demuestre que casi eran rebuscados los motivos para esas celebraciones; lógicamente las visitas reales eran muy llamativas y toda la provincia se volcaba en agasajar al monarca.

            En 1904 se recibe a un jovencísimo rey Alfonso XIII al que los ourensanos dieron un recibimiento espectacular. Tres años después 1907, el rey volvió a la estación pero solo era de paso, ni siquiera llega a bajar del tren, pero el recibimiento fue de nuevo espectacular. Y aunque no pudo repetir hasta 20 años después, en 1927 quiso que la reina conociera nuestra ciudad y las famosas Burgas. En las tres ocasiones el tren real llego a Canedo.

En ese listado se incluían, los Obispos, gobernadores y personajes de la alta política, a los que de manera constante se les hacían esos homenajes, no digo yo que en su primera visita no fuera de rigor, pero ya en las cotidianas???….  Pero así se hacía. 

               Fue en 1904 la primera visita de Lerroux, en 1905 es el obispo Ilundain el destinatario de un caluroso recibimiento en Canedo.  En 1906, llamó la atención el despliegue organizado para recibir al diputado en cortes y director general de prisiones. Vicente Pérez, cierto que sus gestiones en Madrid en favor de la ciudad eran una constante, pero también es cierto que sus visitas eran frecuentes, aun así cada llegada era una fiesta: recibimiento por las autoridades y Don Serafín Temes, lo recogía en su flamante vehículo OR-1. Pero ese año 1906 el viajero mas homenajeado fue la Infanta Isabel hermana de Alfonso XII, que había decidido recorrer Galicia en ese verano, para ello se trasladó en principio a Vigo en Ferrocarril para después con su propio vehículo hacer excursiones por la comunidad.

En otro grupo, figuraban los recibimientos hechos a las Agrupaciones musicales que nos representaban en otros lugares y regresaban victoriosas, El Orfeón Unión era el más galardonado, pero también las comparsas locales y foraneas tenían sus homenajes en la estación.

               En 1922 es el Obispo Cerviño el recibido en Canedo. El año 1912 se produjo toda una fiesta, al organizar el orfeón orensano un concurso musical al que acudieron agrupaciones de toda Galicia, haciéndose coincidir la llegada de todas ellas el mismo día, no se recuerda un desfile mas colorido y ruidoso en toda la historia, ¡Bueno! Había quien decía que cuando vino la tuna de Coimbra,1902 ninguna ourensana había faltado a la cita…..

A estos recibimientos habría que añadir los de artistas, deportistas y demás, aunque los que mas huella dejaban eran los de fallecidos:

               Es en 1927 que se vivió un luctuoso episodio en la estación, llegaban los restos del aviador Joaquín Loriga, de paso hacia Lalín donde recibiría sepultura. Loriga el año anterior había protagonizado el primer raid Madrid- Manila, y poco después se convirtió en el primer aviador en aterrizar en Galicia, la “suerte” quiso que días después de esa gesta falleciera en un accidente con su aeroplano. 

Para otra ocasión quedan los recuerdos de la etapa bélica, aunque casi mejor…..

FOTOGRAFÍA_ERICH_ANDRES,212   Fecha creación:  Conocida 1936-08 , Orense

Después de 67 años se desmanteló, en el 1952 coincidiendo con la inauguración de la moderna estación Empalme (ya de aquellas surgieron grandes polémicas porque su ubicación suponía la desaparición de calles del barrio, y la división de este en dos. Aun así la realidad que suponía la continua apertura de nuevos tramos de la línea que venía por Zamora y promesas de progreso que este acercamiento al centro peninsular supondría fueron allanando el camino.

La nueva estación de Canedo había supuesto un ahorro de ocho horas gracias al nuevo recorrido “Espectacular Ourense Madrid en solo 26 horas”.

Al abrigo de la estación de Canedo, se establecieron casas comerciales que engrandecieron la provincia, hablamos de firmas como Tabares, Abeijón, Ogando, Bernardo Rodríguez, Couto Solla, Seoane, Cadavid, Carnicero, Moretón, Mangana, etc alguno aun continua de alguna manera activo, pero todos permanecen en el recuerdo de los ourensanos.