Es probable que las obras del túnel ferroviario tengan gran parte de la culpa, pero cabe preguntarse: ¿estaban realmente bien planificados aquellos rellenos de los años sesenta? Bajo el asfalto de estas calles, aunque muchos lo ignoren, yacen enterrados los coios del Miño. Fue el precio del progreso: para que naciese un barrio, tuvo que desaparecer el Coiñal.
.jpg)
