Que hubiera pasado????
Proyectos descartados
Todos los días estamos obligados a tomar decisiones, en unos casos se acierta y en otros no tanto…
Hoy voy a continuar recordando algunos de los proyectos que se plantearon para la ciudad y que, por diferentes razones, nunca llegaron a realizarse. Con la perspectiva que da el tiempo, quizás seamos capaces de valorar si aquello fue, o no, una buena decisión.
Los Cuarteles del Couto
Hacia el año 1918, en plena crisis de la "gripe española", la situación era sumamente compleja tanto en lo sanitario como en lo económico. En ese contexto, se volvieron imprescindibles los proyectos de obra pública que generasen empleo y dinamizaran la economía local.
El proyecto más ambicioso se venía estudiando desde finales de 1917. Entre 1918 y 1919 estuvo cerca de materializarse e incluso en 1920 parecía que saldría adelante, pero finalmente se truncó. Me refiero a la construcción, en los terrenos del Couto de un acuartelamiento capaza de alojar a todo un regimiento montado..
El Ministerio de la Guerra demandaba desde hacía tiempo la creación de más agrupaciones militares en Galicia; no se trataba de trasladar tropas, sino de aumentar el número de unidades. Ourense, como en tantos otros temas, solía ser la menos favorecida en el reparto. Por ello, en esta ocasión se pretendía que la ciudad recibiera estas dos nuevas unidades que, sumadas al Regimiento de las instalaciones de San Francisco (que también se encontraba en periodo de reformas y ampliación), formarían un cuerpo militar de considerable entidad.
Los datos técnicos estaban claramente definidos: se trataba de proyectar los acuartelamientos para un Regimiento Montado de Artillería, compuesto por un batallón de artillería de posición y dos baterías de artillería de montaña. De forma complementaria, el plan debía incluir la propuesta de un campo de tiro y maniobras en las proximidades. Hablábamos de una inversión de gran calado por parte del Ministerio que supondría un motor fundamental para la economía Ourensana. Como condición inicial, el Ayuntamiento debía ofrecer al Ministerio los terrenos necesarios. Estos debían cumplir dos requisitos básicos: estar cerca del casco urbano y poseer la superficie suficiente para cubrir todas las necesidades operativas.
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| La Región 1921 |
Rápidamente, la atención se centró en la zona de expansión del Couto. Todas las partes se pusieron manos a la obra con celeridad, alentadas por la disposición favorable de los propietarios de los terrenos, quienes veían con buenos ojos la cesión o venta para este fin. Sin embargo, la prensa gallega comenzaba a recoger las inquietudes de otras ciudades que también ambicionaban dicha ampliación militar en sus territorios. En ese ambiente, una parte del Ayuntamiento estaba plenamente a favor, entendiendo el empuje que supondrían no solo los más de seis millones de pesetas de inversión en las obras, sino la presencia continua de más de mil personas llegadas de todas las provincias. Otra parte del consistorio, por el contrario, lo interpretaba como una innecesaria militarización de la ciudad y lo rechazaba alegando el gasto excesivo que supondría la compra inicial de los terrenos para las arcas municipales.
En 1919, ya se disponía de más de 130.000 m² apalabrados con los propietarios. Incluso el Gobierno dictó una Real Orden aprobando los proyectos provisionales y ordenando a la Comandancia de Vigo que redactase con urgencia los definitivos.
No me extenderé con más datos; el resultado final ya lo conocéis: en el Couto nunca hubo cuarteles. Y aunque en San Francisco hubo mulos, estos formaban una batería de artillería de montaña que reforzaba a los Cazadores de Mérida y que continuó allí hasta los años 60. Aun así, en 1921 nuestros políticos seguían dando vueltas al tema, hasta que una simple nota de prensa dejó claro en qué quedaría todo aquello.
La plaza de abastos
También en 1921 se localizaron estos nuevos proyectos. Ya comenté en alguna ocasión la idea de construir en la plaza de San Marcial (antigua da Fonte dos Coiros) el edificio que reuniría a todas las vendedoras que conformaban el antiguo mercado ourensano, hasta entonces desperdigadas por las plazas de la zona antigua. Aquel proyecto se descartó, con buena lógica, porque la estrechez de las calles y el poco espacio de la propia plaza lo hacían inviable.
El caso es que algunos políticos, con lo que considero una escasa visión de futuro, propusieron otro lugar cercano y, desde mi humilde opinión, inverosímil: pretendían que el Ayuntamiento se hiciera con la propiedad del antiguo Palacio Episcopal, situado en la esquina de la Plaza Mayor, para convertirlo en el edificio principal del mercado.
Los razonamientos sugerían incluso cierta mala fe por parte de los promotores. El planteamiento pasaba por la cesión de la Iglesia de los edificios del palacio y la cárcel de la Corona a cambio de una venta "ventajosa" —aludiendo a la cristiandad de los propietarios— de terrenos en la plaza del Trigo para levantar allí el nuevo palacio. Los propietarios a los que se aludía eran la marquesa de Atalaya Bermeja (Doña Ángela Santamarina) o los Temes, entre otros. Además, ya se planteaba en esos años derribar una parte del edificio del actual museo para ampliar la calle.
Mas proyectos de esos años
Aprovechando la necesidad de "reconstruir" el antiguo convento de Santo Domingo, se pedía destinarlo a Palacio de Justicia, Audiencia y Juzgado. En esa misma línea, el ya desmontado Hospital de San Roque se postulaba como el edificio apropiado para alojar las oficinas de Correos y del Banco de España.
En la parte alta del jardín del Posío se promovía la instalación del campo de la feria, mientras que en la baja se proyectaba uno de los dos centros escolares que se demandaban para la ciudad. Finalmente, existió un proyecto que podría haber resultado estético, aunque a costa de perder toda la esencia de los orígenes de la ciudad: se planteaba eliminar todas las viejas edificaciones situadas entre Cervantes, Villar y Colón para convertirlas en una gran zona ajardinada.
Como bien sabéis, solo algunas de esas propuestas tuvieron desarrollo: Santo Domingo se convirtió en Delegación de Hacienda y el Hospital de San Roque en Correos; otras, afortunadamente o no, quedaron en el olvido.
Recreación ficticia del mercado municipal en la plaza mayor. 1921. realizado con Inteligencia Artificial en base a fotografías reales

















