Al fondo se ve la
avda. de Portugal, pendiente de urbanizar. La fotografía está hecha desde el
puente de la Burga.
Pudo ser. Ourense "As Burgas"
A lo largo
de los casi 20 años de historia de Ourense no Tempo, en más de una
ocasión me he topado con información sobre proyectos que en su día se pensaron
para la ciudad. Algunos podrían tildarse directamente de disparatados, mientras
que otros, viéndolos con perspectiva, habrían tenido un valor incalculable para
Ourense. Sea como sea, ninguno llegó a buen puerto y hoy la gran mayoría
serían, sencillamente, inviables.
Eso sí, lo
que podemos hacer es aprovechar las nuevas tecnologías para imaginarnos el «¿y
si...?» y ver cómo habría quedado la zona. A lo largo de varios artículos os
iré enseñando esas imágenes —ficticias, claro, pero intentando ser lo más fiel
posible a los planos originales—. Espero que os guste el viaje en el tiempo. Y
oye, si recordáis algún viejo proyecto que se quedó en el tintero, dejádmelo en
los comentarios y le damos el mismo tratamiento visual.
Hoy empezaré
por dos de los varios (¡tengo localizados hasta cinco!) proyectos que tuvieron
As Burgas como protagonistas
La fábrica de aguas Minerales
Es evidente que el potencial termal de nuestra provincia es algo que solo
ahora estamos empezando a valorar como merece. Día y noche, las fuentes de La
Burga evacuan miles de litros de ese preciado bien de primera necesidad... ¡y
encima a una temperatura …! Ya he tocado este tema en otras ocasiones, pero al
no existir pruebas gráficas, la historia siempre se quedaba un poco desvaída.
Lo he comentado con muchos de vosotros y está claro que no es ningún
secreto: el agua de La Burga se aprovecha (o se aprovechó) en la piscina Pedro
Escudero del Pabellón, en el colegio de las Josefinas y, si nadie me corrige,
en los edificios que están justo enfrente, en la calle Progreso. Las antiguas
casas de baños de la zona, como La Moderna o los Baños do Outeiro
(de los que aún se conservan restos aunque un polémico derribo lo ha dejado
prácticamente desaparecido). El antiguo matadero, situado donde se planteaba el
proyecto que hoy os enseño, también exprimía ese caudal de agua caliente.
Incluso cuando los Pérez Bobo proyectaron su fábrica de curtidos donde hoy se
levanta el colegio de las Josefinas, buscaban sacar partido a estas caldeadas
aguas. Y, por supuesto, los lavaderos públicos de la plaza fueron otra clara
muestra de este uso.
A todos estos métodos de aprovechamiento, en diciembre de 1922 se sumó el
proyecto del ingeniero y empresario Otto Krebs, quien planteaba canalizar esa
agua y dar servicio a los edificios de la ciudad... Finalmente, esa idea
evolucionó hacia el proyecto que hoy intento mostraros con una «imagen»: la
creación de una empresa embotelladora que utilizara esa agua para enviarla
envasada al ejército que combatía en tierras africanas.
En aquellos años, una botella de agua mineral natural tenía un coste
superior al de una botella de buen vino, lo que hacía aún más difícil de
entender que no se aprovechara semejante tesoro. No he conseguido averiguar por
qué no siguió adelante ese proyecto, pero sin duda a raíz de él fue el
aprovechamiento en varios edificios de la zona, aunque me atrevería a decir que
se surten de vetas diferentes a las principales de la Burga.
Como veis en la fotografía la
fabrica se ubicaría al lado de la casa de baños La moderan, coincidentemente
donde se intento construir el hotel termal de las Burgas.
La Piscina de san Lázaro
El Parque de San
Lázaro se convertiría en una zona balnearia de gran nivel.
Habría sido algo espectacular y, sin duda, un gran reclamo turístico para la
ciudad. Sin embargo, a pesar de haber leído sobre este tema en varias
ocasiones, sigo sin saber si todo se redujo a una inocentada o al comentario
bienintencionado de alguien que pensó que, si esta agua servía para climatizar
la piscina del pabellón, también podría usarse para abrir un balneario en el
centro.
De haber sido real, el proyecto no dejaba ningún detalle al azar. Se planteaba
canalizar las aguas termales mediante tuberías subterráneas por las calles del
Paseo y Santo Domingo. Estas permitirían aumentar la temperatura en los fríos
días del invierno ourensano al instalar radiadores en varios puntos del
recorrido para caldear el ambiente (desconectándose en verano, aunque no sé
hasta qué punto habría sido efectivo...). En el parque se ubicaría el
balneario, que seguramente habría sido todo un espectáculo.
Me he atrevido a incorporar dos propuestas al proyecto: la primera,
modificar el entorno de la estatua de Asorey para convertirlo también en una
fuente; la segunda, intentar recuperar la pieza que le falta a la fuente que
muchos llaman «mellada», a pesar de su gran belleza. Como sabéis, esta es una
de las fuentes procedentes de Oseira y perdió parte de su estructura en uno de
sus traslados.
Así como me consta que el proyecto para el aprovechamiento de las aguas para
consumo fue real, tengo mis dudas sobre la veracidad del de la piscina termal
de San Lázaro. ¿Qué opináis?

