Tal vez sea por mi costumbre de intentar aprovechar todo lo antiguo, llevada quizás a niveles que debería corregir, aunque tampoco me ha ido tan mal. Disfruto de una Vespa 125 que lleva rodando desde hace mas de 65 años «otros ya estarian jubilados», alguna piedra de molino del río Cabe espera pacientemente ser convertida en mesa de jardín, luminosos de antiguos comercios adornan mis paredes... Para mí es una pena que desaparezcan. Vamos, que si me descuido, acabo viviendo en un museo —aunque con mejor ambiente que muchos de ellos—.
El caso es que encontré esta foto del año 1953; su autor fue Miguel Ángel «Villar» y muestra la vieja estación de Canedo, que esperaba ser útil de nuevo con toda la ilusión del mundo. Los políticos barajaron varias opciones, pero al final, como suele ser habitual, decidieron que era mejor tirarla y construir algo nuevo. Qué novedad. Por fortuna, la empresa encargada de desmontarla tuvo más criterio que los que la condenaron, decidió aprovechar lo que pudo en otra obra, y hoy aún podemos ver algunas de esas ventanas en un edificio al final de la avenida de Santiago —enfrente de la gasolinera, por si alguien quiere hacer la peregrinación—. Eso sí, os aviso que esas casas tampoco parecen tener muchos años de gloria por delante; ya están un poco mayores. Si me dieran a mí la piedra, aún les encontraba utilidad... pero claro, a estas alturas ya me conocéis.

