lunes, 20 de abril de 2026

Otra restauracion de dibujo. Hoy Atico Noguerol

Algún día espero que alguien se decida a convertir en libro los dibujos que Ático Noguerol realizó para suplir la falta de fotografías que mostraran edificios y escenas del pasado ourensano. Se convertiría en una joya gráfica que, junto a los textos que los explicaban, nos llevaría a pasear por aquellas calles y entre aquellas gentes: las paveras, el 'gomoso'... (creo que ya un amigo esta en ello)...

No me pude contener de pedir a la IA que diera color a estos dibujos que el tiempo ha ido medio borrando y, personalmente, me encanta el resultado. Es emocionante ver al propio Ático de niño con el foguete en la mano camino de la fuente del Picho, que estaba en la parte alta de los jardines del Obispo Cesáreo. O distinguir perfectamente el edificio de la esquina donde estaba la Sombrerería Francesa y, a su lado, la Relojería de Bodmer.


Esta lámina, aunque no lo parezca, es una auténtica joya porque muestra algo que desapareció hace ya muchos años. Fue un edificio que prestó grandes servicios a la ciudad y, por qué no admitirlo, tuvo un trato deplorable. Es cierto que quienes peor lo trataron fueron los franceses durante la invasión, pero nuestros ancestros tampoco se preocuparon de restaurarlo. Había nacido como convento de los Dominicos, pero los albergó poco tiempo; entre unas cosas y otras se lo apropió el Estado y por allí pasaron desde la Escuela Normal de Maestras hasta la Audiencia. Hoy, el espacio lo ocupa la delegación de Hacienda.


Y para terminar esta serie, aquí tenemos los soportales de la Plaza de las Damas, en la etapa en la que formaba parte del mercado urbano que ocupaba todas las plazas céntricas de la ciudad. Se la llamaba praza do pescado —¿por qué sería?— y también de la fruta... Pero el dibujo de Ático, y alguna fotografía que conservo de ella, la sitúan más bien como el centro de venta e incluso fabricación de cordones: una de aquellas industrias que teníamos en la vieja Auria.




viernes, 17 de abril de 2026

Ourense y sus animales

 

Postal Fotografica propiedad de Numismática Álvarez

Ourense y sus animales

        No os preocupéis, esta entrada no es beligerante; de hecho, os advierto que voy a huir del chiste fácil. En la fotografía podéis ver una estampa que no resultaba extraña allá por los últimos años del siglo XIX: las señoras lavando la ropa en el río y un crío lavando al burro. Es curioso pensar que, de alguna manera, esa costumbre persiste: seguro que aún hoy se puede ver a alguien lavando el coche en alguna zona de la ribera...

    Burros, bueyes, caballos, cerdos o gallinas….; existen pruebas gráficas de la convivencia de estos animales (y algunos más) en el corazón de la ciudad. En Ourensenotempo ya han aparecido algunas anécdotas: desde la vaca que embarcaron para cruzar el Miño camino de la feria en el campo de San Lázaro, hasta la orden municipal de 1932 que prohibía dejar animales domésticos al libre albedrío por las calles. A esta última se sumó, en junio del 34, la solicitud de Don Arturo Magdalena —concejal e industrial de la época— de prohibir la cría de cerdos y gallinas en aras de la salud pública.

    Más truculenta es la historia de una “reputada” pensión de la zona vieja que tenía fama de comprar gatos para eliminar ratones; casualmente, los días siguientes a recibir un minino, el menú de la pensión incluía "conejo". Y, por supuesto, la más conocida por los ourensanos: la letanía de Abelardito, el casero de la Marquesa de Atalaya Bermeja, quien solicitaba a gritos: “¡Paso a la vaca de la señora Marquesa!”, en su trayecto desde la finca del Couto hasta la casa de Santo Domingo. ¡Eso sí que era leche del día!.

    De todo el material del blog, lo más espectacular para mí es la fotografía de Frain junto a un cerdo de un tamaño descomunal. Poco sé de gorrinos, pero comparados con los que vi durante mi servicio militar que tenía el Subteniente Vicente en el Cumial, eran grandes, pero no tanto… O sí?, al fin y al cabo me dicen que Frain era pequenote, y los sementales del Subteniente daban miedo.

Frain y un amigo

    Para completar esta crónica, he rescatado varios detalles de mis lecturas de viejos periódicos, algunos tienen un “tufillo” inconfundible a cuento de pueblo, pero otros conociendo a los “Graxos da Burga”, bien pudieran ser reales:

El primero me suena a real, y cuenta que: En la zona de la Ribeira Sacra y Esgos, existe la leyenda (con base en registros parroquiales) de que los lobos eran tan frecuentes que el toque de campanas no solo avisaba a los pastores del comienzo de la misa, sino también de la cercanía de las manadas. En inviernos crudos, las fieras llegaban a entrar en los atrios de las iglesias, creando estampas cinematográficas.

 También de esa zona, cuentan historias de: La burra del afilador. Antes de las bicicletas, el transporte oficial del afilador de "rueda" era la burra. En Luintra se cuentan historias entrañables de burras que conocían el camino de vuelta a casa solas desde Castilla o Portugal cuando el afilador, agotado o enfermo, ya no podía guiarla. Eran socios de un oficio legendario.  

    La mayoría de vosotros conocéis la historia "creo" que real, del perro de San Roque aquel que por olvido hizo en vez de con madera, con una patata y el resultado lógicamente fue "trágico" para el perro. Sin embargo y a pesar de ser muy ourensano, seguramente desconocéis que: durante las epidemias de peste, la gente buscaba a los perros callejeros para alimentarlos, imitando al animal que salvó al santo. Se creía que este acto de caridad otorgaba protección divina.


    1921 Fotografía real, muestra el paso de los carros cargados con los bocoyes de vino tirados por tracción animal.

    Una de las anécdotas que no me atrevo ni a confirmar ni a desdecir es la que cuenta que a principios de siglo algunos feriantes recorrían las ferias de Laza o Maceda con animales exóticos, Se cuenta que un vecino, al ver a un húngaro con un oso encadenado y pensando que era un "perro muy grande y mal peinado", intentó darle un trozo de pan de centeno. El susto al ver las garras del "perrito" se convirtió en leyenda local.

    Dos de estas historias están contrastadas, la primera es la que nos recuerda al gran empresario Secundino Feijoo quien como primer número circense tenía el de una pareja de bueyes entrenados para bailar acompasados e incluso responder preguntas con movimientos de cabeza. No sé si sería un espectáculo pero lo que no tengo duda es que nuestros bisabuelos lo que querían era cualquier motivo para divertirse. Otra anécdota de bueyes es la que decía que los bueyes de Ourense tenían "oído musical". Los carreteros afirmaban que trabajaban mejor si se les cantaba o si el eixe do carro producía un chirrido armónico. Si el carro no "cantaba" bien, los bueyes se plantaban en medio de la rúa do Paseo. 

     Y Para terminar, una historia de la que no tengo pruebas pero que, conociendo cómo se conservó durante años el archivo municipal, bien podría ser cierta. Existe una tradición no escrita sobre los "gatos del archivo". Durante años, se fomentó la presencia de gatos entre los legajos para proteger los documentos de los siglos XVIII y XIX de los ratones. Estos felinos eran tratados con respeto clerical; se decía que eran los únicos que conocían todos los secretos de la historia de Ourense, patrullando cada noche entre los pergaminos. 

Si sabéis de alguna más me encantaría conocerla


jueves, 16 de abril de 2026

Una hermosa foto a la que he dado vida. Progreso 1912

 

El ambiente que se respiraba en la calle del Progreso en aquel año 1912 nos traslada a una villa que ansiaba convertirse en ciudad. La antigua Fonda de Cuanda había dejado paso al Hotel de Roma en su primer edificio; años después, este se transformaría en un gran hotel que podríamos definir como de lujo. De hecho, era la primera opción para los visitantes ilustres que llegaban a la ciudad.

En su entorno se establecieron numerosos profesionales y los mejores negocios del momento. Sin duda, ayudaba a que fuese una zona tan transitada el hecho de que allí se ubicaran la mayoría de los organismos oficiales.

Si os fijáis, el edificio que albergó durante muchos años a 'Establecimientos Álvarez' ya estaba construido, luciendo su singular galería... era 1912.

Espero que os guste verla en movimiento...


Coloreada con Inteligencia artificial .

 

miércoles, 15 de abril de 2026

Restaurando autenticas joyas...

"De Luis Fernández Pérez, 'Xesta', ya os he hablado en varias ocasiones, siempre desde la admiración profunda a su habilidad pictorica, (que enseñó a muchos ourensanos en su academia) y su capacidad de observación. El vasto legado de retratos que nos dejó no es solo una colección de rostros; es la memoria viva de la sociedad ourensana de finales del siglo XIX y principios del XX. Además de su faceta como retratista, Xesta fue un cronista gráfico excepcional, cuyas portadas e ilustraciones en la prensa de la época —como en La Zarpa, El Ataud— daban vida a los artículos con una sensibilidad única.

La lámina que hoy comparto con vosotros es especialmente significativa. Se trata de un dibujo de la antigua 'Huerta del Concejo' (hoy el Jardines de Obispo Cesareo) durante el último tercio del siglo XIX. En esta escena, Xesta nos transporta a un Ourense que tenia aqui su centro neuralgico. Estacion de autobuses, punto de reunion de seminaristas y soldados... He querido utilizar la Inteligencia Artificial para aplicar color a este dibujo original, buscando rescatar la atmósfera de aquel entonces. Espero que el resultado os permita viajar en el tiempo tanto como a mí."

 


martes, 14 de abril de 2026

Mas negocios recuperados por la I.A.


 Tenía en cartera recuperar estas imágenes que, seguramente, a muchos os traerán buenos recuerdos. Son dos negocios que durante años fueron de visita obligada para comprar regalos.

    ¿Qué os voy a decir de Rober en la época de Reyes? En mi generación, el escaparate de Bazar Puga se alternaba con el de Empresas Reunidas en el Paseo y, poco a poco, aunque quedaba más lejos, el de Rober comenzó a ganar ese puesto de privilegio.

    Lo de Reguera ya era más cosa de mis mayores; pero creo recordar que mi tía era amiga de alguna de las dueñas y, en alguna ocasión, tuve que ir haciendo labores de recadero. Cada uno tendrá sus propios recuerdos.

Fotografia de Rosa Bermudez