viernes, 23 de octubre de 2026

Pedro Ferrer

 

Vista General desde Montealegre. ¿Postal de Ferrer????

El Ourense de Pedro Ferrer

De entre los grandes pioneros de la fotografía en Galicia, pocos son, o ninguno, los que no han realizado algún trabajo en nuestra provincia. Hoy voy a recordaros la obra de un coruñés polifacético que nos ha dejado imágenes interesantísimas... ¿O acaso no fue él?

Nacido en A Coruña en 1870, hijo de Francisco Ferrer —un comerciante catalán que había instalado su negocio de papelería en Galicia—, Pedro se vio rodeado desde pequeño de papel, prensas y máquinas fotográficas. Aquel entorno constituía el escenario perfecto para comprender que se vivían momentos de grandes avances tecnológicos y que en la innovación residía el éxito. La litografía, el fotograbado, la imprenta y la fotografía fueron sus principales ocupaciones, e incluso llegó a ser un pionero de la discografía gallega. Sin embargo, hoy me limitaré a citar sus trabajos conocidos en nuestra Auria.

Tendríamos que remontarnos a comienzos del siglo XX, aproximadamente entre 1903 y 1908, época a la que pertenecen la mayoría de las fotografías que nos ha legado de Ourense y su provincia. Las más conocidas son las que seleccionó para su célebre Portfolio Galicia, que vio la luz en 1904. Un año antes, Ferrer había recibido el encargo de realizar una revista con motivo de las fiestas del Corpus. Con la ayuda de auténticas figuras del Ourense y de la Galicia literaria, nos legó la revista Auria Bella. En sus páginas, y junto al maestro José Pacheco, nos dejó una larga serie de retratos de personajes y negocios de aquel Ourense: la clínica del patriarca de la saga García del Villar, la fachada de la Relojería Suiza de Otto Bodmer, el interior del Café La Unión y unas cuantas joyas más.

Al mismo tiempo, y como era costumbre en aquellos tiempos, Ferrer decidió publicar algunas postales con imágenes de nuestra ciudad. También recibió el encargo de don Lino García Vázquez, el dueño de la papelería de Verín, de imprimir otras postales con dicha villa como protagonista; años más tarde repetiría la experiencia, aunque centrándose en los balnearios de la zona. Entre las estampas de la capital descubrimos una calle del Progreso aún sin asfaltar y con edificios de únicamente dos alturas, o una plaza del Rastro al pie de la iglesia de la Trinidad en la que todavía no se había instalado el portalón del Hospital de San Roque.

Calle Progreso a comienzos del S.XX

De entre esas fotografías atribuidas en principio a Ferrer, llama poderosamente la atención la vista de Ourense tomada desde Montealegre -que preside este articulo-, sobre todo cuando lo habitual en la época era buscar la perspectiva de la rampa de Sas en Rabo de Galo. Gracias a ella podemos contemplar la trasera de la iglesia de los Franciscanos en su ubicación original, mostrando un Campo de Aragón totalmente vacío de edificaciones. Al fondo se divisa sin obstáculos el inmueble que hoy es edificio de la Subdelegación de Defensa y que albergaria el Colegio de los Hermanos Maristas, detrás del cual se empezaba a desarrollar la calle Progreso. Por último, si aguzáis la vista, podréis ver la chimenea de Conde Valvís que campaba en su fábrica de electricidad al lado del puente. En total, conozco alrededor de sesenta fotografías de Pedro Ferrer con temática ourensana, pero seguramente se puedan encontrar algunas más.

Al evocar hoy al maestro Ferrer, me gustaría recordar uno de los mayores dilemas con los que nos encontramos quienes disfrutamos investigando estas imágenes del ayer. En aquellos años, el hecho de que una toma llevara el sello de un tipógrafo o de un fotógrafo concreto no permitía, desgraciadamente, tener la completa seguridad de su autoría material. En ocasiones, la buena relación entre los profesionales de la fotografía facilitaba que se compartieran trabajos, y no se consideraba prioritario quién firmaba la obra.


Postal de Ferrer y cromo de las Bellezas de Galicia.

En el blog tenemos unos cuantos ejemplos de este «problema», y Pedro Ferrer es uno de los que más dudas provoca. El Portfolio Galicia es una buena muestra de ello. Otro ejemplo es el álbum Bellezas de Galicia, en el que Ferrer colabora junto con José Pacheco y otros fotógrafos; en su apartado dedicado a Orense, presenta fotos que se suponían de Pacheco y que, sin embargo, fueron publicadas como tarjetas postales bajo la firma de Ferrer. De este modo, la historia oficial de la fotografía se topa con un estimulante dilema historiográfico: la frontera entre el fotógrafo que captura la realidad con su cámara y el editor que la difunde masivamente bajo su sello comercial.

De momento, si queréis ampliar datos, se editó en 2005 un estupendo trabajo sobre Pedro Ferrer, aunque eso sí, centrado lógicamente en su legado coruñés. Fue obra de Carlos Díaz Martínez y lo publicó la editorial Xerais bajo el título A Coruña de Pedro Ferrer.



jueves, 22 de octubre de 2026

Otro coche de punto

 

Seguramente has oído hablar de ellos a los abuelos en alguna reunión familiar: los icónicos coches de «punto». Aunque el nombre nos suene a otra época, si lo pensamos bien, no eran más que los verdaderos antecesores de los taxis de toda la vida. El concepto era el mismo que el de los taxis con paradas fijas.

La clave de su nombre estaba, precisamente, en ese «punto» fijo: una parada que decidia el propietario y solicitaba su uso al ayuntamiento, normalmente ese punto era la casa del chofer o mejor aun un sitio publico muy frecuentada, alli esperaba tranquilamente la llegada de los pasajeros. A diferencia de lo que vemos hoy en las grandes ciudades, donde los taxis circulan de un lado a otro a la caza del cliente despistado, los coches de punto guardaban su sitio. Desde allí salían para llevar al viajero a su destino o, como era muy habitual entonces, para dar un agradable paseo. Esta costumbre fue decayendo con el tiempo, dejando ese disfrute más bien como un recuerdo nostálgico —¡seguro que a todos nos vienen a la cabeza las famosas calesas de Sevilla!—.

Pero el servicio no se quedaba solo en trasladar personas. Muchas veces ni siquiera había viajero a bordo: los chóferes asumían la tarea de hacer recados e ir a buscar encargos por la ciudad.

¿Y cuánto costaba este servicio? Para hacerse una idea de lo mucho que han cambiado las cosas, un anuncio del año 1926 marcaba la tarifa en unos ajustados 0,60 céntimos por kilómetro. Toda una curiosidad de nuestra historia urbana que nos demuestra que, la necesidad de movernos de un lado a otro sigue siendo exactamente la misma.

miércoles, 21 de octubre de 2026

El Lonia desbordado...

Según mi criterio, no hablamos de hace tanto tiempo: en aquel año 1970 yo tenía "ya" 8 años, así que, como es lógico, no me acuerdo de nada (para eso están los archivos y los amigos con buena memoria). Gracias al amigo Manuel Mende, tenemos constancia de que el Loña también se desbordó en alguna ocasión. Si os fijáis en la cascada que se ve detrás del 850, queda claro que las lluvias fueron torrenciales... ¡de las que hacían época! Aún no se hablaba de eso del cambio climático, pero, por lo visto, ya andaba haciendo prácticas.
 

martes, 20 de octubre de 2026

Recuperando fotografias con I.A.

En junio de 1936, de manera provisional, el Museo Arqueológico ocupaba los bajos del antiguo Hospital de las Mercedes. Habían sido tiempos complicados los que se vivieron desde el pavoroso incendio de diciembre del 27; las pérdidas fueron cuantiosas y, en la mayoría de los casos, irrecuperables. Aun así, el patrimonio histórico ourensano necesitaba de cuidados para su conservación y de un espacio donde exhibirlo, tanto para estudiosos como, de vez en cuando, para el gran público.

No soy experto en el tema, pero me atrevería a decir que la ubicación fue la mejor posible para los momentos que se avecinaban. Solo citar a los principales responsables de que se hubiera conseguido colocar en esas instalaciones nuestros restos arqueológicos y artísticos: don Marcelo Macías y don Juan Domínguez Fontenla.

Entended la I.A. como lo que es: una ayuda. No pretendáis encontrar un trabajo perfecto; a poco que os fijéis, notaréis que los óleos son inventados, lo mismo que las esculturas, y que los restos arqueológicos le resultan difíciles de reproducir. Pero aun así es válido para ver la amplitud de las salas y la colocación de muebles y objetos.



 

lunes, 19 de octubre de 2026

Pepe Legra en el Couto


Le estoy sacando a mi amigo Minal Barbosa algunas de las joyas que conserva de su etapa de árbitro, que no son pocas. Hoy os muestro esta que certifica el paso por nuestra ciudad de una de las mayores figuras que ha tenido el boxeo en España: el gran José Legrá.

Nacido en Cuba, se nacionalizó español para poder competir en el ámbito profesional y porque España le abrió las puertas de par en par; él correspondió dándole al deporte español un par de titulos del mundo y varios europeos. En los años sesenta era un personaje tan reconocido como los mejores futbolistas, y allí a donde iba se le agasajaba.

Creo que se encontraba en Ourense para acudir a una boda y, aprovechando la ocasión, se le invitó a realizar este saque de honor (¿quizá en el año 2009?). En la foto, junto a Pepe Legrá, están Minal Barbosa y un inconfundible José Jaime...