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| Doctor Ramón Quesada Borrajo. Fotografia recuperada con I.A. de la revista Vida Gallega 1916 |
Hoy en día, la atención médica recibe con frecuencia numerosas quejas, principalmente por los retrasos que existen en la asistencia. Y es indudable que para un enfermo el tiempo es algo fundamental, incluso vital: en ocasiones un retraso en determinado diagnóstico puede resultar fatal.
Sin duda debemos continuar pidiendo que mejore la asistencia, las técnicas, los medicamentos y todo lo relacionado con la salud. Pero quizás también convenga no olvidar que nada de esto ha surgido de la noche a la mañana. Han sido necesarios muchos años de avances en los que infinidad de profesionales han contribuido a mejorar el sistema día a día. Si hoy —ya no digo mi bisabuelo, sino mi propio padre— pudiera contarnos cómo era la asistencia médica de su infancia, nos sorprenderíamos enormemente.
Hace unos días, un buen amigo me regaló unos viejos papeles que cayeron en sus manos, y entre ellos venía esta receta que hoy comparto con vosotros. Ya sabéis que considero que la mayoría de estos documentos y objetos carecen de valor económico, pero poseen un valor histórico incalculable.
Creo que la lectura de la receta no entraña demasiada complicación (podría enseñaros alguna actual que... pero bueno, por si acaso), os diré que en ella se prescribía: flor de tilo, tintura etérea de digital, extracto de canela, bromuro potásico y jarabe de codeína. Un doctor amigo me confirma a vuela pluma que muy probablemente el paciente padecía una bronquitis, aunque también se aprecia algún compromiso cardíaco. Los expertos en la materia nos lo confirmarán; yo me limito a mostrar el documento.
Además de lucir el sello y la firma del doctor Quesada, si os fijáis veréis que fue dispensada en la farmacia Fábrega: el paciente salió de la consulta y, a solo unos pocos metros, encargó su preparado.
No os voy a hablar hoy del doctor Ramón Quesada Borrajo, ya que el amigo David Simón se ha encargado de recuperar su currículum en varias ocasiones. Únicamente, para que os situéis, recordar que fue el primer presidente del Colegio Médico-Farmacéutico, entre otros muchos cargos de relevancia.

