martes, 5 de mayo de 2026

Revista Galicia Grafica 1929. 2

    La Plaza del Trigo, inconfundible, a pesar de que su fuente —porque también la tiene— fue una de las que más veces cambió de forma, tamaño y uso. Comenzó llamándose Fonte Nova, nombre que extendió a toda la plaza, pero rápidamente la "envejecieron".

    En esta fotografía podemos ver en la pared de la catedral, que, a finales de los años 20, la moda era encintar las piedras en blanco de manera bastante basta; algo muy cómodo y rápido para el albañil, pero poco agradecido para la vista.

    Y, por último, quiero volver a reivindicar estos fantásticos soportales, los más recogidos y bellos de la ciudad. Nunca supimos aprovecharlos del todo; se intentó con algún bar y restaurante, pero la idea no llegó a cuajar. ¡Qué pena! Cuántos "morunos" habré comido bajo esos arcos...

¿Os habéis fijado en que prácticamente todas las plazas de nuestra ciudad tienen inclinación? Por cierto, estos días me confirmaba mi amigo Domingo Paz que la Plaza Mayor de Cáceres también está inclinada; es cierto que no tanto como la nuestra, pero también está en pendiente.

De Las Burgas ya no os digo nada; simplemente os muestro la foto que publicó Galicia Gráfica en aquel 1929 y que, si no me equivoco, se utilizó también para una postal de la época.

Fotografias originales de José Samaniego.